Saturday, May 30, 2009

Colombia

Siempre me ha impactado la historia de los secuestrados por la guerrilla colombiana. Cómo es que han podido sobrevivir varios años de reclusión en las condiciones más atroces en un ambiente de máxima hostilidad.

Cuando estuve en Colombia hace casi dos años, el policía John Franklin Pinchao había escapado de sus captores y después de vagar varios días por la selva consiguió su libertad. En su increíble relato, trajo noticias de Ingrid, Clara y de varias personas que aún seguían secuestradas.

La noticia me conmovió. Yo había ido a Colombia a hablar sobre la Tragedia de los Andes, pero allí en Colombia me sentía pequeño, me daba algo de vergüenza, lo mío había pasado 35 años atrás, lo de ellos estaba pasando en esos momentos.

Hoy, los secuestrados más conocidos están en libertad. Clara, Ingrid, Consuelo y otos han sido recuperados, pero aún quedan otros privados de su libertad. Pronto volveré a Colombia, me llena de impresión que caminaré por las calles de Bogotá y no lejos de allí, todavía hay quienes sufren en la selva la más atroz de las injusticias, privados de su libertad fuera de toda ley y control.

He leído el libro que Clara Rojas ha publicado recientemente. Lo he terminado en llanto. El relato de su maternidad en la selva y su liberación buscando el reencuentro con su hijo es conmovedor.

Ojalá algún día me pueda encontrar con ella para decirle cuanto yo, sobreviviente de los Andes, la admiro y la comprendo a ella, sobreviviente de la selva.

Friday, May 22, 2009

Cuando volvimos

Mi hermana Gloria dice que cuando volvimos de la montaña, no sabían cómo tratarnos. Me cuenta además que sentían una enorme contradicción; por una parte una alegría enorme por nuestra vuelta pero también una gran tristeza por nuestros amigos que no volvieron.

Ella dice que prestábamos muy poca atención a la familia, a quienes nos habían ido a recibir cuando fuimos rescatados. Todavía estábamos como protegidos por el aura de la montaña; queríamos estar entre nosotros, seguíamos viviendo el espíritu de la supervivencia y no prestábamos atención y hasta rechazábamos las muestras de cariños de nuestros familiares y amigos.

Gloria también me dice que una de las cosas que más le sorprendió fue nuestra frialdad al tratar el tema de la muerte, nuestra familiaridad con ella, cómo podíamos pasar de los temas más sencillos y amables a los temas más duros y escabrosos. Incluso les llamaba la atención la naturalidad con la que hablábamos de nuestros amigos muertos. Como si no hubiéramos hecho el luto por ellos.

El ajuste no fue fácil, para ellos nosotros estábamos volviendo de la muerte. Pero nosotros sólo estábamos llegando de un largo viaje en el cual tuvimos que adaptarnos a situaciones difíciles y hacer cosas increíbles, pero no volvíamos de la muerte. 

Wednesday, May 13, 2009

Conversando con Roy Harley

Durante el lanzamiento de la “Sociedad de la Nieve” en la Feria del Libro de Buenos Aires, escuché por primera vez a Roy Harley hablar en público. Me encantó. En la conferencia de prensa dijo que si tuviera que poner en una balanza todo lo que sufrió en la montaña y todo lo que vivió después, esto último le gana con creces a lo sufrido en la montaña, con lo cual está por demás contento de haber vivido. Y estoy seguro que es así.

Después, en la presentación del libro, Roy contó cómo habían sido sus días posteriores al accidente, cómo mientras nosotros ya estábamos de vuelta con los nuestros, él pasó 15 días enchufado en un CTI en Santiago de Chile, debatiéndose entre la vida y la muerte. Su testimonio me conmovió.

Cuando se fueron todos, Roy y yo nos quedamos conversando un buen rato más. Me contó cómo fue la ida a la cola del avión. De los 10 días que pasó en la cola tratando de conectar la radio del avión, acompañado a veces de Roberto y otras veces de Nando y Tintín que iban y venían. De lo difícil que fue la vuelta al avión cuesta arriba. De los 38 kilos que pesaba cuando salió de la montaña. Yo lo escuché pasmado.

También le dije que si bien me gustaba mucho su idea de la balanza, yo no la podía aplicar, porque en mi caso no puedo cuantificar los sufrimientos y las angustias, no los puedo poner en la balanza. No puedo medir esa sensación, no sé cuanto frío sufrimos, cuanta angustia, cuanta sed, cuanto miedo; no recuerdo ni haber llorado a nuestros muertos, no tuve esa capacidad. Le comenté que estando en la montaña, la única vez que me conecté con mi casa y mis seres queridos, me puse muy triste y apenas pude llorar, por un instante. Pero después no pude pensar más en ellos; estando allí arriba nunca más lo pude hacer, algo en mi mente me bloqueó (protegió ?) y no me dejó.

Wednesday, May 6, 2009

Abandonándose

Nosotros no sabíamos si nos íbamos a salvar o no. Sabíamos que estábamos vivos y que teníamos una pequeña chance de sobrevivir, para la cual, trabajamos muy duro. No nos abandonamos y mientras sentimos que teníamos esa posibilidad, mantuvimos las esperanzas de salir de la Montaña.

De todas maneras, algunos de mis “hermanos sobrevivientes” dicen que al final, ya se habían entregado. Estaban muy débiles, habían perdido todas las fuerzas y se habían abandonado para morir, cuando justo fuimos rescatados. Coche, quien al final era piel y huesos, dice que sabía que iba a morir el día de Navidad, pero nos rescataron tres días antes. Nando dice que también sabía que iba a morir, pero que prefirió morir caminando.

Eso no me pasó a mí, yo siempre tuve la esperanza de que nos podíamos salvar, y esa esperanza me mantuvo con vida. En un momento, cuando creí que moría sepultado por la nieve en el alud, me entregué, porque no iba a vivir, pero en cuanto me quitaron la nieve de la cara y pude respirar nuevamente, recuperé las ganas de seguir luchando para vivir, y me volvió la energía que me mantuvo con vida en esos difíciles momentos.

 

Friday, May 1, 2009

Una Conferencia con Roberto Canessa

Me invitaron a escuchar una conferencia de Roberto Canessa en el Colegio Marín organizada por el Encuentro Cristiano de Jugadores de Rugby. Había más de 1.200 personas.

