Thursday, July 10, 2008

Barcelona

My two daughters, Fernanda and Cecilia, both live in Barcelona. Fernanda and her friends, Annachiara and Cesar, invited me to address a group of their friends. It was a very nice meeting; about 20 young people gathered around my story in Annachaira´s floor in the Gothic Village of Barcelona. Cecilia couldn’t show up, she was taking care of her newborn baby.

I spoke to a rapt audience for about one hour, and then answered questions. These young Barcelonans were also very touched by my story.

Among the questions, they asked why I had started to talk. And I told them about the “woman in the mountains” episode who told me that her only son had committed suicide and that she was still alive because our story provided her hope. She said that if we had been able to overcome our mountains, she would overcome hers too. And that episode made me think that perhaps our story could mean something for others and that it was worthwhile talking about it.

They also asked me if I have now a life perspective that helps me to minimize the problems and challenges in life. To which I answered that that was not the case. After climbing our mountain, we had another one to climb, and we had to start all over again. And in some cases, we even forget how many other mountains we have already climbed. And that is what life is all about, climbing new mountains.


But what was most significant for me was that for the first time in my life my daughter Fernanda was there, when I was speaking openly about our ordeal. And in a way, I was speaking for her. She loved the meeting. Then she was approached by someone who told her that he had a question for her: how has she lived her father’s ordeal?.

And she answered that for her, this was a natural story, that she comes with that story, and although she didn’t knew many details, it was something that it has been on the family table for years. What’s the big fuzz about it?

Finally, Annachiara just made a comment to another post. Let me transcribe a part of it:

“I loved to understand how those 72 days that for the rest of the world were of “death and resurrection” were for you 72 days of hard work to survive one day more, to get out of a situation by your own means without waiting for a rescue that was not going to come. That “normality” that you shared with us, was for me, the most important learning”.

Thank you Annachiara.



Barcelona

Mis dos hijas, Fernanda y Cecilia viven en Barcelona. Fernanda y sus amigos, Annachiara y César, me invitaron a que cuente mi historia a un grupo de sus amigos. Y fue una linda reunión. Más de 20 jóvenes se agruparon en torno a mi historia en el piso de Annachiara en el medio del barrio Gótico de Barcelona. Cecilia, mi otra hija, no pudo venir. Tuvo que quedarse con su niño recién nacido.

Hablé a una audiencia conmovida por casi una hora. Estos jóvenes de Barcelona también se sintieron “tocados” por nuestra historia.

Entre las preguntas, me preguntaron porqué empecé a hablar. Y les conté sobre el episodio de la “mujer en las montañas” quien me dijo que su único hijo se había suicidado y que ella aún seguía con vida porque nuestra historia le daba esperanzas. Me dijo que si nosotros habíamos podido subir nuestras montañas, ella podría con la suya. Ese episodio me hizo pensar que quizás nuestra historia significaba algo para otros y que era válido compartirla.

También me preguntaron si ahora tengo una perspectiva de la vida distinta que me ayuda a minimizar problemas y a relativizar los que nos sucede. Les contesté que ese no es mi caso. Después de subir nuestra montaña, tuvimos en nuestras vidas muchas otras que subir, y tuvimos que empezar todo de nuevo. Y en algunos casos, hasta te olvidas de todas las montañas que ya has subido. Y eso es la vida, andar subiendo montañas.

Pero lo que más me importaba en esa reunión, es que mi hija Fernanda estaba allí, por primera vez escuchándome hablar en público sobre mi historia. De alguna manera, estaba hablando para ella. Le encantó la reunión. Después me contó que una persona se le había acercado con una pregunta para ella: cómo había vivido ella la historia de su padre.

Y ella contestó que para ella era una historia normal, que ella viene con esa historia, y aunque no conocía muchos detalles, siempre estuvo en la mesa de nuestra familia. Porqué tanto lío con el tema?

Finalmente, Annachiara acaba de hacer un comentario en otro post. Déjenme que le transcriba parte del mismo.
“Me gustó entender como aquellos 72 días que para el mundo entero fueron "la muerte y la resurrección" de un grupo de jóvenes, para vosotros fueron 72 días vividos trabajando duro para llegar al día siguiente, con momentos intensos y momentos cuotidianos, para salir de aquella situación gracias a vuestras propias fuerzas y posibilidades, sin esperar a un rescate que posiblemente nunca llegaría. Esta "normalidad" que intentaste trasmitir fue, en mi caso, la mejor enseñanza.”

Gracias Annachiara.

3 comments:

csr said...

Pedro,
Para mi fue un momento muy bonito también.
La historia que nos explicaste el otro día, hace ya muchos años que me fascinó y no ha dejado de hacerlo, es imposible y menos después de oirla directamente de una de las personas que estubieron allí.

Conocerte ha sido un placer, y agradezco a Fer que nos haya dado la oportunidad de ello.
Admiro tu actitud reservada ante lo sucedido, tus pocas ganas de éxito popular y protagonismo y tu capacidad para cerrar la cremallera y guardar la historia durante tanto tiempo, sin hacer de ella el centro de tu vida. De veras, ha sido una gran lección de humildad.
Nunca me podré poner en la piel de una persona que vivió aquello, pero fuere cual fuere su papel en la microsociedad allí montada, debe sentirse orgulloso por haber sido capaz de superar momentos verdaderamente atroces y desesperantes.

Estoy muy feliz de haber tenido el privilegio escuchar tus palabras junto a tantos buenos amigos.

Hasta pronto.

César

Pedro Algorta said...

Gracias Cesar, no olvidaré la reunión en vuestra casa. Es verdad que estoy orgulloso de lo que hicimos, y además estoy muy contento, pero sobre todo, porque ahora estamos vivos y lo podemos contar!!!!
Un gran abrazo,
Pedro

Mar said...

Recuerdo las imágenes del rescate en los noticieros de la televisión chilena. Cuando recién fueron noticia. Y hoy acabo de ver la entrevista en tv3, siempre me ha impresionado vuestra historia.