Monday, October 5, 2009

La Montaña sigue allí.

Así es, la montaña sigue allí. Imperturbable, sin inmutarse con el paso del tiempo. Seguro que cambia, en forma imperceptible; el glaciar avanza, las rocas se erosionan, hay más o menos nieve. Pero nosotros no nos damos cuenta, ella sigue allí.

También nuestra aventura en la montaña no cambia. Pasó una sola vez, hace ya casi 37 años, y los hechos son lo que fueron, objetivamente, lo que realmente pasó. Nada nos puede volver hacia atrás, y evitar que pase lo que pasó.

Pero la historia sí cambia. Primero, cada uno tiene su historia, la vivió con sus propios ojos, en su propia carne, y son historias y experiencias distintas. Por lo tanto mi montaña, lo que realmente viví yo es distinta de la que vivieron mis hermanos. Pero además, cómo cada uno cuenta lo que pasó, también cambia. Porque a medida que pasa el tiempo y evolucionamos, cambiamos y también cambia el prisma con que miramos y recordamos la montaña.

Por eso 37 años después, para nosotros recordar la montaña es un ejercicio fascinante. Siempre descubrimos algo nuevo, siempre hay una mirada distinta sobre un hecho que vivimos muy profundamente y que siempre nos explica algo más sobre cómo reaccionamos en el límite de nuestras fuerzas.

El hecho es estátitico, cambia el prisma con el cual nos aproximamos a la montaña.

7 comments:

Victoria said...

"What is healing but a shift in perspective?"
El tiempo (no cronológico, sino el que cada uno necesita) es lo que permite ver en perspectiva, comprender y sanar.
Un gran abrazo

Maria... said...

Se que este fin de semana tienen la copa de la amistad. El grupo Re-viven estara alli. Yo no podre por que estoy en España y este años no me organice para ir. Les deseo un feliz reencuentro a ustedes y tenga en cuenta al foro.
Un beso muy fuerte
Maria

Haifa said...

Eso es lo increíble de nuestra mente y nuestra maduración, que un hecho importante lo podemos interpretar de distintas formas con el correr de los años y también, notar cosas que antes ni hubiésemos notado, por mas obvias que nos parezcan ahora.
Me hace muy feliz que estén juntos y mantengan esa llamita encendida que es la memoria.

Abrazos!

Ricardo Carranco said...

Buenos días.
Quiero compartir con ustedes algo que me pasó justo ahora que estoy leyendo "La Sociedad de la Nieve".

Como todos saben, el mundo está pasando por una fuerte crisis económica y México no sólo no es la excepción, sino que se vió fuertemente incrementada por una ineficaz lucha contra el narcotráfico y por la aparición de la Influenza AH1N1 (La gripe porcina).

Los bancos han incrementado sus tasas de interés, cuando desde el 2005 estuvieron repartiendo tarjetas de crédito como si fueran tarjetas de presentación. Por diferentes razones, me endeudé fuertemente con mis tarjetas, sobre todos porque las pagábamos entre mi esposa y yo.

Mi hija nació el pasado 20 de junio. La alegría que sentimos sólo se vio opacada un poco cuando al cumplir 3 meses la pediatra le mandó hacer unos estudios y nos informó que tenía una malformación congénita en el intestino. Una semana después, mi mujer es despedida de su trabajo. En mi trabajo, me informan que me van a descontar días por retardos (viviendo en la Cd. de México, es difícil calcular los tiempos). Cuando regreso a donde había dejado mi carro, ya no está... y justo ese día se venció el seguro del carro!

Estuve a punto de soltarme a llorar por la desesperación. Justamente lo que no tenía era dinero y lo que más me preocupaba, por supuesto, era el tratamiento o intervención quirúrgica que necesitara mi hija.

De pronto recordé dos lecturas. Una fue la novela gráfica MAUS, que trata de la historia de un sobreviviente del holocausto y los campos de concentración. La otra fue "La Sociedad de la Nieve" y justamente terminaba de leer lo escrito por Pedro Algorta.

Y... claro, nada de lo que me pasaba se podía comparar! Me percaté en ese momento que mis problemas eran únicamente económicos porque mi hija no había presentado ningún problema y el seguro médico de mi trabajo cubriría sus gastos hasta en un 90%. Mi esposa y mi primera hija están muy bien y nos queremos mucho. Yo estoy bien y puedo salir adelante.

Estoy de acuerdo con lo que escribió Pedro. La historia tiene vida propia y rebasa a sus protagonistas. Para mi, que la conozco de toda la vida (Eduardo Strauch me hizo el honor de regalarme "La Sociedad de la Nieve"), y sin embargo, justo en ese momento, cuando sentía que se me había venido una avalancha encima, la historia me tocó el hombro y me dijo "Hey, hey... no... no existen problemas tan grandes que no los podamos solucionar. Sólo nos ganarán si nosotros nos rendimos y no hacemos lo que tenemos que hacer".

La historia sobrepasa a sus protagonistas. Pero los protagonistas son un testimonio de la importancia, realidad y permanencia de la historia. Es por esto que les agradezco que la manetngan viva. Es por esto que le agradezco a Pedro Algorta que se haya decidido a hablar.

Muchas gracias!

armand said...

Ricardo : Creo que somos muchos los que podemos dar las gracias a los sobrevivientes, por la ayuda que nos traen por sus testimonios, pues te mando mi grano de arena para darte animo: Uno de mis sobrinos nacio tambien con una malformacion congenita en el intestino, fue operado, y ahora es un hombre de 25 anos, muy fuerte y que esta muy bien !
Pedro : Te das cuenta de todos los tejidos que has fabricado con tu blog..

Haifa said...

Hola Pedro!

En Kaizendo te hicimos un humilde homenaje, no nos olvidamos del 13 de octubre. Hay muchas firmas lindas:o). Cuando tengas ganas pasate.

Abrazos!

PD: espero que te sientas bien y que la hayas pasado con la comunidad.

Vicky BiAbb said...

Quiero expresarle por este medio, mi gran admiración y respeto, no solo por haber sobrevivido sino por seguir viviendo.
Si hay algo que veo en todos los sobrevivientes, es eso, que viven,que no son sólo una historia, o una tragedia, o un milagro, sino todo lo que pasó y todo lo que hicieron después... terminaron sus carreras, se casaron, tuvieron hijos y nietos, trabajan, ayudan. ¡Eso es admirable!
Vivo en Mendoza, tengo 20 años, por ende, la historia me la contaron mis padres, crecí con ella, sabiendo números, fechas, alguno que otro nombre... saber qué hubo detrás o mejor dicho quiénes están detrás fue muy importante para mí porque me di cuenta de que no había sólo una historia, sino 16 que, contra todos los pronósticos, contra todas las vicisitudes y contra todas las montañas se siguen escribiendo...