La conferencia estuvo muy buena. Roberto es muy espontáneo y natural, y relató su testimonio describiendo nuestra experiencia con abundancia de anécdotas y situaciones.

Cuando terminó, invitó a Laura, su mujer, a Juan Pedro Nicola, cuyos padres murieron en los Andes y a mí, a subir al escenario. Yo ya estaba preparado porque ya lo había hecho casi 2 años antes en otra reunión.

Entre todos contestamos preguntas. Roberto contestaba una parte y después me preguntaba si yo tenía algo que agregar. En determinado momento le preguntaron algo sobre la heroicidad. Y él dijo que él no se consideraba héroe, que era el grupo el que había trabajado para salir, que todos cooperaron para alcanzar los resultados y que sin el grupo él no podría haber hecho lo que hizo. En ese momento yo pedí la palabra y dije que si bien el equipo fue fundamental, algunos habían hecho contribuciones más importantes. El y Nando habían hecho lo heroico, lo que yo no podría haber hecho, caminaron 10 días por la montaña sin ningún equipo y consiguieron ayuda y que gracias a ellos nos habíamos salvado. Terminé diciendo que para mí, ellos eran nuestros héroes.

A la gente le gustó lo que dije y cerraron mis palabras con una ovación increíble. Abracé a Roberto y sonreímos. Laurita a mi lado me susurró, “y ahora quién lo banca a éste!!!!”

Saturday, April 25, 2009

El Club de los Sobrevivientes

Estoy leyendo un libro llamado “The Survivors Club”. Aparentemente ha sido un éxito en los Estados Unidos y la revista Newsweek ha hecho una nota de tapa sobre el mismo. Nando Parrado me había hablado del libro y de hecho su testimonio es tomado por el autor.

Encontré que tiene algunas ideas buenas, varios de testimonios conmovedores y lamentablemente muchas páginas de relleno.

Entre las ideas interesantes, me gustaron las siguientes:

  1. Todos somos sobrevivientes. Todos tenemos en nuestras vidas una experiencia límite. O alguien muy cercano a nosotros la tiene y experimentamos la angustia y el dolor del límite. Pero también nos recuperamos y hacemos nuestra vida normal, por eso somos todos sobrevivientes.
  2. La sobrevivencia no es relativa. Mi experiencia de sobrevivencia no es menor o mayor que la de otros. Todos nos enfrentamos a las experiencias límites con todo nuestro ser y nos jugamos enteros en ellas. Un accidente, una operación, un límite, para quien lo sufre, es tan grave como el mío o el de cualquier otra persona.
  3. Todos podemos un poco más. Todos resistimos más que lo que creemos. Nuestra fuerza interior y nuestra fortaleza física nos hacen mover montañas y podemos superar los obstáculos más difíciles, aunque a priori pensemos que no lo podremos hacer.

Además, en los testimonios recogí algo que yo comparto: Los sobrevivientes no se quedan enganchados, la mayoría ha podido rehacer sus vidas y no se creen distintos de los demás.

Tuesday, April 14, 2009

Leyendo "Rodeáte de los Mejores", el libro de mi amigo Claudio

Claudio Fernandez Araoz ha publicado un maravilloso libro llamado “Rodéate de Los Mejores” en el cual resume toda su experiencia como uno de los más prestigiosos “Cazadores de Talentos” a nivel mundial.

Claudio es además uno de mis mejores amigos, y porqué no, uno de mis “mentores” más apreciados.

El libro comienza citando una conversación con el mismísimo Egon Zehnder, fundador de la firma para el cual él trabaja, en la cual Egon en persona le comenta a Claudio cual es la clave para el éxito en una carrera empresaria. Y la clave según Egon es la “suerte”. Sí, más allá de la genética, de la educación, de los primeros trabajos, de la familia, la “suerte” es el primer determinador del éxito personal en el campo empresario.

En mi caso, soy una persona con suerte. No solo me ha ido bien en mi carrera empresaria y tuve una buena familia, sino que además, me estrellé en un avión cruzando los Andes, y sobreviví. En realidad tuve la mala suerte de estar en ese avión, pero la buena suerte de estar sentado en el asiento adecuado. Pero más allá de la fuerza, del coraje, de la empatía, de la fuerza emocional y de la presencia de Dios, tuvimos suerte. Mis amigos que no volvieron, no la tuvieron, no eran ni mejores ni peores que nosotros, simplemente estaban sentados en el lugar equivocado.

Claro, que la suerte no es todo, como dice Claudio, la suerte es el primer factor, pero claramente hay que ayudarla.

Además hay otro tema que me ha impresionado en el libro de Claudio, y que se lo comenté personalmente: Nosotros no podíamos “rodearnos de los mejores”. Yo no elegí con quién me caí en los Andes, tampoco elegí a mis hijos ni a mis hermanos, son los que Dios me dio o vinieron. En muchas ocasiones en la vida empresarial o personal, te ocurre lo mismo: uno no puede elegir con quién puede rodearse, y debe convivir y trabajar, y alcanzar objetivos y éxitos, con los que tiene.

De hecho, creo que uno de los primeros deberes de todo jefe, supervisor, líder o CEO es justamente obtener el mayor provecho de la gente que lo rodea para que se alcancen los objetivos del grupo y los personales. Eso hicimos nosotros en la montaña, ese fue nuestro gran desafío y lo conseguimos.

No creo que existan los “dream teams” en abstracto. Después de trabajar mucho tiempo en las empresas, creo que no existen los equipos ideales, somos todos de carne y hueso, con un poco más de suerte y algunos talentos “democráticamente” distribuídos. Los equipos que alcanzan los resultados extraordinarios tienen una combinación especial de gente con ganas de trabajar, talentos adecuados, gran liderazgo y mucho trabajo en equipo que potencia los talentos de cada uno. Y el gran desafío es alcanzar objetivos extraordinarios con gente normal, como cada uno de nosotros. En ocasiones, uno puede elegir con quien puede trabajar, y en ese caso buscará rodearse de los mejores, para esa situación en particular, no con los mejores en abstracto.

Pero para nosotros en la montaña, como en muchos órdenes de la vida, esa no era una opción y debimos extremar los esfuerzos para trabajar con lo que teníamos.

Saturday, April 4, 2009

El Equipo de Supervivencia

Cuando caímos en la montaña éramos un grupo de personas alrededor de un equipo de rugby.

Después, el equipo de rugby fue desmembrado. Pero el grupo se transformó en un equipo de supervivencia.

