Sunday, December 21, 2008

El rescate del 22 de diciembre.

Hace 36 años, un día como hoy, fuimos rescatados de los Andes. Hacía 72 días que nos habíamos estrellado con el avión de la Fuerza Aérea Uruguaya. Estábamos literalmente sobreviviendo.

Teníamos cada vez menos fuerzas. Estábamos flacos y demacrados, algunos no hubieran vivido muchas horas más. Teníamos la sensación de que la tragedia se estaba por acabar. El invierno atroz se había ido, ya no venían más tormentas  y el frío estaba cediendo, hasta un pequeño pájaro se dio el lujo de volar bajito, cerca nuestro. El deshielo avanzaba rápidamente, derritiendo la nieve, dejando al avión peligrosamente erguido sobre un pedestal de hielo, destapando lo que con mucho trabajo habíamos tapado durante varios días: los cuerpos muertos de nuestros amigos que no habíamos comido todavía.

La sensación de que eso se estaba por acabar, además lo daba el hecho de que Nando y Roberto habían salido hacía 10 días subiendo la escarpada montaña que teníamos hacia el oeste;  pero no teníamos noticias de ellos, ya era mucho tiempo y para entonces debían haber llegado o muerto. Pero porqué entonces no venían a buscarnos  todavía? Esperábamos que sucediera algo en cualquier momento, que aparecieran milagrosamente rescatistas o que nos vieran desde un avión y nos arrojaran provisiones; después nos vendrían a buscar. Pero lo lógico era esperar lo peor, seguramente nuestros amigos habían muerto en su caminata y una nueva excursión debería salir; porque no se nos ocurría bajar los brazos después de todo lo vivido. Además, nos teníamos que ir de ahí. Pero cómo, quienes, hacia donde ir? Deberíamos salir todos en una excursión sin destino, dejando que los más débiles se mueran en el camino o de nuevo enviar a los dos o tres que estaban mejor en busca de ayuda? Algunos ya no podían caminar, eran piel y huesos. Los dejaríamos allí, sin compañía, mientras otros intentábamos lo que Nando y Roberto no habrían podido hacer? Todavía teníamos alimentos, tres o cuatro cuerpos intactos, que nos alcanzarían para 10 o 15 días más. Pero no llegaríamos todos, dos de nuestros compañeros ya se estaban muriendo, y otros seguirían rápidamente ese camino. Pero esos cuerpos prácticamente no nos servirían, eran piel, pus y huesos.

El 22 de diciembre, cuando amaneció salimos del avión para escuchar la radio en las horas en que recibíamos la señal más clara, bien temprano. Ese día, escuchamos algo distinto, las radios comentaban que dos personas  habían aparecido caminando en Los Maitenes y que decían ser sobrevivientes del avión caído en la montaña. Poco después la noticia fue confirmada, dieron los nombres de Nando y Roberto y que una escuadra de rescatistas con helicópteros venía a buscarnos.

Hasta el día de hoy, se me pone la piel de gallina cuando pienso en ese momento. Acurrucados alrededor de una radio, éramos seres humanos que habían sido dados por perdidos 72 días atrás, pero ahí estábamos, débiles y golpeados por el frío y las tormentas, con nuestros labios partidos por el frío y los dientes flojos por el escorbuto, algunos con sus piernas quebradas o ciegos por el reflejo del sol y rodeados de los restos de nuestros compañeros muertos. Finalmente nos estábamos acercando de verdad al fin de nuestro horrible viaje. Fin para el cual habíamos trabajado mucho, fin que estábamos esperando desde hacía tiempo, desde hacía 72 días. 

14 comments:

Maria said...

Hoy me acorde de vosotros. Que fuerte!! Siempre me impresiona leer cualquier cosa de vosotros.Realmente fue un milagro que Parrado y Canessa no murieran y encontraran a Sergio Catalan.
Me alegro que podais celebrar vuestro 36 aniversario de vida.
Un abrazo desde España

Andrea said...

Querido Pedro : Brindo por este nuevo aniversario, levanto emocionado mi copa de vino ...por ustedes y por los que no volvieron. Gracias por este blog , es fascinante lo que escribes aqui y extraordinarios los comentarios de la gente .
Me siento menos solo en mi caminata y mas preparado para la proxima liebre que salte...
Siempre senti que nuestra experiencia en malvinas tenia puntos de coincidencia con la cordillera ...y al leerte me doy cuenta que no estaba tan errado. En el 2001 anduve medio mal y escribi a la web de viven buscando un referente a como manejar mi stress post traumatico...contestaron muy gentilmente Javier , Roberto y Coche...nunca olvidare ese gesto.
Ahora vos Pedro con tanta grandeza y humildad ...
Cualidades de alguien que ha sufrido , pero que ha avanzado en la vida ... y que ha decidido compartir su experiencia con el resto del mundo...
Un gran abrazo Pedro !
Feliz Navidad para vos y toda tu familia...
Miguel Savage

Pedro Algorta said...

Gracias Miguel,
Tenemos pendiente encontrarnos. Tenemos mucho de que hablar.
Un abrazo,
Pedro

Anonymous said...

Pedro, te hago llegar un gran abrazo, en este segundo renacer de tu vida, en la esperanza de que cada nuevo día te colme de entusiasmo y bienventuranza.

Trasmítele mi afecto a los muchachos.

Carlos.

Alejandra said...

