Friday, October 10, 2008

Accidente en Los Andes: el 13 de Octubre de 1972


En estos días se cumplen 36 años de la fecha en que nos caímos en los Andes. Es mucho tiempo. Los recuerdos están borrosos, el tiempo ha pasado.

En realidad, nunca tuve recuerdos precisos del accidente en sí. El tiempo y nuestros mecanismos de defensa han bloqueado quizás para siempre muchas de las situaciones.

Tengo imágenes. Algunas mezcladas con escenas de películas referidas al hecho, pero he podido ir separándolas de la realidad con lo cual, me quedo con pocas cosas, pero más claras. En ninguna película están las imágenes que recuerdo.

Recuerdo vagamente nuestra escala en Mendoza, parte de lo que hicimos esa noche y en la mañana siguiente, pero nunca pude reconocer el hotel en el que pasamos la noche. He ido mil veces a Mendoza, al principio traté de buscar el hotel, después simplemente me olvidé del tema. Sí he reconocido el viejo aeropuerto donde pasamos largas horas esperando que los pilotos decidieran levantar vuelo, pero no puedo reconstruir, como tampoco lo puedo hacer con otras partes de mi vida, todo lo que hice aquellos días. Lamentablemente, soy de poca memoria. Sé que por la mañana estuvimos con Felipe en la Universidad de Cuyo y  que un profesor nos llevó después hasta el aeropuerto. 

Del vuelo tengo imágenes. Sé que iba al lado de Felipe, pero no recuerdo ni el asiento que me tocó ni siquiera de qué lado estaba. Trato de recordar sensaciones, pero aquí se me mezclan con escenas de películas o imágines de vuelos posteriores que he hecho por el mismo camino y las descarto.

Lo mismo del accidente en sí, recuerdo la sensación de incertidumbre e incredulidad, la sensación de angustia, de impotencia, de ver la cordillera muy cerca desde un avión que se agitaba en la montaña. Tengo la impresión del choque, una explosión, de repente nada nos separaba de la montaña, estábamos a la merced del destino,  del próximo golpe, no había mucho para pensar, no hay mucho para recordar, lo lógico hubiera sido haber muerto, pero detalles, no los tengo. Recuerdo la cara de Felipe con sus anteojos rotos ya muerto a mi lado. Eso no está en ninguna foto, en ninguna película. Después, levantarse entre hierros retorcidos sin entender mucho lo que pasaba. Pero no mucho más. 

En fin, esto fue hace 36 años, a veces  intento recordar más, pero no puedo.  Supongo que es lógico y razonable, y está bien que sea así.

9 comments:

Eduardo said...

Pedro ahora que lo conozco un poco más, realmente admiro la manera en que después del accidente pudo seguir adelante con su vida, luego de haber perdido a sus amigos que seguramente quería mucho y que en varias ocasiones a lo largo de estos años habrá extrañado.

Hoy me angustió un poco haber leído como perdió en el accidente a su amigo Felipe Maquirriain.

De todas maneras muchas gracias por publicar y compartir sus recuerdos. Este último en especial es muy emocionante.

Un abrazo.
Eduardo

Camarandante said...

"...de repente nada nos separaba de la montaña, estabamos a la merced del destino..."
... me impresiona esa frase, la fuerza de ese destino...

Gracias Pedro, por compartir estos pensamientos, estos recuerdos con nosotros...

Un abrazo-Enrique

armand.saint-araille said...

Aunque lo hagas con pudor y moderacion, el hecho que compartas tus recuerdos con nosostros me emocionan y tambien me alivian. El 28 de diciembre de 2001 estaba con mi amigo Paul en su coche y me acuerdo cuando nos despedimos delante de mi casa.Casi cada ano soliamos pasar la nochevieja juntos y con nuestras esposas pero ese ano no era el caso. El 31, yendo a su cita murio en un accidente en este mismo coche. (No era por su culpa.) Y desde ese dia, muchos "por que?" sin respuesta en mi mochila. Hoy pienso en ti y tus "hermanos sobrevivientes".
Un abrazo fuerte
Armand

Misao! said...

creo que debo dar gracias a internet por ayudarme a profundizar más en lo que ocurrió. mientras más busco, más admiración y orgullo siento por todo lo que ustedes superaron.
son un verdadero ejemplo de fe, valor y esperanza. pensar en todo lo que superaron muchas veces me da fuerza para "ponerle el hombro" a mis propios atados.

un saludo cariñoso, esperando que esté muy bien!

Ursus Andinus said...

Dejo un gran saludo y admiración por lo vivido por usted y sus 15 hermanos sobrevivientes. Mi mayor respeto por lo que hace y poder conocer de primera mano su experiencia, su vivencia y la forma de relatarlo.
Justamente hoy día llegué a esta página por cumplirse 36 años del accidente y seguir buscando datos sobre el mismo.

Un abrazo desde la linea equinoccial en el mismo continente.

Federico said...

Hola Pedro, espero estés bien. Me pareció muy interesante leer tus recuerdos del día del accidente, del que ayer se cumplieron 36 años...(cómo pasa el tiempo, no?)
Y me gustó mucho verte en esas fotos junto a los demás sobrevivientes. ¿Eso fue en el Old Christians?
Un abrazo
Federico

Glo said...

Es la primera vez que te oigo (o te leo) esa imagen de tu amigo Felipe. Me resultó impactante. No sé si lo que me impacta es la imagen en sí o tu silencio acerca de ella durante tanto tiempo, o tu bloqueo, probablemente necesario, que al parecer empieza a mostrar rendijas...
Un beso,
Glo

Pedro Algorta said...

Gracias todos por los comentarios. Esta ha sido una entrada muy sentida, justo para una fecha importante.
Les mando un abrazo,
P.

Federico said...

Pedro, gracias por compartir estos relatos con nosotros, son de un valor invaluable. La mayoria de los seres humanos transitamos la vida de manera tibia, y sin dejar huella. Algunos en cambio, solo algunos, por elección o suerte logran marcar el camino, y hacer algo mas con esta experiencia llamada vida.
Gracias por ser uno de esos pocos.
Saludos!