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Saturday, November 15, 2008

Conversación en la Mitad de la Vida

Elina, es una de mis “Viejas Amigas”. Me contactó hace un año a través de la página “Viven”, y esto es la transcripción casi textual de nuestra conversación. Gracias Elina por estar de acuerdo en que la publicara, eres una mujer muy valiente.

Pedro, supe algo sobre vos hace unos años por un amigo. Te acordás de mi?  Estoy haciendo un repaso de tantas cosas lindas que viví.  Me escribirías? Elina

Hola Elina, si, yo también estoy repasando mi historia. Siempre he sido de mala memoria, pero más floja la tengo de lo que viví más de 35 años atrás. Éramos compañeros de Facu, viajábamos en el 60............................no quiero meter la pata, tirame un huesito. Igual quiero hablar con la gente que me conocía antes. Escribime, Pedro

Va el huesito. Hicimos el ingreso a la Universidad juntos. A veces viajábamos en el 60 . Después empecé sociología y vos creo que economía. Después.... uyyy tantas cosas!!  En el 75 te encontré en la puerta del Colón, una noche. Yo embarazada y vos todavía estabas en otro mundo, como que no querías que nadie te preguntara nada. Estabas todavía medio shockeado por el accidente. Dijiste Hola y seguiste de largo. Ahora estoy más contenta con mi vida: es que pase por situaciones bien difíciles a lo largo de muchos años. Después empecé a tener una buena vida con mi marido e hijos ya que él se recuperó de su alcoholismo, pero eso duro 5 años. Se murió de un infarto en 10 minutos.

Conclusión: la vida es corta, miremos el vaso medio lleno y disfrutemos de tantas cosas lindas que la vida nos da. 

Hoy me considero una persona privilegiada con tantos amigos y familia alrededor mío.
Pero y vos? Como te tomás la vida? y cómo sos ahora?
Cariños, Elina.

 

Me alegro que ahora estés bien, no debe haber sido fácil lo que te tocó pasar. Te cuento brevemente  de mí:

Nos conocimos en el 71,  no fuimos compañeros en el ingreso, yo hacía economía,............de todas maneras, es seguro que nos conocíamos en el viaje y vos vivías en la calle Núñez, pero que hacía yo en el 60?...........................

Después me fui al Uruguay, y en octubre del 72 me caí en la montaña...........................contame cómo te enteraste de que yo estaba en el avión, con quién lo compartiste, cuando supiste que volví, porqué no me llamaste, o lo hiciste y no te di bola?

Después del accidente, volví a la Argentina, y estudié en la UBA. En el 74 me casé con Noelle, con quien sigo casado y tenemos una buena pareja, y tenemos 3 hijos, que increíblemente, todos viven en España. Es mi montaña de ahora.

Estudié, me puse serio, trabajé en un banco, me fui a USA y saqué un MBA en Stanford. A la vuelta hice Corporate Life, fui gerente general de Quilmes, me fue bien, me fue mal, me fue bien, me fue mal, en total, me fue muy bien. En el 2003, con lo que nos dejó la crisis, nos compramos un campo en Uruguay y hoy nos ocupa parte de nuestro tiempo y nos gusta mucho.

Trabajé en varias empresas, Siderca, Quilmes, Peñaflor, Campo Frío y últimamente en Gancia, de donde me retiré hace dos meses.

Justo  me tomás en un momento muy especial de la vida. Estoy abriendo mi cordillera nuevamente, incluso estoy dando charlas y realizando actividades en base a mi experiencia profesional y mi montaña. Estoy abriendo esa muralla que puse que me permitió hacer una vida normal, estudiar, trabajar y llegar hasta aquí. Y estoy dejando crecer a la montaña. Por eso me interesa saber qué pasaba a mi alrededor con la gente que me conocía en aquella época y con  las murallas que construí después y que hoy de alguna manera también forman parte de mi experiencia. Creo que no podría haber hecho todas las cosas que hice con las defensas bajas. Pero bueno, en  eso estoy, mirando para adentro, y me encantaría que nos pusiéramos al día y me cuentes qué pasaba en esa época.

Cariños,

Pedro

 

Me hacés sonreír!!!

Fuiste en el 60 porque me quisiste acompañar hasta casa. Yo también alguna vez pregunté  que me había perdido especialmente cuando las cosas se ponían muy violentas y no tenia idea de porque había llegado todo a ese punto oscuro, sin salida.. Pero that's life. Un camino se abre y automáticamente no se puede estar en el otro. 
Cuando te caíste en la montaña estaba embarazada de la primera hija. Esos meses hasta Navidad del 73 sufrí mucho, en silencio, muy sola. Deseaba mucho que no te hubiera pasado nada, que milagrosamente aparecieras. Devoraba los diarios. El día que aparecieron ya tenia panza de 8 meses, sólo me podía sentar en la cama como un Buda. Me acuerdo del vestido que tenia puesto. Yo le tenía miedo a mi marido, especialmente a sus celos, (en ese entonces ni me daba cuenta de su alcoholismo). A pesar de eso, cuando dieron la noticia, en TV blanco y negro lloré y lloré sin parar, sin importarme nada de lo q él pudiera pensar. Me alivié, me serené. El final de mi embarazo fue como flotar en el agua. No sabía a donde llamarte, además yo era alguien de tu pasado y me imaginaba que todo eso era mucho para digerir como para q encima te esté llamando. Pero estoy segura que tuviste una red de gente, invisible para vos, como fui  yo en aquel momento que temblamos y nos emocionamos más de lo q se puede describir. 

