Tuesday, March 4, 2008

My Old Man / Mi Viejo




Algorta Senior is turning 86 this March. He is definitely aging and it is showing it as time goes by. In 2003 with the help of Noelle, my wife, he directed the reconstruction of our house in our ranch. When it was finished, he looked at the finished house and said with enormous pride and a little of his fine irony, that that was his LAST work.

Today, five years later, he wouldn’t be able to direct such a job.

When I crashed in the Andes in 1972, he was about 50, even younger than what I am today. At that time, he was living in Buenos Aires with my mother and had decided to spend the long weekend of October the 12th in Punta Del Este with some friends. On October 13th they were returning to Buenos Aires, when they heard the news of a plane that had just got lost in the Andes. They were shocked but they didn´t believe it would be ours; we should have flown to Chile on the 12th. But then, the news became rather confusing until it was confirmed that we were lost in the middle of the Andes and there was little hope that we were alive.

My parents went back to Buenos Aires to tell my brothers something really bad had just occurred and then they both took the first plane that was leaving for Santiago. With many other parents of the missing passengers, they went to the Uruguayan embassy, they talked to the Chilean Air Force, they even went near to the area where we might have crashed. Everyone was eager to help in the search and give some comfort to those parents who have lost their children.

I’d lived in Chile for three years sometime before; I even had a girlfriend at that time in Santiago, and had many friends who were absolutely shocked to lose such a young friend. After some days, a mass was offered for my soul at my high school, San Ignacio Pocuro. I guess Father Del Piano offered the mass which was attended with enormous grief by my friends, my parents and my girl friend. I was given up for dead; I was lost in the Andes Mountains, only my mother kept the hope that I was alive.

Their return to normal life in Buenos Aires was hard. My father with enormous courage insisted that life should carry on. My mother didn´t leave her room in which she would weep and pray for hours. My brothers faced the new reality; their eldest brother was not going to come back. My brother, moved into my room, life had to continue as usual and he was now the “big brother”.

But on December 21st, a word was heard in the news; people were saying that two guys had appeared at the foot of the mountains near San Fernando, in Chile, claiming to be survivors of the ill fated Uruguayan airplane. Many news had been given before and none had been true. But this was anyway a new shred of hope. Without thinking too much, my father boarded the first plane leaving for Chile; my mother stayed at home waiting for a confirmation of the news. They didn´t even know who the two will-be survivors were nor what had happened to the rest.

When my father arrived in Chile, the news was confirmed, “the walking” men were Canessa and Parrado, and 14 more guys were alive in the mountain. But the list of the survivors was not known yet and my father still didn´t know if I was dead or alive. He took a taxi to the Uruguayan embassy, and asked the driver to turn on the radio to listen to the latest news. And at that very moment, they started broadcasting the list of the survivors, and I was in it, I was in. My father kissed the driver and went to San Fernando´s Hospital. But it was too late to allow him to see me. The next morning once allowed he came into my room and found me, a ghost, I was not the same person he had left alive 72 days before, but it was me. Without knowing what to say, absolutely shocked he embraced me and said, “Forgive me Pedro, I thought you dead.”


Two years ago, while he was going to watch a football match at the Parque Central he slipped and hurt his head very badly. He spent an entire month in intensive care and in many occasions we thought he was to pass away. I cried very much because he was in pain and leaving us but also because if he passed away he would not be there to continue loving us. Happily, he is still alive, a little diminished but loving us a lot.


Mi Viejo

Algorta Sr. va a cumplir 86 en este Marzo. Y con el paso del tiempo, se está poniendo más viejito. En el 2003 con la ayuda de Noelle, mi esposa, él como arquitecto dirigió la construcción de una casa en el campo. Cuando terminó, miró la casa terminada y dijo con gran orgullo y algo de su típica ironía fina que esa era su ÚLTIMA obra.

Hoy, cinco años después no podría realizar ese trabajo.

Cuando nos accidentamos en los Andes en 1972, él tenía cerca de 50 años, aún menos de los que hoy tengo yo. En esos momentos, ellos vivían en Buenos Aires y habían decidido pasar el fin de semana largo del 12 de octubre en Punta del Este con algunos amigos. El 13 de octubre, estaban regresando a Buenos Aires, cuando escucharon las noticias de un avión perdido en los Andes. Estaban consternados, pero no creyeron que era el nuestro, nosotros debíamos haber llegado a Chile el día 12. Pero después, las noticias empezaron a ser confusas hasta que se confirmó que efectivamente estábamos perdidos en el medio de los Andes y había pocas esperanzas de que estuviéramos vivos.

Mis padres volvieron a Buenos Aires para contar a mis hermanos las malas noticias y luego tomaron el primer avión que estaba saliendo para Santiago. Con muchos otros familiares de los pasajeros desaparecidos fueron a la Embajada Uruguaya, hablaron con la Fuerza Aérea de Chile, incluso fueron cerca de la zona donde pensaron que habíamos caído. Todos querían ayudar y confortar a aquellos padres que habían perdido a sus hijos.