Lo que diferencia un equipo de un grupo, es justamente que el equipo tiene un objetivo común y además se necesitan unos de otros para alcanzar ese objetivo. El objetivo del equipo de rugby era jugar y ganar un partido de rugby. Ese objetivo quedó sin sentido una vez que nos accidentamos, por lo cual, tuvimos que generar otro objetivo y construir un equipo de supervivencia. El equipo de rugby dejó paso al equipo de supervivencia, donde obviamente se necesitaron distintas habilidades y organización para alcanzar el objetivo.

Tuvimos nuestro tiempo para las críticas y los elogios, para aclarar los objetivos y discutir estrategias, para las peleas y las reconciliaciones, para adaptarnos al nuevo entorno y encontrar los nuevos roles de cada uno. También tuvimos tiempo para ensayar las propuestas que no funcionaron y por suerte para implementar las propuestas que si funcionaron. En ese proceso, el grupo se transformó en un verdadero equipo de supervivencia.

Sunday, March 29, 2009

La reunión con Miguel Altgelt

Mi amigo Miguel Altgelt me ha pedido que hable sobre “Las Lecciones de Sobrevivir a Los Andes” en una reunión que él organiza para sus clientes y amigos. También me ha permitido invitar a algunos amigos míos. En total, habrá como 450 personas.

Espero que sea una gran reunión, ya que por un lado deberé responder a Miguel por el esfuerzo que está haciendo para que todo salga bien. Incluso ha mandado a hacer un increíble video con fotos de la montaña y mi vida personal que es muy conmovedor. Por otro lado hablaré a mis amigos de "toda la vida", quienes solo me han escuchado hablar tangencialmente de la montaña.

Pero además, estarán allí otras personas muy importantes para mí. Va a venir mi madre, quien dejará a Papá al cuidado de mis hermanas en Montevideo y vendrá prácticamente por el día para escucharme. Por supuesto que hemos hablado del tema con ella, pero nunca me escuchó hablar en público. Tanto para ella como para mí, será una experiencia muy particular.

Espero que no se me quiebre mucho la voz y mi testimonio llegue limpito.

Monday, March 23, 2009

Quilmes

El otro día hablé en la Cervecería Quilmes.

Fue una presentación muy emotiva ante más de 700 personas. Comencé diciendo que esta vez, iba a hablar del “otro lado de la montaña”, de la que no les había hablado cuando trabajé allí.

Conocía a muy poca gente, ya que quedaban pocos de mi época. Sólo conocía algunos gerentes que en mi tiempo eran solo jóvenes profesionales, algunos “mayores”, y muy pocos distribuidores. Como decían ellos, Quilmes evoluciona.

Pero lo que más me agradó, fue el recibimiento que me dio Bernardo, el nuevo Presidente de Quilmes, hombre joven, recién venido del Brasil,  hombre del riñón de los nuevos dueños.

Cuando conversamos, no solo me dijo que las puertas de Quilmes estaban abiertas, sino que Quilmes es lo que es, gracias a todos los que trabajamos en ella en el pasado. Gracias a todos los que pusimos el hombro y contribuímos a que hoy  sea grande y tenga un enorme futuro. Me dijo que los hombres pasan, pero las organizaciones evolucionan, crecen y se proyectan, y que reconocía que nuestro trabajo en el pasado hizo posible el presente.

En la charla, dije algo que nunca había dicho. Dije que nuestra recuperación de la montaña no había parado nunca. Que era como una línea que sigue creciendo, y que eventos como ese, donde me invitaban a hablar del “otro lado de la montaña”, me permitían abrirme, me hacían crecer y que sentía que me ponía al día con mucha gente. Siento que nunca paramos de recuperarnos, porque no hemos parado de crecer.

Sunday, March 8, 2009

El aporte de Carlyle

Carlyle es una vieja amiga que asistió a una de mis presentaciones y me hizo algunos comentarios interesantes sobre la relación que hay entre el mundo de todos los días y lo que vivimos nosotros en los Andes.

Ella dice que soy claro cuando digo que cada uno de nosotros individualmente quiso vivir, que fue una decisión personal, pero que nos dimos cuenta que teníamos más posibilidades de sobrevivir si trabajábamos como equipo. Eso pasa también en otros ámbitos de la vida, cada individuo debe decidir qué quiere hacer, en qué trabajo estar, en qué equipo estar, en función de sus intereses personales, y que el trabajo del jefe es justamente armonizar la búsqueda de los objetivos personales con los objetivos del grupo.

Carlyle también dice que durante mi charla menciono que el grupo permanentemente hablaba y discutía los temas que se nos presentaban. Estábamos permanentemente conversando y comunicándonos. Carlyle dice que en la vida nos comunicamos poco, hablamos poco, no generamos la confianza necesaria para hablar abiertamente de los problemas que enfrentamos. Ella dice que la gente no se da cuenta que cuando ponemos un problema sobre la mesa para discutir, en la medida que hablamos sobre él empiezan a surgir soluciones y alternativas, y de esa manera, simplemente hablando y comunicándonos con honestidad, los problemas empiezan a resolverse, cambian de naturaleza.

Otro comentario de Carlyle es sobre el aporte de cada uno al grupo. Ella dice que la dureza de nuestra experiencia hizo que cada uno diera lo mejor de sí para el grupo. Y en la vida, eso no pasa naturalmente, la gente no contribuye con lo mejor de sí, contribuye con lo que le es más fácil o simplemente le piden. Carlyle dice que los jefes deben tener la capacidad para identificar las fortalezas relativas de la gente y pedirles que aporten de acuerdo a su mejor capacidad. No se trata de corregir debilidades, sino de construir sobre las fortalezas de cada uno.

Finalmente, Carlyle opina que en mi presentación de alguna manera minimizo la decisión de alimentarnos de carne humana y lo presento como algo natural debido a que no teníamos otra alternativa. Ella dice que lo que hicimos nosotros fue cuestionar uno de los valores básicos de nuestra cultura y nuestros hábitos y que por otra parte, generamos otros valores muy particulares que nos permitieron funcionar como sociedad. Ambas situaciones tienen su paralelismo en la vida normal, muchas veces uno tiene que tener el valor de cuestionar creencias y hábitos muy internalizados y cambiar para adaptarse y sobrevivir a los desafíos que se nos presentan. Por otra parte, allí en la montaña generamos valores y hábitos muy particulares que regularon nuestra conducta y produjo la solidaridad y cohesión que nos permitió salvarnos. Por ejemplo, cuando uno comía más de lo que correspondía, el castigo era el aislamiento, la marginación del grupo, el peor de los castigos en aquellas circunstancias.