¡Felices 36 años! Hoy más que nunca estoy junto a ustedes, festejando éste milagro de la vida. Deseo de todo corazón que vivas éstos días intensamente junto al amor de la familia y amigos. A través tuyo envío un saludo a tus 15 hermanos sobrevivientes y a los 29 que los acompañan en espíritu.
Un beso grande!
Ale

Erika Fernanda Lozano said...

Pedro, Happy 36!!! Celebro hoy con ustedes! Se que es un dia muy especial para usted y para sus otros hermanos sobrevivientes... y para los que los admiramos tambien.

Feliz Re-nacimiento,

Erika

Hugo said...

Es tan precisa la descripciòn de esos momentos,que sugiere en nuestra mente una imagen fotogràfica,muy nìtida e intensamente realista.Y tal como en "The ilustrated man" de Bradbury,comienzan a moverse:el fuselaje oscilando sobre ese pedestal,pudiendo en cualquier momento rodar sobre sì mismo;el cansino andar de los sobrevivientes,con sus cabellos y barbas hirsutos,sus amigos oferentes de vida,comenzando a surgir de sus tumbas de hielo;un reloj de cuenta regresiva que acelera implacablemente los segundos......
Pero se escucha el batir de las aspas de los helicòpteros y ese maldito reloj se detiene...
Sì,Pedro,definitivamente,ha sido la màs fiel descripciòn que he leìdo,de ese dìa de diciembre...
Hugo

Daniel Galantz said...

Que diferente es leerlo de tu puño y letra que leerlo de un artiículo peridístico o de una película. El sufrimiento, la esperanza...todo llega directamente al corazón

Juanchi Ghione said...

tu experiencia me da fuerzas para seguir en cualquier problema mucho menor que yo pueda llegar a tener. Gracias.

Julio said...

lei el libro viven en un día a los 15 años, a fines del 89. Le pregunté a mis padres si se acordaban y me contaron que rezaron todos los días hasta que los encontraron.
Desde ese día me dí cuenta que nada es imposible y que las cosas tienen solución. Te agradezco de corazón porque sos un milagro viviente. Se que no te gusta que te lo digan y que para vos es una cosa normal, pero creo que empezás a hacer muy bien en salir a contar tu historia... mucha gente necesita escucharte, porque sos inspirador. Felíz Navidad y un mejor año, ojalá puedas ir a Rosario a dar una charla.
Julio García de Rosario

Anonymous said...

Pedro,
han pasado 36 años de que volviste a re-nacer, y creo que ha sido maravilloso lo que has construído, tu vida, familia, hijos y ahora tu nieto.
Tus años de silencio, te hicieron crecer y madurar para que nos contaras a todos con mucha humildad tu realidad...clara, precisa, dolorosa, cruda y con mucha fe...
Cariños
desde Chile.

Palomitad said...

En contré tu blog buscando información sobre el hecho:)Pocas historias me conmueven como la vuestra...Cada x tiempo releo el libro y/o visiono la pelicula, emocionándome e impresionándome vuestra historia. Gracias (a vosotros y a Dios) por vivir y poder contárnosla; es un testimonio (esperemos) irrepetible de la fuerza que aún le queda al ser humano. Saludos a todos:)

PasajeraEnTransito said...

Hola Pedro acabo de terminar tu libro "Las Montañas siguen alli" dejé mi comentario en Inglés porque compré el libro versi´øn digital aqui donde vivo en Washington DC, debi hacerlo en castellano tambien no?
No tengo cuenta de Facebook y no quiero abrir una por eso no te hice caso y no he ido a tu página en facebook.
Me he quedado con muchas cosas de tu relato, lo he sentido muy auténtico y me ha gustado tu punto de vista muy honesto. Yo tenía ganas de saber mas acerca de los sobrevivientes, de los que tienen una persona menos pública por eso preferí leer tu libro antes que el de Nando Parrado. Ahora que leía que tenían el libro de Paul Read como "la biblia" me da curiosidad de volver a leerlo, lo lei hace mucho tiempo casi el mismo año que vi la película en 1992. Como mi interés era saber de los menos públicos, con tu libro pude tambien saber mas acerca de los que se fueron después de haber sobrevivido. Durante la lectura iba a google a buscar un nombre y ver si encontraba algo mas. Me quedo colgada con las historias de fondo como por ejemplo la de tu compañero Arturo Nogueira, con mas compromiso social y su novia Inés a la que escribía esas cartas tan lindas. Qué fue de Inés, cómo vivió ella la pena de perder a su ser amado y como le afectó esa carta. La dimensión del accidente abarca mucha gente y me llama mucho la atención esas experiencias perdidas.
Tambien pienso en tu padre, en lo que debió sentir al encontrarte y el proceso de reencuentro no en el momento solamente sino después. Sabemos lo que Carlos Paez padre pensaba, y lo que su madre pero hay mas padres, y mas seres queridos.
Como bien dices, lo de ustedes no fue algo heroico, si acaso se puede decir que Nando y Canessa si lo fueron pero fue un ejemplo de superviviencia, de fe y ganas de vivir.
Elena

Pedro Algorta said...

Gracias Helena por tus comentarios. Me alegro mucho que hayas podido obtener el libro en Washington. Dónde dejaste el comentario en inglés?
Escríbeme a mi dirección de gmail pedro.algorta@gmail.com que es más práctico.
Cariños,
Pedro