 

Me casé con ese chico que me invitó a salir. Me llevaba” puesta " como dicen los chicos ahora, Me podía. Armamos una vida juntos, yo era la típica persona para estar al lado de alguien como él. Me dejaba tratar mal. Perdí mi embarazo a los 13 días de casada. Seguí casada. Las cosas malas pasaban, había disculpas de por medio y.. ..vuelta a empezar. Y él de nuevo súper cariñoso. Hoy Tengo 3 hijos, 2 nietas. Ya ves, yo también tuve mi montaña que escalar, llegar a la cima, tomar oxígeno y volver a bajarla. Aprendí muchas cosas, por empezar, a no ser rencorosa, a admitir que las cosas pasan por obra del destino en un sentido amplio pero que yo soy la única responsable de mis actos y de lo que decido aceptar como forma de vida. 
En el '90 me fui de mi casa con mis 3 hijos. Eso hizo que mi marido tocara fondo. Buscó ayuda en Alcohólicos Anónimos. Al año volvimos a vivir juntos. Todos en la familia  tuvimos que aprender a vivir otra vida. Se hablaba más, había tensiones pero no había violencia. La guita empezaba a alcanzar. Así fueron 5 muy buenos años hasta q murió. Por suerte para esa época yo ya estaba re bien establecida con los seguros. Le puse mucha energía al trabajo y dejé de lado a mis hijos por darles estabilidad material. Lo pagué bastante caro. Mucha rebeldía de ellos y yo sin entender muy bien que hacer. Sin embargo ahora han encontrado su equilibrio. Cada uno lleva una vida distinta a la del otro. Ellos me han enseñado a ampliar mi mente, a aceptar formas de vida que eran inexistentes para mí. Nos queremos mucho, nos respetamos, nos visitamos.
Uf….. ya me cansé, Eso de contarte mi vida me agota, me hace mirar para atrás más de lo q quería. Sigo otro día.
Besos, Elina.

Me llega mucho tu relato. Veo que has tenido una vida complicada............como todos. Te agradezco la confianza.

Volviendo al tema, creo que nos veíamos en el 70, que fue el año en el que yo iba al Salvador, en el 71 y 72 viví en Uruguay, hasta que tuve el accidente entre octubre y diciembre del 72.

Alguien me había dicho que habías abandonado la Universidad y casado. No me acuerdo quien.

Volviendo a nuestro encuentro en el Colón, por tu embarazo podés deducir la fecha. Sí recuerdo que nos encontramos, no soy conciente de haber sido tan antipático, pero no es la primera vez que me pasa, la gente me dice que soy muy distante, y no se si fue de siempre o tiene que ver con mi muralla protectora del accidente.

Lo que sí te cuento, es que mi historia yo siempre la viví como algo muy normal, algo que me había pasado pero que no me transformaba en algo superior ni mucho menos. Siempre la menosprecié y durante años me molestó que me la trajeran, y de hecho, casi nadie en estos 35 años se ha animado a hablarme de ella. Por otra parte, cuando yo hablaba, la gente se ponía incómoda. Recién ahora me estoy reencontrando con ella, la estoy dejando crecer y dándome cuenta lo singular que ha sido. Por otra parte, yo nunca me morí, estuve 72 días viviendo bajito, pero para los demás, es mucho más impresionante, porque volvimos de la muerte. Cuando fui a Chile, fui a ver una novia, que cuando llegué, ya tenía otro, imaginate que situación para ella, no tanto para mí.

Tu ya estabas casada y embarazada por segunda vez, cómo te enteraste que yo estaba en el avión si ya no nos veíamos.?

Y por último, cómo se te ocurrió escribirme a la página Viven............recién ahora estoy chequeando esos mails. Perdón por las preguntas, me agarraste en la etapa del revisionismo.

Besos, Pedro

Bueno, lo del avión caído fue gran noticia. Que fueran rugbiers  de Uruguay coincidía con algunos de mis amigos. Al leer tu nombre casi me desmayé. Fue así, casual. 

Lo del Colón (1975): no sentí que estabas distante por tu personalidad. Me imagine que ni podías hablar del tema del accidente, que te molestaba q la gente te dijera algo sobre eso. Ahora me acuerdo que te dije algo como “Pedro, me alegro tanto que estés vivo”. Me miraste, dijiste gracias y te fuiste. Siempre pensé que aunque vos creas que estabas viviendo algo normal, estabas en estado de shock, que me parece lógico para poder sobrevivir tal situación. Lo tomé como que estabas distante por tu personalidad habitual, No eras así cuando te conocí. Eras afectuoso, amable, tímido, sensible, pero nunca distante.
Ya ves las murallas, protectoras o no, no duran para siempre; la tuya  la usaste en esa época pero ahora ya la estás derribando. Si no ni soñando estaríamos hablando de los efectos del accidente. 
Llegué a la página de Viven una de esas noches en que todo el mundo se va a dormir temprano. Me puse a googlear nombres, me pregunté qué habría sido de vos. Aparecieron cosas de Quilmes que no entendía nada y de repente la Página!!! Pensé, si contesta o no, es el destino. 
Me alegra saber que estás rehaciendo ese rompecabezas. Me alegra por mí también. Era un agujero que tenia en mi vida.  Otro día sigo con otro capítulo.
Y vos, contame cómo se te va armando el rompecabezas del accidente, los años q siguieron, los  hijos, si fuiste un padre presente o si la Corporate life te comió vivo. 
Cariños, Elina

Qué fuerte el testimonio, verdad?

Monday, November 10, 2008

Presentación de "La Sociedad de la Nieve"

Estuvimos 15 de los sobrevivientes en la presentación del libro de Pablo Vierci “La Sociedad de la Nieve” en el Colegio Stella Maris, a donde hacía 36 años que no iba.

Pablo Vierci hizo una introducción y después cada uno de nosotros fue contestando preguntas. A mi me preguntaron porqué, lo que nos pasó a nosotros hace tanto tiempo, sigue teniendo tanto impacto en el mundo.