Creo que Carlyle ha hecho observaciones muy pertinentes y profundas sobre las que seguiré trabajando. Thank you Carlyle.

Friday, February 27, 2009

Errores que cometimos en los Andes

Yo sé que cometimos muchos errores.

Uno de ellos fue no haber usado el poco fuego que teníamos para hacer señales. No sé si alguien lo hubiera visto, pero en algún momento podríamos haber quemado algún asiento del avión o parte de lo que estaba en la cola. Quizás una columna de humo saliendo de la nieve podría haber sido avistada por alguien. Pero la verdad es que no recuerdo ni que hayamos hablado del tema en serio.

Otro error fue relativo a nuestra hidratación. Tomábamos agua directamente de la nieve, derritiéndola con chapas del avión y recogiéndolas en botellas. Al principio, cuando hacía mucho frío, era un trabajo muy arduo. Al final, con el clima más templado, dejó de ser un problema, agua había mucha, pero era agua demasiado pura, sin minerales. De todas maneras bebíamos mucho y algo nos hidrataba.

Sin embargo, hace poco me enteré de lo que deberíamos haber hecho para mantener la hidratación. Deberíamos haber usado nuestra propia orina para derretir la nieve y enriquecer el agua. De esa manera, habríamos mantenido mejor la hidratación del cuerpo.

La verdad, es que no se nos ocurrió, pero parece tan obvio.

Sunday, February 22, 2009

El rescate de Federico Campanini

Federico Campanini no pudo ser rescatado del Aconcagua y murió, después que otros 3 miembros de su expedición sí pudieron ser rescatados. Después de haber equivocado la ruta de descenso, Campanini tuvo una participación significativa en el rescate de los 3 andinistas, pero él no pudo volver.

Se ha divulgado un video que puede ser visto en You Tube donde muestra a un Federico Campanini agotado y casi desahuciado, tratado con rudeza por los miembros de la patrulla de rescate. La prensa dice que se ha hecho un planteo judicial por “abandono de persona”.

Solo puedo decir una cosa. No podemos juzgar con los parámetros de la civilización lo que ocurre a 6800 metros de altura. Los rescatistas estaban ellos mismos en serio peligro, y su primera obligación es su propia seguridad. A 6800 metros de altura, nada es como en el llano, todo pesa 3 veces más, el oxígeno apenas existe, y las decisiones tomadas allí, no las podemos juzgar después en nuestras mesas.

Creo que solo los que allí estuvieron y los expertos pueden discutir y reflexionar sobre qué faltó y qué otras cosas deberían haberse hecho para mejorar las posibilidades de un rescate exitoso. La divulgación del video y la judicialización del caso no ayudan. Los cuestionamientos públicos solo hacen que los rescatistas pensarán dos veces antes de volver a arriesgarse en la montaña.

Sunday, February 15, 2009

Actitud?

Otra vez escuché a alguien muy serio decir que los que nos salvamos, lo hicimos porque teníamos la actitud correcta, implicando de alguna manera que los que no volvieron, no tenían la actitud correcta.

Eso no es así. Los que nos salvamos fuimos los que estábamos sentados en el lugar adecuado el día que nos accidentamos en la montaña o que estábamos sentados en el lugar adecuado el día que nos cayó el alud. No somos ni mejores ni peores que nuestros amigos que no volvieron, tuvimos más suerte, fue la mano de Dios o el destino. Pero no hicimos nada diferente.

Y los que murieron después, lo hicieron por heridas recibidas en el accidente o en algún momento posterior. Solamente Numa murió por franca desnutrición y es el camino que hubieran seguido en pocos días Coche y Roy, que estaban ya en el límite. Ninguno murió porque no quiso vivir. Todos queríamos vivir, más que nada en el mundo. 

Wednesday, February 11, 2009

Esperar 72 días

A veces pienso que si alguien nos hubiera dicho cuando nos accidentamos en los Andes, que no nos preocupáramos, porque en 72 días nos iban a venir a buscar, seguramente habríamos muerto.

No me imagino cómo nos hubiéramos organizado y preparado para sobrevivir esos 72 días en condiciones totalmente inhóspitas, sin alimentos, con temperaturas varios grados bajo cero, rodeados de nuestros compañeros muertos y a más de 4000 metros de altura.

Aún cuando preparábamos las expediciones, siempre teníamos la secreta esperanza que nos encontrarían antes, y cuando nuestros caminantes se fueron, jamás pensamos que iban a caminar por 10 antes de salir de la montaña. Siempre creímos que nos podrían venir a buscar en cualquier momento, y que debíamos sobrevivir unos días más. Sobreviviendo día a día, pensando en que nuestro rescate no estaba tan lejos, pudimos llegar al fin de nuestra odisea. Nunca pensamos que íbamos a estar tanto tiempo en la montaña.

Sin embargo, esta es una conjetura. Si hubiéramos tenido la certeza de que debíamos sobrevivir 72 días antes de que nos vinieran a buscar, no sé lo que hubiéramos hecho. Quizás sentarnos a esperar, o quizás justamente desesperar. En realidad, no lo sabemos.

Friday, January 30, 2009

Sobre traumas y monumentos

Hay conversaciones virtuales que adquieren vuelo propio y son muy interesantes. Yo aprendo mucho de ellas. Esta es una de ellas, es un poco larga, pero me parece que vale la pena. Empezó con un mail recibido en la página www.viven.com. :

……..cuando doy clases en Facultad de Psicología, porque soy psicólogo y psicoanalista, hablando de lo que son los acontecimientos traumáticos con los estudiantes hago algunas referencias a la tragedia de los Andes. Últimamente les tiro una pregunta que los deja mudos, sin saber qué responder. Les planteo que piensen porqué los 16 sobrevivientes de los Andes se reinsertaron a la sociedad y pudieron hacer su vida exitosamente, y que lo comparen con los testimonios de los ex-combatientes de Malvinas, de quienes sabemos que han tenido una reinserción más difícil. Porqué?

Diego Nin

Hola Diego, a mi también me preocupa esa pregunta.

Cuál es tu respuesta, es que no hemos tenido estrés post traumático? Porqué a la gente de Malvinas les cuesta tanto hacer una vida normal y a nosotros no?