Yo había vivido en Chile por tres años algún tiempo atrás. Incluso tenía una novia en Santiago y tenía muchos amigos que estaban muy golpeados por perder a un amigo tan joven. Unos días después del accidente, rezaron una misa por mí en el Colegio donde había terminado mis estudios secundarios, el San Ignacio de Pocuro. Supongo que el padre Del Piano dirigió la misa a la que asistieron gran cantidad de amigos, mis padres, mis hermanos y mi novia. Me habían dado por muerto, me había perdido en la Cordillera de Los Andes, sólo mi madre mantenía la creencia de que yo estaba vivo.

La vuelta de mi familia a Buenos Aires, fue difícil. Mi padre, con enorme coraje insistió en que la vida tenía que continuar. Pero mi madre no abandonaba su habitación donde lloraba y rezaba por horas. Mis hermanos afrontaron la realidad, su hermano mayor no iba a regresar. Mi hermano se mudó a mi habitación, la vida tenía que seguir, él ahora era el mayor.

Pero el 22 de diciembre empezaron a escucharse algunos rumores. Había gente que decía que dos personas habían aparecidos en las montañas cerca de San Fernando en Chile diciendo que eran sobrevivientes del avión uruguayo. Muchas noticias se habían dado antes pero ninguna había sido cierta. De todas maneras era un hilo de esperanza. Sin pensarlo demasiado, mi padre tomó el primer avión que partía para Chile mientras mi madre se quedó a la espera de la confirmación de la noticia. Todavía no se sabía quienes eran estos posibles sobrevivientes ni que habría sucedido con el resto.

Cuando mi padre llegó a Chile, la noticia se confirmó, los caminantes eran Canessa y Parrado y 14 muchachos más estaban vivos en las montañas. Pero la lista de los sobrevivientes no había sido comunicada todavía y mi padre no sabía si yo estaba vivo o no. Tomó el primer taxi hacia la Embajada del Uruguay y le pidió al taxista que encendiera la radio para escuchar las noticias. Y en ese mismo momento empezaron a emitir la lista de los sobrevivientes, y yo estaba en ella, si, yo estaba en ella. Mi padre abrazó al taxista y fue directo al Hospital de San Fernando. Cuando llegó ya era muy tarde para que lo dejaran entrar a verme. A la mañana siguiente lo dejaron entrar a mi habitación y me encontró hecho un fantasma. No era la misma persona que había dejado vivo 72 días antes, pero era yo, y estaba vivo. Sin saber que decir, totalmente conmovido me abrazó y me dijo: “Perdoname Pedro, te habíamos dado por muerto”.

Un par de años atrás, cuando él estaba yendo a ver un partido de fútbol al Parque Central, se tropezó y se golpeó muy mal su cabeza. Estuvo un mes entero en terapia intensiva y en muchas ocasiones pensamos que se nos estaba yendo. Lloré mucho porque él estaba sufriendo, pero también lloré porque si se nos iba, no íbamos a poder seguir recibiendo su amor. Felizmente, está todavía vivo, un poco más viejito, pero queriéndonos un montón.

10 comments:

Anonymous said...

Very emotional,I always thought about how hard and sad was to survivor`s parents those days in the mountain. When I've read two years ago " Entre mi hijo y yo, la luna" by Carlos Paez Vilarò I`ve Understood how discourage it was for they.
I'm happy to read and know today how your father is. Strong man, a big worker and a great person.

My best whishes for you and Your Father Pedro.

Eduardo Guerrero. Mar Del Plata. Arg.
eduardo.g.guerrero@gmail.com

Anonymous said...

Pa! Gracias por compartir estas palabras y este amor tan grande por Tata.
Siempre me conmovieron mucho las historias de como vivieron el accidente los que te esperaban y la verdad que me alegra no haber existido todavía cuando todo esto sucedio...

Te quiero mucho.
La nieta mayor,
fer

diegal said...

Hola Pedro. Aquí tu sobrino Diego. Lograste hacerme llorar con este post. Tu "Old Man" es también mi abuelo, así que yo también lo quiero mucho y me encanta haber podido pasar los últimos 18 años viéndolo prácticamente todas las semanas.

Aprecio mucho los detalles que incluiste que yo no conocía, como la historia del taxi y el que mi padre había tenido que tomar la posición de "hermano mayor". Parece obvio, pero uno no lo suele pensar de esa manera.

Anonymous said...