No fue una pregunta sobre la que no había pensado antes. Lo que dije es que para mi, esa pregunta por mucho tiempo no había tenido respuesta, que en realidad no había entendido hasta hace unos años el porqué de la trascendencia del tema, y que de hecho este tema me molestaba. Me molestaba cuando trabajaba, cuando hacía mi vida normal, que este tema apareciera.

Pero empezaron a pasar cosas. Entonces conté de la vez que encontré aquella mujer que me dijo que seguía viva gracias a nosotros porque su único hijo se había suicidado y que nuestra tragedia le daba fuerza y esperanza para seguir luchando por la vida. En ese caso, mi primera reacción fue decirle que lo lamentaba, pero que yo no tenía nada que ver con su tragedia. Pero después la dejé ir con la ilusión, ya que sentí que no tenía derecho a quitarle la esperanza que nuestra historia le daba.

Ahí me empecé a dar cuenta de que nuestra historia nos trasciende y que le importa a mucha gente, independientemente de nosotros, que somos personas normales.

También dije que nuestra historia es trascendente e impacta por tres motivos. Porque objetivamente es una historia increíble de supervivencia, probablemente la más increíble con los supervivientes aún vivos.

Nos trasciende e impacta por el hecho de que 36 años después estemos todos vivos y viviendo vidas normales. Esto es importante, porque cuando salimos de la montaña, los que nos recibieron celebraron nuestro regreso, pero estoy convencido que pensaron que íbamos a tener vidas miserables y que los fantasmas de la montaña nos perseguirían toda la vida.

Y por último, nos trasciende porque quienes nos escuchan ven reflejada sus propias montañas, sus propias dificultades y desafíos en nuestra cordillera y perciben que si nosotros pudimos subir y sobrevivir a los Andes, ellos pueden subir y sobrevivir a sus dificultades.

Mis hermanos sobrevivientes estuvieron muy bien, cada uno dentro de su propio estilo. Algunos, simplemente participando desde su silencio. También, muy valioso.

Saturday, October 25, 2008

Tiempos Turbulentos

Estamos viviendo tiempos tubulentos.

No paran de llegar malas noticias, lo que creemos que está bajo control, de golpe deja de estarlo y se transforma en un nuevo foco de tormenta. Los sistemas fallan, los planes son insuficientes y los planes alternativos fracasan antes de poder implementarlos. Nadie tiene el panorama completo, ni las máximas autoridades ni el hombre de la calle. Tienen visiones diferentes y enfrentan urgencias distintas. El tiempo apremia pero lo que era importante ayer ha dejado de serlo, hoy hay otras prioridades. Por otra parte la autoridad está desbordada, es limitada y además, cuando se quiere ejercer, limita.

En estas circunstancias, son necesarios nuevos liderazgos. Gente que desde su propia fortaleza y sus debilidades de un paso al vacío, un paso adelante, y haga un contribución significativa a resolver la crisis. Pero en estos casos, no hay una persona o una sola organización que se pueda hacer cargo de todos los desafíos que implica una situación tan compleja. Ya no importa quién está a cargo, quién debería liderar, lo que importa es que las funciones de liderazgo se ejecuten. Porque en estas situaciones aparecen los liderazgos colectivos, donde las distintas personas hacen una contribución significativa, donde los grupos o las sociedades ejecutanla función de liderazgo, es decir, se establecen metas y objetivos, se asignan responsabilidades y se alinea la tropa.

Y para eso se necesita transparencia, confianza, profesionalidad y mucho trabajo.

Lo anterior es producto de un trabajo del Center for Creative Leadership referido al tipo de liderazgo que surgió luego del paso del huracán Katrina por Nueva Orleans. Creo que se adapta muy bien a la situación en la que vivimos nosotros en los Andes y ayuda a explicar el tipo de liderazgo que se necesita en situaciones complejas. Se aplica increíblemente bien ya que nosotros en Los Andes fuimos claramente un caso deLiderazgo Colectivo.

También se aplica al mundo que vivimos hoy. Yo no tengo la solución a la crisis ni mucho menos. Yo solo digo que he pasado por situaciones muy difíciles en mi vida, y que de las crisis podemos y debemos salir fortalecidos. Porque se puede. Pero también es un llamamiento a que cada uno ocupe su lugar y haga esa mínima contribución significativa, y aunque no tenemos todas las respuestas, tengamos confianza de que vamos a salir. Aceptando lo mal que estamos pero sabiendo que vamos a salir adelante.

Con transparencia, confianza, profesionalidad y mucho trabajo.

Bonus Time. (Tiempo Extra)

Desde que empecé a caminar y a hablar de nuestra tragedia de los Andes aprendí algunas cosas.

He escuchado decir a Nando que “deberíamos estar todos muertos”. Y la verdad es que sólo hace un tiempito me di cuenta lo que quiere decir esa frase.

Después de accidentarnos en la montaña, sobrevivir a la caída y después sobrevivir más de 24 horas a más de 4.000 metros de altura, sin entrenamiento, sin la ropa adecuada, sin la alimentación correcta y sin saber qué hacer, es realmente increíble que aún estemos vivos. Nos deberíamos haber muerto hace rato. Sin hablar que después de esas primeras 24 horas, sobrevivimos 72 días más, cada vez peores condiciones.

Pues, la verdad es que nunca lo había visto así. De hecho, hace unos pocos días, un mendocino conocedor de la montaña me lo dijo, “Ustedes no deberían haber sobrevivido. Aún si quedaban vivos después del choque, deberían haber muerto todos, era lo lógico. Nadie resiste la hipotermia por comer nieve, vivir mojado, soportar 30 grados bajo cero, dormir a la intemperie en el medio de la montaña, el riesgo de la embolia cerebral, la deshidratación, la necesidad de ingerir más de 5000 calorías por día para mantenerse activo, el riesgo del mal de altura, el riesgo de caminar sin rumbo por la montaña, tantas cosas que explican porqué deberían haber muerto”. Por suerte, en ese momento no lo sabíamos y tampoco pensé en ello durante mucho tiempo.