Muchas gracias,

Pedro Algorta

Hola, Pedro, gracias por tu amable respuesta. También me respondió Coche Inciarte, muy gentilmente. Él dice que la terapia se la hicieron ustedes mismos allá, durante los 72 días en la montaña y que por eso les ha ido tan bien luego. Por mi parte te puedo decir algunas cosas, a riesgo de aburrirte o de que te parezca algo demasiado general. Seré breve. La experiencia de ustedes tuvo elementos comunes con la situación límite de la guerra, aunque también diferencias importantes. El libro La sociedad de la nieve muestra que para algunos hubo estrés postraumático pero no traumas profundos.

Según los estudios de estrés post-traumático, especialmente lo que se ha visto en el trauma de guerra, hay tres elementos altamente traumáticos a tener en cuenta, partiendo de la evidencia de que el trauma no se constituye como tal por el solo hecho supuestamente traumático considerado en sí mismo.

1) En la guerra, un factor decisivo para el trauma es el sentimiento o la experiencia de lo que llaman LA TRAICION DE LOS JEFES, el abandono de los soldados a su suerte o el maltrato y ensañamiento. Los ex combatientes de Vietnam y de Malvinas no paran de hablar de esto. Los argentinos dicen haber sido mejor tratados por los oficiales ingleses, cuando fueron prisioneros, que por los suyos propios. No veo nada semejante a esto en la experiencia de Uds. ya que ni cuando cesaron la búsqueda el día 10 Uds. lo vivieron así. Y ni hablar de las relaciones que establecieron entre Uds., que fue algo maravilloso y decisivo para que pudieran salvarse.

2) El segundo es LA MUERTE DEL AMIGO, del amigo más querido y la culpa de no haber muerto con él y los otros, de no haber podido salvarlo etc. Esto sí aparece en los testimonios de una manera muy fuerte y con el plus de haber tenido que alimentarse de ellos. Creo que lo decisivo fue la manera en que lo manejaron allá, pero fundamentalmente lo que pasó al regreso, y esto nos lleva al punto 3.

3) VALORACION SOCIAL Y FAMILIAR DE LA EXPERIENCIA. Los soldados que regresaron fueron socialmente condenados, derrotados, al servicio de una aventura militar absurda de una dictadura genocida que perdía popularidad, estigmatizados. La sociedad los rechazó, no les querían dar trabajo, tenían que ocultar quienes eran y donde habían estado. La sociedad se avergonzaba de ellos, quería negarlos, olvidarlos, matarlos civilmente.

Por esto pienso que fue fundamental aquella inolvidable conferencia de prensa que dieron Uds. al regresar, en la cual dijeron todo y cómo lo dijeron, pero lo que selló el destino de la experiencia post cordillera fue el cerrado aplauso del público presente, lo cual no fue otra cosa que la aceptación, el afecto, el reconocimiento de toda la sociedad. El Uruguay y el mundo los ve, los vemos, como héroes, involuntarios pero héroes. La significación social es absolutamente diferente que la de las Malvinas.

Con esto quiero decirte que el trauma se instala o no también fuertemente influido por el valor social que se da a la experiencia, el trauma se produce con una significación a posteriori del hecho en sí.

Pido disculpas por discrepar con Coche Inciarte, no creo que todo se explique por lo que pasó allá y que todo se haya decidido en esos 72 días. Me inclino a pensar, con perdón de Uds., que lo que se encontraron al regresar fue, entre otras cosas, muy decisivo para evitar un trauma emocional profundo.

Sé que es una pregunta un poco tonta, pero ¿qué hubiera pasado si al regreso la sociedad uruguaya y el mundo los hubiese tratado completamente al contrario de como los trató y valorizó la tragedia? Por suerte nunca lo sabremos. ¿Verdad que es impactante el contraste entre Uds. y Malvinas, con más suicidados que muertos en combate?

Bueno, disculpame la lata medio profesoral con que te tiré, mi interés por Uds. es muy anterior a todas estas reflexiones, más básica y afectiva, soy esencialmente un admirador de lo que pudieron hacer. Gracias, y los felicito por la idea del sitio Web.


Hola Diego, entiendo perfectamente lo que decís. De hecho lo estuve hablando con un profe americano que estuvo en Vietnam. Justamente él dice que la calidad del regreso es fundamental. Los veteranos de guerra hablan entre ellos, no con terceros por miedo al castigo social.

Pero creo que hay algo más, y eso es que nosotros no estuvimos en situaciones violentas. No tuvimos que combatir un enemigo humano, nuestro enemigo era la naturaleza hostil, pero no otro ser humano. Me imagino que eso te debe marcar.


Hola Pedro, nuevamente gracias por tu amabilidad. Creo que sí, totalmente de acuerdo con lo que decis, no es solo el regreso lo que cuenta, están todos los otros componentes que Uds. mismos han relatado tan detalladamente, la manera en que se trataron y se cuidaron, el sentido que le pudieron dar etc., todos los asombrosos gestos de solidaridad, entrega y heroísmo. Yo solamente quise poner el acento sobre un aspecto que normalmente no se lo destaca. Es un asunto complejo, porque en Malvinas también hubo muchísimos actos de solidaridad y heroísmo entre compañeros que dieron su vida por otros, y muchos de los traumatizados y suicidados jamás llegaron a combatir directamente. De todo esto surgían mis reflexiones y mi interés de compartirlo con Uds.

Mi interés por la experiencia de Uds. ha sido y es muy profundo,. El otro día cuando recibí tu respuesta me di cuenta de hasta qué punto la tragedia de los Andes ha sido importante en mi vida, ya que creo que ha sido parte significativa de mi formación sentimental y ética, así nomás te lo digo, ese punto del heroísmo no voluntario me marcó mucho. Las personas comunes que van a Chile en un Fairchild solamente buscando que sea más barato y terminan sometidos a semejante prueba. Y no digo que el heroísmo esté solo en los sobrevivientes, hubo muchos héroes que no volvieron, según los relatos. Ayer recordaba una película que muestra lo contrario, Nacido el 4 de Julio, con Tom Cruise, donde el tipo quiere ser un héroe, lo busca y termina en el otro polo al darse cuenta de lo pelotudo que había sido. Uds. no quisieron ser héroes pero lo fueron de una manera de la que es difícil encontrar palabras.

Solo una pregunta más, Pedro, y disculpame porque siento que estoy abusando de tu amabilidad.

