Saturday, June 21, 2008

Letters from the Mountains/ Cartas desde las Montañas

When we were in the Mountains, some of my friends were able to write letters to their relatives. Actually, Arturo and Carlitos wrote beautiful letters to their families.

I have wondered how they were able to do it, given that we were living with our vital signs to a minimum. I didn´t write letters, I just couldn’t do it.

Well, they did it basically in the first days; I don’t think they would have been able to do it later on. In the situation that we were, it was very difficult to do something as difficult and complex as writing a letter to our beloved ones.

I was not able to do it. During the first days, I was basically in a state of shock. I was not able to realize the magnitude of the tragedy we had ran into. But as time went by, I started to feel better and towards the end I was, although weak and skinny, in a relative good physical and mental shape.

But nevertheless, I was completely unable to write a letter. In fact, I didn´t have anyone to write to, because my parents and friends didn´t show up to me in the mountain. I didn´t think about them. Only once, I remember starting thinking about them, and then I felt very sad and started to cry, but something in my brain removed those thoughts and I didn´t think of my beloved ones any more. Not even my Chilean girlfriend who I was going to visit on that trip showed up to me in the mountains. Up there, I dreamt with girls I had seen at school but to whom I didn´t dare to speak and to whom I didn´t dare to speak later when I came out of the mountains. These ladies still don’t know how important they were to me in those moments.



Cartas desde las Montañas

Cuando estábamos en las montañas, algunos de mis amigos pudieron escribir cartas a sus familiares. De verdad, Arturo y Carlitos escribieron unas lindísimas cartas a sus familias.

Me he preguntado cómo lo pudieron hacer, dado que estábamos viviendo con nuestros signos vitales al mínimo. Yo no escribí cartas, simplemente no podía hacerlo.

En realidad, ellos lo hicieron en los primeros días; no creo que lo podrían haber hecho más tarde. En la situación en la que estábamos, era muy difícil hacer algo tan difícil y complejo como escribir una carta a nuestros seres queridos.

Yo no lo pude hacer. Durante los primeros días estaba en estado de shock. No me podía dar cuenta de la magnitud de la tragedia en la que habíamos caído. Pero a medida que pasó el tiempo, empecé a sentirme mejor, y hacia el final, débil y flaco, estaba en un buen estado físico mental.

Pero de todas maneras, era totalmente incapaz de escribir una carta. De hecho, no se me ocurría a quien escribirle, porque mis padres y amigos no se me aparecieron en la montaña. Pensé en ellos una sola vez, y me sentí muy triste y comencé a llorar, pero inmediatamente algo en mi mente removió esos pensamientos y no recordé más a mis seres queridos. Ni siquiera mi novia chilena a quien quería visitar en ese viaje se me apreció en las montañas. Allí arriba soñé con chicas que había visto en clases pero a las cuales no me había animado a hablarles ni a las cuales me animé a hablares después cuando salí de las montañas. Esas chicas aún no saben lo importante que fueron para mí en esos momentos.

7 comments:

Alejandra said...

Querido Pedro: sé que debe de haber sido muy difícil pensar en la familia y novias allá arriba; recuerdo que muchos no querían hacerlo porque lloraban y si lloraban se deshidrataban. Pero entiendo que para muchos recordar a la familia era una forma de mantener viva la energía para poder sobrevivir y por lo tanto, escribirles cartas también era parte de esa forma de pensar y los ayudaba a sentirse más cerca de ellos. Quiero mencionar a alguien que también escribió una carta muy emotiva, como fue la de Gustavo Nicolich. Creo que absolutamente todos los que hemos leído el libro y conocemos la historia siempre nos hemos sentido conmovidos por las cartas de los muchachos y especialmente por la de Gustavo, ya que tuvo mayor difusión en la prensa. Pero también es muy entendible que muchos no quisieran hacerlo, ya que en una situación tan extrema como la que vivieron ustedes, hay muchos factores que influyen. Pero a mi entender, las dos opciones son totalmente comprensibles, dadas las circuntancias.
Un beso,
Ale

Pedro said...

Alejandra, es cierto, Gustavo Nicolich escribió una lindísima carta.

ignacio said...

Pedro siempre es un lujo leer los articulos que escribis en esta pagina.
Seria muy interesante si alguna vez nos contaras algo de tus grandes amigos Arturo y Felipe...

muchos saludos

Ignacio

ferysab said...

It is amazing how they could write a letter being up there. I don't think I would be able to do it and I admire that of them. Gustavo's letter is the one I remember the most and touched me deeply. Carlito's letter as well, but Gustavo's had 'something' that I can even remember full sentences of it. It hit me so much!

As Ignacio said, it would be wonderful to know more about your great friends Arturo and Felipe.

As always, thanx for your posts. Always so interesting, so touching!
Gracias!

Greetings from TX,

Erika

Annachiara said...

Estimado Pedro,
Fue un placer presenciar a tu charla, una experiencia realmente interesante por lo que quiero darte las gracias. Ha sido muy enriquecedor escucharte y reflexionar sobre tus palabras.
Son muchas las cosas que me impactan de tu experiencia y sobretodo de la forma de contarla y de las reflexiones y consideraciones que pudiste sacar tras casi 36 años.
Me parece muy interesante tu forma tan humilde de insistir en que no sois héroes sino que todos hubieramos podido reaccionar de la misma forma. No sé si ésto es verdad, pero me hizo pensar en una frase que la abuela de una amiga (presente ayer en tu charla) solía repetir: "Que Dios no nos envíe todo lo que podemos aguantar, que es mucho" y creo que es un buen colofón a tu charla.
Me gustó entender como aquellos 72 días que para el mundo entero fueron "la muerte y la resurrección" de un grupo de jovenes, para vosotros fueron 72 días vividos trabajando duro para llegar al día siguiente, con momentos intensos y momentos cuotidianos, para salir de aquella situación gracias a vuestras propias fuerzas y posibilidades, sin esperar a un rescate que posiblemente nunca llegaría.
Esta "normalidad" que intentaste trasmitir fue, en mi caso, la mejor enseñanza. Muchas gracias Pedro.

Pedro Algorta said...

Gracias Annachiara. Tu comentario es tremendamente conmovedor. Me has dejado impresionado.

Anonymous said...

Vivo una situacion y una vida extremadamente traumatica de enfermedad y soledad desde hace una eternidad, sin abandonar mi casa ni comunicarme apenas desde hace muchos años. La mente enloquece y el sufrimiento es extremo. También he leído sobre la resistencia y la resilencia. Intento encontrar fuerzas de cualquier manera. La mayoría de los días no como, solo engullo cualquier dulce ya sin fuerzas para más pero lo suficiente para que la muerte nunca llegue. He leído sobre vuestra historia, que nunca quise ver ni leer porque me estremecía. Ahora me siento en algo similar. Ves llegar la muerte lentamente en una agonía interminable y cada día más débil de mente y de cuerpo. Hasta me aterroriza pensar en que descubran mi muerte por el olor de mi cadáver y los funcionarios que vengan a llevarme me maldigan espantados y apestados por mi olor. No existe mayor horror que la absoluta soledad.

Enhorabuena por haber sobrevivido al trauma y hecho una vida digna y buena. Ojalá encontrara yo mi milagro y fuerzas para que pudiera producirse.