Ahora, si deberíamos haber muerto hace 36 años, qué estuve haciendo toda mi vida, he estado viviendo un “bonus time”? Pues por suerte no lo he sentido así, me olvidé de mi bonus y viví como cualquier otra persona, pero ahora miro para atrás y disfruto y agradezco  haber vivido en “bonus time”. Por otra parte, todos pasamos por situaciones límites, casi todos tenemos alguna experiencia cercana a la muerte en nuestra vida, y no se puede morir un poquito, morimos o no, y todos los que hemos sobrevivido a situaciones cercanas a la muerte, vivimos de hecho en “tiempo de bonus”. De alguna manera,  la vida en sí es un milagro, cuantas otras cosas nos podrían haber pasado y no pasaron.

No es que en sí la vida es un “tiempo extra”?

Wednesday, October 22, 2008

Reuniones Difíciles

Nuestra historia es dura e increíble para nuestros familiares y amigos, que salvo algunas de nuestras madres, nos habían dado por muertos y sin embargo, después de 72 días volvimos de la muerte. Flacos, duros y groseros, pero volvimos de la muerte.

Pero nuestra historia es tremendamente más dura e increíble para los familiares y amigos de nuestros amigos que no volvieron, porque para ellos, nuestra sobreviviencia les recuerda a sus hijos, que no eran ni mejores ni peores que nosotros, pero que estaban sentados en el lugar equivocado el día que chocamos en la montaña, o que estaban durmiendo en el lugar equivocado el día que nos cayó el alud. Muchos de ellos hubieran hecho contribuciones muy significativas en nuestro proceso de sobreviviencia y posiblemente habrían hecho contribuciones aún más importantes en sus vidas si hubieran sobrevivido.

Sin embargo, hoy solo puedo pensar en ellos y agradecer en silencio lo que hicieron al morir, permitiéndonos a nosotros sobrevivir y poder contarlo. He tenido muy poca relación con los familiares de quienes no volvieron, en parte porque después del accidente me fui a vivir a Buenos Aires. No he compartido con ellos momentos, nunca les he podido decir nada importante. La verdad es que he pensado poco en ellos, siempre miré para adelante. Qué otra cosa debería haber hecho?

En realidad, poco después de salir de la montaña, fui a ver a los padres de algunos de los fallecidos. Fueron reuniones difíciles, yo volvía vencedor de la muerte, feliz de haber sobrevivido, con toda la vida nuevamente por delante y muy joven. Ellos estaban recibiendo en ese momento la peor de las confirmaciones, sus hijos no iban a volver, y yo no me daba cuenta lo que les estaba diciendo.

Saturday, October 18, 2008

Testimonios que me llegan.

Me impresiona mucho la gente que toma valor de sus experiencias más difíciles y las comparte.

Hoy me sucedió dos veces. Después de jugar al golf, uno de mis amigos contó a quien estábamos con él, qué había significado para él la muerte de un hijo de dos años de edad. El niño había nacido con una enfermedad neurológica grave y le dedicó una enorme atención, pero un día, mientras dormía en sus propios brazos dejó de existir. Mi amigo nos contó que tras un momento de desesperación, había podido dar vuelta la página, y desde entonces siente que es mejor padre, mejor esposo, mejor persona. Ha logrado superar su montaña, está en paz consigo mismo y vive una vida plena de energía y amor.

Ese mismo día, otro de mis amigos cuya esposa había fallecido dos meses atrás tras una dolorosa enfermedad, me contó cómo había cumplido con su último deseo. Había llevado sus restos a un lago en el sur de la Argentina donde ellos habían pasado momentos imborrables, y rodeado de un grupo de amigos y familiares había arrojado sus cenizas a un arroyo que corría hacia el lago. Luego, algunos dijeron algunas palabras en memoria de su mujer y después en paz y alegría todos comieron un asado. Con lágrimas en los ojos me contó la enorme emotividad que rodeó ese acto y lo bien que él se sintió. Ahora, mi amigo con serenidad está tratando de reencontrarse consigo mismo y tomar fuerzas para seguir adelante con su vida.

Testimonios increíbles que me llegan mucho, después de una mañana de golf.

Friday, October 10, 2008

Accidente en Los Andes: el 13 de Octubre de 1972


En estos días se cumplen 36 años de la fecha en que nos caímos en los Andes. Es mucho tiempo. Los recuerdos están borrosos, el tiempo ha pasado.

En realidad, nunca tuve recuerdos precisos del accidente en sí. El tiempo y nuestros mecanismos de defensa han bloqueado quizás para siempre muchas de las situaciones.

Tengo imágenes. Algunas mezcladas con escenas de películas referidas al hecho, pero he podido ir separándolas de la realidad con lo cual, me quedo con pocas cosas, pero más claras. En ninguna película están las imágenes que recuerdo.

Recuerdo vagamente nuestra escala en Mendoza, parte de lo que hicimos esa noche y en la mañana siguiente, pero nunca pude reconocer el hotel en el que pasamos la noche. He ido mil veces a Mendoza, al principio traté de buscar el hotel, después simplemente me olvidé del tema. Sí he reconocido el viejo aeropuerto donde pasamos largas horas esperando que los pilotos decidieran levantar vuelo, pero no puedo reconstruir, como tampoco lo puedo hacer con otras partes de mi vida, todo lo que hice aquellos días. Lamentablemente, soy de poca memoria. Sé que por la mañana estuvimos con Felipe en la Universidad de Cuyo y  que un profesor nos llevó después hasta el aeropuerto. 