¿Pensaron alguna vez en hacer algo así como un museo o un museo-memorial que incluya también la memoria de los que murieron?

Creo que algunos de mis "hermanos sobrevivientes" andaban en eso en algún momento. Yo no. Yo he tenido con el tema una relación especial. Por muchos años no le di ninguna importancia y me molestaba que se hablara de películas, libros y monumentos. Todavía hay cosas que me molestan mucho, todo lo que hace a la banalización y comercialización del tema no me gusta. A veces no entendemos lo que hacemos. Yo he estado siempre en contra de hacer un monumento.

Aprovecho para contarte también que con referencia al "luto por el amigo muerto", ese yo no lo sentí. Allí arriba estábamos blindados, no nos dábamos el lujo de sufrir, de pensar en nuestras casas, en nuestras familias. A mi se me murió un amigo en mis brazos, pero lo lloré unos segundos, después de muerto, ya no era él, y me puse su abrigo porque hacía frío. Y hoy no me genera ningún remordimiento, ninguno de nosotros ha tenido pesadillas con el tema.

En fin, te mando un abrazo, perdóname la lata, pero si querés decirme algo más, bienvenido sea, me encanta tratar de entenderlo más.

Hola, Pedro, me dejaste pensando mucho con tu respuesta, me desperté con eso en la cabeza, así que te vuelvo a escribir. Siento que tu posición y tu voz son muy importantes en lo relativo al tema del manejo público de la tragedia de los Andes. Tu voz nos alerta a todos de los riesgos de banalización del tema, en unas sociedades como las nuestras, altamente mediatizadas y ávidas de temas de consumo masivo, dispuestas a trivializarlo todo y vaciarlo de contenido.

Por otro lado, pienso que la tragedia de los Andes es un hecho histórico, y que aún no hemos podido darle enteramente ese lugar en nuestra sociedad, tal vez porque no es un hecho político ni una gesta deportiva. Es más, acordate Pedro, ya que tenías 21 años, lo que eran los países del cono Sur en el 72!!! Radicalización ideológica, intolerancia fratricida, violencia descontrolada, y en medio de todo aquello aparece la tragedia de los Andes, como un rayo de luz en medio de las oscuridad, con toda su belleza trágica a contrapelo de lo que sucedía. Creo que nos cuesta asimilarla porque tenemos la cabeza formateada para dar trascendencia únicamente a los hechos políticos, es una gran limitación.

Pero también está el riesgo de hacer de la tragedia de los Andes un ícono de consumo popular y masivo, vaciado de contenido, hacerla una especie de nuevo Maracaná, con Canessa y Parrado como nuevos Schiaffino y Giggia.

Y siguiendo el mismo tipo de inquietud que vos planteás, quería preguntarte porqué decidieron ponerle al sitio Web Viven, manteniendo el nombre aquel del primer libro. Disculpame si no es pertinente lo que te pregunto, pero mi inquietud va por el lado que a vos te preocupa con mucha razón, la del tratamiento público del tema. Porqué? Porque el nombre Viven incluye solamente a los sobrevivientes, y vos me dirás que es obvio porque es un sitio de los sobrevivientes, pero mi inquietud apunta a interrogarme si es posible comenzar a integrar a los muertos de otra manera en el manejo público del tema, porque en lo privado creo que sí lo hacen. Casi dos tercios de los que viajaron no regresaron. Por eso mi pregunta sobre algo como un museo-memorial que reúna todos los aspectos de la tragedia, incluidos los muertos, ya que Viven los excluye.

No sé si pude explicarme bien, y si te parece un bolazo por favor decimelo.

Así es, siempre me molestó que se nos compare con Maracaná. Quizás ahora menos que antes, porque aprendí a vivir con el hecho de que a mucha gente le interese y le impacte el tema. Pero además, uno al exponerse públicamente está sujeto a que le peguen y les pasen facturas. Es el riesgo que corremos, y si lo banalizamos mucho, peor.

Por otra parte, mis compañeros que vivieron siempre en Uruguay, vivieron más cerca que yo de los familiares de los muertos. A mi no me pasó, pese a que conozco algunos. Pero si he pensado poco en mi vida en el accidente en si, menos he pensado en los chicos que no volvieron. Hubo que dar vuelta la hoja y seguir adelante. Así de simple. De todas maneras, ahora estoy en un proceso de mirar para atrás y volver a encontrarme con gente relacionada con el tema, que solo vi brevemente cuando bajé de la montaña cuando aún no estaba preparado para el encuentro. Ahora estoy más "disponible", me gusta hablar con ellos y me ayuda a entender más lo que nos y les pasó.

El sitio Web se llama "viven" por el libro de Read. Nos conocen como el grupo "viven". Por eso se llama así. Yo personalmente trato de no mezclarme con homenajes a los que no volvieron. Ya te dije, no me gustan los monumentos y los que volvimos tenemos que mirar para adelante.

Perdoname si soy un poco brutal

Me interesó mucho lo que escribís sobre el estrés post traumático. Lo de la traición de los jefes es novedoso, pero me parece más importante el tema de la "falta de violencia". Estás de acuerdo?

Conocés mi blog? Ahí hablo un poco de estas cosas. Fijate en una entrada que se llama "Reuniones difíciles"

Hola, Pedro, entiendo tu posición y no tengo nada para decirte al respecto, solo escucharte o leerte con mucha atención. Lo que decís me sirve mucho para no olvidar ni por un momento que existe un abismo entre haber pasado por la experiencia de la cordillera y escuchar los relatos sobre la misma. Para todos nosotros, salvo para Uds. 16, la cordillera es solo un relato, no cualquier relato, claro, pero relato al fin. Espero que no te hayan incomodado algunas de las cosas que te escribí, capaz que me metí donde no me llamaron.

Con respecto a lo que decís del trauma y la traición de los jefes está descrito en algunos libros sobre el tema del trauma de guerra. Pero el tema del trauma va mucho más allá que el de guerra porque en los diferentes tipos de traumas emocionales suele haber en la base este componente de traición, de abandono por parte de quien se supone que es el garante. Por ejemplo, un niño es abandonado por sus padres, o nace un hermanito y el niño es desplazado por otro, o la traición amorosa en la pareja, o el abuso sexual o la violencia de padres a hijos. Incluso los niños pueden adaptarse y soportar todo tipo de penurias y privaciones, hambre, frío, calor, pero si los padres los violan, abandonan, maltratan física o psicológicamente eso provoca un daño emocional muchas veces severo. Si vas a una casa cuna o a un hogar de niños huérfanos y hablás con ellos vas a ver que ninguno acepta que la madre los abandonó, todos te dicen que está trabajando o enferma y no lo puede tener pero luego los van a venir a buscar, dentro de poco, y te parte el alma pero es la manera que pueden sobrevivir, autoengañandose porque aceptar la verdad es la destrucción emocional. Es decir que en la base de muchos traumas emocionales está la traición del Otro, el que encarna ese lugar del garante del amor y las reglas morales, lo correcto etc.