Mr. Algorta, what a blessing is that you still have your father, your "dad"!!
I've always thought about the survivor's parents as ADMIRABLE HUMAN BEINGS for such an ordeal they have to go through (I myself am a mom and I cannot think being withouth them or not knowing what happened to them)and the tremendous job they had to do when you came back. I don't it was easy to get things back on track, to go back to 'normal life' for you and the parents either. Whenever I see scenes of the rescue, the parents of you all come to my mind and thanks to you I already have "a face" of your dad.
I could not stop noticing his wisdom on his face. The hard-working man resembles at first sight and also the great human being he is. May God bless your dad always and let you have him more time by your side...loving you, loving your whole family. My full respects for him ALWAYS!

Thanks your 'sharing' with us and letting us know how wonderful and precious he is!

Lots of blessings from Texas,

Erika

Vivian said...

I find that one of the stories to learn from your blog is how people can live normal lives after going through such an ordeal. I am sure there are loads of people out there to whom your story can be of great help. I can picture your mother praying round the clock, never giving up hope. She has also taught us an incredible story, Pedro. Thank you for opening your backpack,
Viviana

Marcos Algorta said...

Gracias Pedro! Me hiciste emocionar a mi también. The old man... lo interesante es que tenemos varios old man en la familia y te aseguro que es increible cuando cuento el "cuento" de que voy con mi abuelo y mis tios abuelos a los partidos de fútbol.
Gracias por contar la historia. Como dijo Fer y Diego, cosas que no vivimos. Por lo menos yo siento la necesidad de, a nuestra manera, vivirlo también. Un abrazo Grande, Tu sobrino, Marcos.

Alejandra said...

Pedro, me has hecho emocionar muchísimo con el relato de tu papá. Yo tampoco sabía lo del taxi. En el libro "Viven" sólo cuentan que el Dr. Canessa se entera en un taxi que Roberto está vivo. Deberían haber puesto a tu papá también.
Gracias por compartir tantos momentos emotivos con todos quienes leemos éste blog. Y me emociona mucho también ver los mensajes de tus hijos y sobrinos.
Me alegro mucho de que aún puedas disfrutar a tu papá y te agradezco una vez más que hayas abierto tu corazón ante nosotros.
Todo mi cariño,
Alejandra

Anonymous said...

Sr. Algorta, me permito saludarle y a la vez no se bien que decirle, o mas bien como expresar la admiracion que me causa ver todo lo que se desprendió de la vivencia de los Andes, tanto para uds, para sus familias y para los que hemos conocido la historia; es algo que nunca dejará de admirarme, ir conociendo cada detalle es impresionante. Muchas gracias por compartir estas experiencias en su pagina. Le reitero mi respeto y admiracion y envio un saludo desde Mexico.
Iliana Hortiales

Ana said...

Estimado Pedro:

Hace dias que supe de tu blog gracias a Erika que nos lo dijo, pero quise encontrar un momento tranquilo para leer todo lo que habias escrito despues de tanto silencio. Sabia que seria para mi un momento importante y en verdad queria disfrutar de esa lectura, y finalmente hoy pude hacerlo. Queria agradecerte enormemente por compartir parte de tu experiencia y tus vivencias, tus sentimientos, tus pensamientos y tambien esos parrafos hermosos con respecto a "tu viejo".
Siento que quiza te cueste entender porque para otros es tan importante leerte, o conocerte, y quiza haya mil explicaciones psicologicas del porque... No las se... Solo se que uno lee esta historia y se siente taaan conmovido, siente taaaanta admiracion, siente taanto respeto.. Para mi la palabra y la sabiduria que adquiriste a traves de lo terrible que tuviste que vivir, tiene una autoridad enorme, tiene el valor de aquel que no aprendio la leccion desde los libros o las teorias, sino desde la mas injusta de las realidades.
Hace dos años te escribi para pedirte que accedieras a conocernos un rato a los chicos del foro, y fuiste muy amable en contestarme y me dijiste que no te gustaba hablar de la historia, pero que te escribiera e ibamos a combinar el encuentro. Despues no contestaste mas, y no quise seguir insistiendo. Pasaron dos años y ahora que lei tus palabras, me animo un poquito pensar que quiza en algun momento te podamos conocer. Ojala sea asi!!!
Una vez mas, gracias por todas las cosas que volcaste en este blog y queria que sepas que leerte fue un momento muy especial. GRACIAS!!!
Toda mi admiracion

Ana

Anonymous said...

hola Pedro, quiza este comentario no le llegue porque el blog es del año pasado...siempre pensè en el dolor que uds han pasado en las montañas...y me imaginé que no podria haber algo igual sin embargo...este 7 de setiembre falleció mi papá...y créame no puedo dejar de sentir una opresión en el pecho tan grande que creo que es un dolor mayusculo que no tiene comparacion...la verdad no quiero que este comentario se publique en su blog solo quería felicitarlo por escribir de su papá....porque los padres son lo mejor que nos da este mundo...y merecen todos y cada uno de nuestros homenajes....
un saludo grande Alejandra