Del vuelo tengo imágenes. Sé que iba al lado de Felipe, pero no recuerdo ni el asiento que me tocó ni siquiera de qué lado estaba. Trato de recordar sensaciones, pero aquí se me mezclan con escenas de películas o imágines de vuelos posteriores que he hecho por el mismo camino y las descarto.

Lo mismo del accidente en sí, recuerdo la sensación de incertidumbre e incredulidad, la sensación de angustia, de impotencia, de ver la cordillera muy cerca desde un avión que se agitaba en la montaña. Tengo la impresión del choque, una explosión, de repente nada nos separaba de la montaña, estábamos a la merced del destino,  del próximo golpe, no había mucho para pensar, no hay mucho para recordar, lo lógico hubiera sido haber muerto, pero detalles, no los tengo. Recuerdo la cara de Felipe con sus anteojos rotos ya muerto a mi lado. Eso no está en ninguna foto, en ninguna película. Después, levantarse entre hierros retorcidos sin entender mucho lo que pasaba. Pero no mucho más. 

En fin, esto fue hace 36 años, a veces  intento recordar más, pero no puedo.  Supongo que es lógico y razonable, y está bien que sea así.

Tuesday, September 30, 2008

Volver a Corrientes

En los próximos días, Noelle y yo vamos a hacer un viaje a Corrientes, en el noreste de la Argentina.

Es parte de mi proceso de reconciliación con la Montaña. Viví en Corrientes con Noelle y nuestros 3 hijos entre los años 1988 y 1990. Fue mi primer trabajo importante. Tuve que dirigir la construcción de la fábrica de cerveza de la Quilmes y luego me quedé como Gerente de la misma por 2 años más.

Fue una experiencia fascinante. Corrientes es una linda ciudad y la verdad es que los correntinos nos hicieron sentir mejor que en casa cuando estuvimos allí hace 20 años.

Pero lo más increíble, es que durante mi estancia en Corrientes, jamás alguien me habló de la Montaña ni yo hablé sobre ella. Me imagino que era un tema tabú, de eso no se hablaba.

Ahora vuelvo a Corrientes, y si todo marcha bien, daré una conferencia en la Universidad de la Cuenca del Plata, institución que vi nacer cuando mis hijos fueron de los primeros alumnos en lo que todavía era sólo un colegio primario. También jugaré al golf con mis viejos amigos, saldré a caminar por la Costanera, tomaremos unas cervezas con gente que se acordará de mil anécdotas, quizás hasta bailemos un chamamé, podamos salir a pescar o ir a visitar la fábrica que ayudé a construir. Me entusiasma volver a compartir momentos y situaciones con mis amigos correntinos, quienes por respeto o vaya saber qué, nunca me hablaron de la Montaña. Seguro que me emocionaré y alguna lágrima zonza se me escapará.

Por eso me importa mucho este viaje, los tres años que vivimos allí fueron fantásticos, tanto en lo laboral como en mi vida personal y familiar. Ahora vuelvo a terminar una tarea incompleta, a agradecerle a los correntinos lo bien que nos trataron aquella vez y a contarles toda la historia.

Saturday, August 30, 2008

Leadership, Love and Bosses / Liderazgo, Amor y Jefes

I have just read a book called “The Servant, A Simple Story About the True Essence of Leadership” by John Hunter. In this book Hunter says that true leadership is based on authority and not on power. And authority is the result of a behavior and behavior is a matter of will. Therefore, leadership is a matter of will.

He makes an incredible comparison between leadership as a service and the definition of love. (As defined by Saint Paul, (Chorintios XIII)). He says that the characteristics of leadership are the same as the characteristics of love. Love defined as Agape, a verb, an action, not love defined as Eros, an emotion, a sentiment. Leadership is service to your people; love is what you do for your people. (It is an action.)

Hunter is right but he is missing that leaders should also have a “Vision”, an ability to set and define objectives. And it also misses the capacity to “Motivate and generate commitment” to work for common objectives.

I believe that love (as agape) is not the same as leadership. But the approach is nevertheless very interesting. Love as agape, love as a verb, love as a behavior, as an action…. the sentiments will come later.

I recall Stephen Covey quoting someone who told him that his marriage was falling apart. He asked what he could do about it, and the answer was, “love your wife, go and start loving her again”, (as an action, not as an emotion or a sentiment).

By the way, I read a couple of days ago in La Nación an interview to Regis Debray. Oh! He speaks about “The Bosses”. He says, “bosses are needed, if not groups fall into dissolution”, well, I don’t agree with this statement. Back then, when we were lost in the Andes, we didn’t have a unique boss, we worked as a team and we managed to survive. He also says “the boss is someone who is loved, but is not allowed to love”. I don’t like this point, bosses should love their folks, if not they can´t be good bosses. He meanders with the idea of “bosses’ solitude” which is anyway an interesting concept. And he also says: “the boss is the encounter between a personality and a situation.” I like that, it is an interesting idea. Anyway I will definitely have to read more about these concepts.


Liderazgo, Amor y Jefes.

Acabo de leer el libro de John Hunter llamado “La Paradoja, una historia sobre la esencia del Liderazgo”. En este libro Hunter dice que el verdadero liderazgo está basado en la autoridad y no en el poder. Y que la autoridad es el resultado de un comportamiento, y el comportamiento depende de la voluntad. Por lo tanto, el liderazgo es un tema de voluntad.

El hace una increíble comparación entre liderazgo como servicio y el amor. (Amor definido según San Pablo en Corintios XIII). El dice que las características del liderazgo son las mismas que las características del amor. Amor definido como Ágape, como un verbo, como una acción, no definido como Eros, como una emoción, como un sentimiento. Liderazgo es servicio a tu gente, amor es lo que haces por tu gente. (Como una acción).