Sobre el trauma de guerra hay un libro muy bueno de un Psiquiatra americano que trabaja con veteranos de Vietnam, Jonathan Shay, "Achilles in Vietnam", donde muestra como el trauma de guerra ya está descrito nada menos que por Homero en la Ilíada y lo compara con testimonios de soldados. Es muy bueno pero es muy específico del trauma de guerra, y si bien tiene puntos en común con otros traumas es algo que no se puede extrapolar así nomás. El capitulo uno se llama Betrayal o what is Right, precisamente, pero aplicado a la experiencia del ejército.

Por eso te decía que hubo soldados traumatizados de Malvinas y suicidados que nunca combatieron, que nunca dispararon ni les dispararon, y sin embargo.lo que les pasó es que se congelaban en las trincheras y no les daban ropa ni de comer y les aplicaban castigos terribles.... por lo tanto no alcanza con el factor violencia o combate para explicar el trauma.

Ese es precisamente el punto, que para los soldados no necesariamente la situación de guerra en sí es traumática, para algunos sí, por supuesto, pero las privaciones físicas y biológicas no tienen porqué serlo. Los soldados no son seres aislados, individuales, sino que pertenecen a un cuerpo estructurado, disciplinado, vertical, con un sistema de reglas y valores morales, donde ellos tienen obligaciones como la obediencia al superior, pero también tienen derechos que al mismo tiempo son obligaciones de los oficiales responsables de su trabajo y de sus vidas, nada menos .Se supone que los soldados deben ser mandados por los oficiales pero también provistos de todo lo necesario como abrigo, comida, armas adecuadas, descanso, sistemas de disciplina razonables y no sádicos, es decir que el oficial es responsable por el bienestar y la seguridad de la tropa, se da una relación muy vertical casi como de padre-hijo, por eso es que el soldado queda en una posición de extrema vulnerabilidad, porque él no decide nada, todo depende del otro. Y si ese oficial es un hijo de puta o un cobarde incompetente y no está a la altura de su función, el soldado está en problemas serios. Mirá los libros, películas, documentales sobre Malvinas y vas a escuchar esto hasta el cansancio casi. No es el hecho en si del congelamiento lo traumático, sino el sentido que adquiere en relación al Otro.

Lo de Uds. fue bien diferente porque no estaban en situación de ser traicionados por superiores de los cuales dependiesen ni armaron internamente una estructura que pudiera terminar en eso.

Los soldados se congelaban, se gangrenaban, les amputaban las piernas, pasaban hambre, tenían que salir a robar comida sabiendo que el castigo era estar estaqueado desnudo todo un día bajo la lluvia y el aire helado. Uds. de pronto tuvieron más hambre y más frío, pero para ellos eso no era una fatalidad accidental, esa es la diferencia, para ellos esa era una decisión deliberada de los oficiales, había una intención maligna, ellos fueron traicionados en relación al código, utilizados como mera carne de cañón y para peor cuando regresaron se encontraron con que todo el país había donado toneladas de abrigo y alimentos, joyas, dinero para ellos y eso jamás les llegó, se lo vendieron todo los oficiales corruptos que los traicionaron. Y para peor la sociedad luego los negó.

Ese es el punto clave, no el frío en si, que ya es bastante jodido, sino la significación diferente que en el caso de Uds. y de ellos adquiere el sufrimiento. Uds. nunca sintieron que lo que les pasó haya sido mala voluntad o malicia de Otro del cual dependían, lo tomaron como la fatalidad que fue. Entonces está el sufrimiento extremo pero con la otra variable decisiva que es el porqué se sufre y el para qué se sufre, esa vivencia puede ser muy diferente aunque el sufrimiento físico sea más o menos equivalente.

Creo que una de las cosas maravillosas que hicieron Uds. allá arriba fue intuitivamente generar eso que hasta tiene un nombre puesto por Uds. La Sociedad de la Nieve, que es exactamente lo contrario de lo que tuvieron los soldados en Malvinas, ellos estaban atados a una estructura que no les permitía hacer nada ni parecido a lo que pudieron hacer Uds. Estaban expuestos a las bestialidades de los oficiales que debían cuidarlos, a riesgo de rebelarse y ser declarados desertores y ser fusilados.

Es decir que en lo que luego es traumático hay de base un componente que no tiene tanto que ver con las situaciones objetivas en juego sino con los elementos intersubjetivos.

Por ejemplo, si ves el libro de Shay encontrás un testimonio de un soldado de Vietnam, traumado de guerra que está así por la violencia, pero no por la violencia de la guerra en sí, ya que está legitimado y permitido matar en la guerra, es lo que hay que hacer. Está así porque el comandante los hizo disparar en la noche contra gente que al otro día vieron que eran pescadores con niños, y al oficial no le importó un carajo, es decir que el tipo los estaba haciendo transgredir el código que se suponía debía él respetar antes que nadie, entonces no es la violencia en sí, ni la violencia contra él y sus camaradas sino la significación de esa violencia que pasa por la relación con el oficial a cargo.

Todo esto sin desconocer que hay variables individuales que son muy decisivas en el trauma, pero no hay que perder de vista los contextos en los que se producen y los sistemas de valores y formas de significación que cada contexto se da. Ortega y Gasset decía yo soy yo y mi circunstancia, son elementos inseparables, no hay yo sin circunstancia, no hay yo separado de los contextos humanos y sus sistemas de significación. Y el trauma no escapa a esta máxima.

Con respecto a bibliografía, lo que más vas a encontrar son las descripciones de los trastornos de stress postraumático, en la Web los tenés todo, son descripciones psiquiátricas, están muy bien, pero este tipo de cosas que te estoy diciendo ya es más complicado porque muchas veces implica tener ciertos conocimientos teóricos previos que ha tratado de ahorrarte para no complicar ni aburrir.