Estoy de acuerdo con Hunter pero creo que olvida que los líderes deben también tener una Visión, la capacidad de definir objetivos. Y también olvida la capacidad de Motivar y generar adhesión para trabajar en pos de objetivos comunes.

Creo que amor (como ágape) no es lo mismo que liderazgo. Pero el enfoque me pareció muy interesante. Amor como ágape, como un verbo, como un comportamiento, como una acción……….los sentimientos vienen después.

Recuerdo en el libro de Stephen Covey alguien que decía que su matrimonio estaba en problemas. Peguntaba qué hacer, y la respuesta fue: “ama a tu mujer, anda y empieza a amarla nuevamente”. (Como una acción, no como una emoción o un sentimiento).

Por otra parte, leí hace unos pocos días en la Nación, una entrevista a Regis Debray. OH! Hablaba sobre “Los Jefes”. Decía que los “jefes son necesarios, si no los grupos se disuelven”. En eso no estoy de acuerdo. Hace tiempo, cuando estábamos perdidos en la montaña, no teníamos un jefe e igualmente funcionamos como grupo y nos pudimos salvar. También dice que “el jefe es alguien que es amado, pero a quien no le está permitido amar”. No me gusta este punto, creo que los jefes deben amar a su gente, si no, no son buenos jefes. También da vueltas con la idea de la “soledad del jefe”. Lo que es un concepto interesante. También dice que el jefe es un encuentro entre “una personalidad y una situación.”

Como ven, es un enfoque diferente. Voy a leer más sobre estos conceptos.

Tuesday, August 12, 2008

Fear to Fly? / Miedo a Volar?

Did we have fear in the mountains?

A journalist in Spain asked me what fear meant to a guy like me. A guy like me? What did he mean?

I remember having fear on our rescue, when the helicopters were trying to pass over the summit of the mountains. The wind blew very strong and we almost didn´t make it.

That was a terrible flight and I remember feeling fear. And I am sure I felt fear just before we crashed in the Andes, but that fear, I don´t remember it. It has been blocked out.

Aside from that, there was not room for fear. You just can´t spend 72 days feeling fear. You get used to living on the verge of death. It just becomes part of your life.

Happily, now I do experience fear as anyone else, I am not vaccinated against fear. On my last trip to Beirut, at some moment the plane shaked like hell and I panicked. But once the tremble was over, I enjoyed the flight and slept like a baby.


Miedo a Volar?

Tuvimos miedo en la montaña?

Un periodista en España me preguntó qué significaba el miedo para un tipo como yo. Para un tipo como yo? Qué habrá querido decir?

Recuerdo haber sentido miedo en el momento del rescate, cuando los helicópteros en los que viajaban trataban de pasar la cima de las montañas. Soplaba mucho viento y casi no pudimos pasar.

Ese fue un vuelo terrible y recuerdo haber sentido miedo. Y también debo haber sentido miedo justo antes de que chocáramos en la montaña, pero ese miedo yo no lo tengo presente, lo tengo borrado.

Aparte de eso, no había lugar para el miedo. Uno no puede estar 72 días sintiendo miedo. Uno se acostumbra a vivir al límite de la muerte. Se transforma en parte de tu vida.

Por suerte, ahora puedo sentir miedo como cualquier otra persona. No estoy vacunado contra el miedo. En mi último viaje a Beirut, el avión se movió muchísimo y yo sentí pánico. Pero una vez que el mal momento pasó, disfruté del vuelo y dormí como un niño.

Wednesday, July 23, 2008

About Leadership and Humility/ Sobre Liderazgo y Humildad

I read in Jim Collins´ book “Good to Great” that true leaders have two characteristics. One is that they are humble; the other is that they work very hard.

I love that concept. Humility comes from the Latin word “Humus”, which means, “earth”, “soil”. This implies that true leaders, humble leaders, are the ones that have both feet on the ground, that know where they stand, and from there they look ahead.

I love “being humble”. I love standing with my two feet on the earth, understanding what is going on and facing the brutal facts. And from the brutal facts, keep the hope that better times will still come. I love standing on my farm, touching the soil with my hands, walking the fields and feeling “humble”.

We were very “humble” in the mountains. We knew how difficult our situation was, but we faced the brutal facts of our reality and from there we worked very hard to survive.


Sobre Liderazgo y Humildad

Leí en el libro de Jim Collins “Good to Great”, que los verdaderos líderes tienen dos características. Una es que son humildes, y la otra es que trabajan mucho.

Me encanta ese concepto. Humildad viene de la palabra Latina “Humus”, que significa “tierra”, “suelo”. Esto implica que los verdaderos líderes, los líderes humildes, son aquellos que tienen los dos pies en el suelo, saben donde están parados, y desde allí, miran hacia adelante.

Me gusta ser o estar “humilde”. Me gusta pararme con mis dos pies sobre la tierra, entender que es lo que está pasando y enfrentar la realidad. Y a partir de esa cruda realidad, mantener la esperanza de que los tiempos mejores aún estar por venir. Me encanta estar de pie en mi campo, mi finca, tocar el suelo con mis manos, caminar los campos y sentirme “humilde”.

Nosotros fuimos muy humildes en la montaña. Conocíamos cuan difícil era nuestra situación, pero enfrentamos esa dura realidad y a partir de ella trabajamos para sobrevivir.

Monday, March 24, 2008

My Old Friends/ Mis Viejos Amigos

I also think on all my friends I had at the time when we crashed in the mountains and whom I haven’t seen any more. After our rescue, I stayed for some weeks in Uruguay and then went back to live in Argentina with my parents and started a new life almost from scratch. This was a turning point in my life, it is one of my crucibles, as I decided to change and start again in Argentina. But many of my old friends, either in Uruguay, Chile or even in Argentina, who had cried for me when they thought me dead when we crashed in the Andes didn´t have the chance to be with me as I became again a normal guy. They probably understood that I would be better off if they allowed me a fresh start. And they seldom came to see me. Probably I shoved them away with a not very friendly attitude from my part.

They respected my silence and helped me reconstruct my life. I appreciated that very much because it allowed me to close my wound, put the mountain into my backpack and look ahead. Three months after our rescue, I entered the University without saying who I was, what had happened to me. And one year later, I met Noelle, with whom I married and got three great children. But today I think on my old friends, José, Jorge, Pancho, Cristián, Walter, Alito, Pedro, Ana Luisa, Ana, Elina, and many others, who have also their part in my story and I have listened to them very little what they have to say.


Mis Viejos Amigos

También pienso en todos mis amigos de la época en que nos caímos en la montaña y a quienes no he visto más. Después del rescate, me quedé por algunas semanas en Uruguay y después me vine a vivir a la Argentina donde vivían mis padres y empecé una vida casi de cero. Esto fue un punto de quiebre en mi vida, una de mis encrucijadas, el decidir empezar de nuevo. Pero muchos de mis viejos amigos, ya sea en Uruguay, Chile o también en Argentina, que habían llorado por mi cuando me había caído en los Andes, no tuvieron la oportunidad de estar conmigo cuando volví a la normalidad. Probablemente entendieron que tenían que dejarme probar empezar de nuevo. Y casi no vinieron a verme. Probablemente los alejé con mi actitud poco amigable de mi parte.

Ellos aceptaron mi silencio y me ayudaron a reconstruir mi vida. Eso lo aprecio hoy porque fui capaz de cerrar mi herida, poner la montaña en mi mochila y mirar para adelante. Tres meses después del rescate entré en la Universidad sin decir quién era, qué me había pasado. Y un año después conocí a Noelle, mi esposa, con quien nos casamos y tuvimos tres maravillosos hijos. Pero hoy pienso en mis viejos amigos, José, Jorge, Pancho, Cristián, Walter, Pedro, Ana Luisa, Ana María, Elina y muchos otros, que también han sido parte de mi historia y a quienes he escuchado muy poco lo que tienen para contar.

Tuesday, March 4, 2008

My Old Man / Mi Viejo




Algorta Senior is turning 86 this March. He is definitely aging and it is showing it as time goes by. In 2003 with the help of Noelle, my wife, he directed the reconstruction of our house in our ranch. When it was finished, he looked at the finished house and said with enormous pride and a little of his fine irony, that that was his LAST work.

Today, five years later, he wouldn’t be able to direct such a job.

When I crashed in the Andes in 1972, he was about 50, even younger than what I am today. At that time, he was living in Buenos Aires with my mother and had decided to spend the long weekend of October the 12th in Punta Del Este with some friends. On October 13th they were returning to Buenos Aires, when they heard the news of a plane that had just got lost in the Andes. They were shocked but they didn´t believe it would be ours; we should have flown to Chile on the 12th. But then, the news became rather confusing until it was confirmed that we were lost in the middle of the Andes and there was little hope that we were alive.

My parents went back to Buenos Aires to tell my brothers something really bad had just occurred and then they both took the first plane that was leaving for Santiago. With many other parents of the missing passengers, they went to the Uruguayan embassy, they talked to the Chilean Air Force, they even went near to the area where we might have crashed. Everyone was eager to help in the search and give some comfort to those parents who have lost their children.

I’d lived in Chile for three years sometime before; I even had a girlfriend at that time in Santiago, and had many friends who were absolutely shocked to lose such a young friend. After some days, a mass was offered for my soul at my high school, San Ignacio Pocuro. I guess Father Del Piano offered the mass which was attended with enormous grief by my friends, my parents and my girl friend. I was given up for dead; I was lost in the Andes Mountains, only my mother kept the hope that I was alive.

Their return to normal life in Buenos Aires was hard. My father with enormous courage insisted that life should carry on. My mother didn´t leave her room in which she would weep and pray for hours. My brothers faced the new reality; their eldest brother was not going to come back. My brother, moved into my room, life had to continue as usual and he was now the “big brother”.

But on December 21st, a word was heard in the news; people were saying that two guys had appeared at the foot of the mountains near San Fernando, in Chile, claiming to be survivors of the ill fated Uruguayan airplane. Many news had been given before and none had been true. But this was anyway a new shred of hope. Without thinking too much, my father boarded the first plane leaving for Chile; my mother stayed at home waiting for a confirmation of the news. They didn´t even know who the two will-be survivors were nor what had happened to the rest.

When my father arrived in Chile, the news was confirmed, “the walking” men were Canessa and Parrado, and 14 more guys were alive in the mountain. But the list of the survivors was not known yet and my father still didn´t know if I was dead or alive. He took a taxi to the Uruguayan embassy, and asked the driver to turn on the radio to listen to the latest news. And at that very moment, they started broadcasting the list of the survivors, and I was in it, I was in. My father kissed the driver and went to San Fernando´s Hospital. But it was too late to allow him to see me. The next morning once allowed he came into my room and found me, a ghost, I was not the same person he had left alive 72 days before, but it was me. Without knowing what to say, absolutely shocked he embraced me and said, “Forgive me Pedro, I thought you dead.”


Two years ago, while he was going to watch a football match at the Parque Central he slipped and hurt his head very badly. He spent an entire month in intensive care and in many occasions we thought he was to pass away. I cried very much because he was in pain and leaving us but also because if he passed away he would not be there to continue loving us. Happily, he is still alive, a little diminished but loving us a lot.


Mi Viejo

Algorta Sr. va a cumplir 86 en este Marzo. Y con el paso del tiempo, se está poniendo más viejito. En el 2003 con la ayuda de Noelle, mi esposa, él como arquitecto dirigió la construcción de una casa en el campo. Cuando terminó, miró la casa terminada y dijo con gran orgullo y algo de su típica ironía fina que esa era su ÚLTIMA obra.

Hoy, cinco años después no podría realizar ese trabajo.

Cuando nos accidentamos en los Andes en 1972, él tenía cerca de 50 años, aún menos de los que hoy tengo yo. En esos momentos, ellos vivían en Buenos Aires y habían decidido pasar el fin de semana largo del 12 de octubre en Punta del Este con algunos amigos. El 13 de octubre, estaban regresando a Buenos Aires, cuando escucharon las noticias de un avión perdido en los Andes. Estaban consternados, pero no creyeron que era el nuestro, nosotros debíamos haber llegado a Chile el día 12. Pero después, las noticias empezaron a ser confusas hasta que se confirmó que efectivamente estábamos perdidos en el medio de los Andes y había pocas esperanzas de que estuviéramos vivos.

Mis padres volvieron a Buenos Aires para contar a mis hermanos las malas noticias y luego tomaron el primer avión que estaba saliendo para Santiago. Con muchos otros familiares de los pasajeros desaparecidos fueron a la Embajada Uruguaya, hablaron con la Fuerza Aérea de Chile, incluso fueron cerca de la zona donde pensaron que habíamos caído. Todos querían ayudar y confortar a aquellos padres que habían perdido a sus hijos.

Yo había vivido en Chile por tres años algún tiempo atrás. Incluso tenía una novia en Santiago y tenía muchos amigos que estaban muy golpeados por perder a un amigo tan joven. Unos días después del accidente, rezaron una misa por mí en el Colegio donde había terminado mis estudios secundarios, el San Ignacio de Pocuro. Supongo que el padre Del Piano dirigió la misa a la que asistieron gran cantidad de amigos, mis padres, mis hermanos y mi novia. Me habían dado por muerto, me había perdido en la Cordillera de Los Andes, sólo mi madre mantenía la creencia de que yo estaba vivo.

La vuelta de mi familia a Buenos Aires, fue difícil. Mi padre, con enorme coraje insistió en que la vida tenía que continuar. Pero mi madre no abandonaba su habitación donde lloraba y rezaba por horas. Mis hermanos afrontaron la realidad, su hermano mayor no iba a regresar. Mi hermano se mudó a mi habitación, la vida tenía que seguir, él ahora era el mayor.

Pero el 22 de diciembre empezaron a escucharse algunos rumores. Había gente que decía que dos personas habían aparecidos en las montañas cerca de San Fernando en Chile diciendo que eran sobrevivientes del avión uruguayo. Muchas noticias se habían dado antes pero ninguna había sido cierta. De todas maneras era un hilo de esperanza. Sin pensarlo demasiado, mi padre tomó el primer avión que partía para Chile mientras mi madre se quedó a la espera de la confirmación de la noticia. Todavía no se sabía quienes eran estos posibles sobrevivientes ni que habría sucedido con el resto.

Cuando mi padre llegó a Chile, la noticia se confirmó, los caminantes eran Canessa y Parrado y 14 muchachos más estaban vivos en las montañas. Pero la lista de los sobrevivientes no había sido comunicada todavía y mi padre no sabía si yo estaba vivo o no. Tomó el primer taxi hacia la Embajada del Uruguay y le pidió al taxista que encendiera la radio para escuchar las noticias. Y en ese mismo momento empezaron a emitir la lista de los sobrevivientes, y yo estaba en ella, si, yo estaba en ella. Mi padre abrazó al taxista y fue directo al Hospital de San Fernando. Cuando llegó ya era muy tarde para que lo dejaran entrar a verme. A la mañana siguiente lo dejaron entrar a mi habitación y me encontró hecho un fantasma. No era la misma persona que había dejado vivo 72 días antes, pero era yo, y estaba vivo. Sin saber que decir, totalmente conmovido me abrazó y me dijo: “Perdoname Pedro, te habíamos dado por muerto”.

Un par de años atrás, cuando él estaba yendo a ver un partido de fútbol al Parque Central, se tropezó y se golpeó muy mal su cabeza. Estuvo un mes entero en terapia intensiva y en muchas ocasiones pensamos que se nos estaba yendo. Lloré mucho porque él estaba sufriendo, pero también lloré porque si se nos iba, no íbamos a poder seguir recibiendo su amor. Felizmente, está todavía vivo, un poco más viejito, pero queriéndonos un montón.

Saturday, February 2, 2008

Restriction to Suffering?

I just spent a few days in the south of Argentina. Nice weather, beautiful lakes, great mountains and some fishing expeditions, but overall a nice environment and a lot of friends.

One of them was my dearest friend Marcelo Serantes, who has always encouraged me to talk openly about my ordeal. One evening I found myself surrounded by his friends and their children talking about my mountain experience.

In these conversations, many issues arose. One was about the “restriction to sufferings”. I cannot say that being expose to 40° below zero, is 10 or 40 times worse than being expose to just zero. I cannot say that we felt much more hunger, pain or loneliness than any one exposed to an extreme situation in our ordinary lives. I am convinced that we have a limit to sufferings and there is only so much pain a human being can bear. I just can’t remember the sufferings in the mountain, I blocked them away, and time and life have also done their job. In fact, the worst sensation of cold I remember is the cold I felt on a skiing trip with my children. I don’t remember the 40° below zero we had in the mountains 35 years ago! You can’t go on with your memories and open wounds; they necessarily must be healed and forgotten.

The other side of that coin, is probably that we also have a limit to happiness. If there is only so much pain we can bear, there must be also so much happiness that we can enjoy. Is it then that happiness and sorrow are only relative measures?