Bueno Pedro, suficiente lata no? Pido disculpas nuevamente

Un lujo, me has ayudado un montón.

Estás en Montevideo?

Si te parece un día que vaya te llamo y tomamos un café.

Voy a escribir algo de esto en mi blog, me obliga a acalarar algunas ideas. Después te lo mando.

Claro que si, Pedro, ha sido para mí un placer este intercambio contigo y te digo sinceramente que he aprendido tanto de tus repuestas como de tu testimonio en el libro, el cual me pareció de los más originales, así como de tu manera de manejar subjetivamente la tragedia en este largo periodo post-cordillera. Muy interesante tu relación al pasado y la memoria del hecho y tu estrategia de supervivencia tanto allá como luego hiciste para hacer tu vida sin que eso te jodiera demasiado. Por otra parte me sirvió mucho saber que además de caerte en los Andes hiciste una vida con un montón de cosas importantes que vos mismo decidiste, me sirvió despegarte del personaje flaco y barbudo que levanta los brazos saludando al helicóptero.

Por supuesto que me gustaría alguna vez charlar contigo, si, vivo en Montevideo, si algún día te parece llamame.

Preparé esta entrada para mi blog en referencia a nuestros mails. Si sale bien, lo publicaré en 2 o 3 semanas.

Fijate si está bien o tiene errores conceptuales grossos. O querés hacer alguna sugerencia. Tengo un par de ex combatientes que me leen que seguro harán algún comentario cuando lo publique.

No te menciono, pero si te animás puedo mencionarte por tu nombre. Como tú quieras. En general no identifico otros pero si querés lo puedo hacer.

Te mando un abrazo,

Hola Pedro, creo que está bien en términos generales, pero vos sabés que con las cosas que te escribí estuve hablando en un nivel de generalización en el cual es necesario moverse pero cuando pasamos a los casos individuales la cosa es más compleja, creo que es importante diferenciar esos dos niveles de análisis, no porque sean cosas diferentes sino por una cuestión de método, no se puede hablar en todos los niveles al mismo tiempo. Esas son reflexiones del contexto general. Esto te lo digo porque también hay casos de tipos que van a la guerra y cuando escuchan los primeros tiros y explosiones pueden entrar en pánico y quedar con secuelas, así como también el hecho de que un soldado permanezca en el frente más de cierta cantidad de tiempo, creo que es un año, es un factor importante etc. Una aclaración importante es que no soy médico, soy licenciado en psicología y psicoanalista, si vas a citar mi profesión prefiero presentarme públicamente como psicoanalista. Si querés poner mi nombre no tengo problema, e incluso si hay gente que se enganche en el tema no tengo problema en que lea nuestro intercambio de mails. Al fin y al cabo es un tema público, y estaría bueno escuchar otras voces sobre esta cuestión compleja del trauma. Un abrazo

Tuesday, January 27, 2009

La Sociedad de la Nieve en Punta del Este


El libro de Pablo Vierci fue presentado en Punta del Este. Yo no pude ir, pero me enviaron esta foto que me parece impresionante. La quería compartir con Ustedes.

Me dijeron que la reunión fue muy buena. Y que terminó con una conmovedora participación de Raquel Nicolich, la madre de uno de los chicos que no volvió. Dijo ante todos que nos seguía a todas partes porque sentía que nosotros éramos sus hijos.

Me hubiera gustado estar allí.

Saturday, January 24, 2009

Montañas



Este es un homenaje para Nando, Roberto, Tintín y para todos los que en la vida suben montañas.

Cuando estuve en el sur, me invitaron a subir al refugio base del Tronador. Es una ascensión de1200 metros en 5 horas de caminata. Supuse que no requeriría demasiado esfuerzo.

Pero la montaña da lecciones de humildad, y si bien llegué al objetivo y pudimos bajar en el día, lo hice absolutamente exhausto por el esfuerzo realizado. Sentí que había menospreciado la montaña, creí que podía subirla solo. Por suerte estaba con un grupo de amigos que ya la conocían y me fueron marcando el camino y las pausas necesarias. Solo no lo podría haber hecho.

Las montañas siguen dándome lecciones.

Post Data: Mientras escribo esta entrada, leo en los diarios sobre la muerte del guía Federico Campanini y de una expedicionaria italiana en la cumbre del Aconcagua, cuyo cuerpo aún no pudo ser recuperado. Tres más expedicionarios fueron rescatados con vida a más de 6.700 metros de altura, luego de hacer cumbre en condiciones insoportables y equivocar el camino de regreso. Me conmueve la noticia e imaginarme la desesperación de la situación vivida. De todas maneras, seguiremos subiendo montañas, en honor a los que se quedaron en ellas. Como nunca recuerdo la expresión de un montañista cuando le preguntaron porqué subía montañas, qué era lo que lo atraía. Y él respondió: “Porque están ahí”.

Sunday, January 18, 2009

Un artículo mío en La Nación

Quiero agradecer a Jorge Oviedo que ha publicado una nota mía en el suplemento de Economía y Negocios del diario La Nación del día de hoy, titulada justamente “En tiempos difíciles se necesitan liderazgos colectivos”.

Para mi es una gran alegría y un honor esta publicación. Ojalá haya otras más en la cual pueda mezclar opiniones sobre diversos temas de actualidad con la perspectiva de los Andes y mis 35 años de experiencia profesional.

En el artículo hago una correspondencia entre la situación de compleja y crisis de liderazgo que el “Center for Creative Leadership” describe ante el paso del huracán Katrina por Nueva Orleans, lo que nosotros vivimos en la montaña y la crisis financiera del mundo de hoy.

Concluyo que los liderazgos que surgen en estas situaciones son liderazgos colectivos, donde no hay una sola persona u organización que pueda hacerse cargo del problema en su totalidad sino que son necesarios los aportes generosos y significativos de distintas personas, muchas veces inesperados.

Releyendo el escrito, creo conveniente hacer una aclaración. No estoy quitando importancia a la persona que está “a cargo”, a la “autoridad formal”. Ellos tienen la mayor responsabilidad, pero lo que se requiere en las situaciones complejas son liderazgos generosos, abarcativos, no egoístas ni encerrados en si mismo.

Hago esta aclaración porque en estos días Barack Obama asume como nuevo presidente de los Estados Unidos. Evidentemente, quién está a cargo, tiene mucha importancia. Asume con un gran desafío por delante, con el apoyo de muchísima gente y generando una enorme esperanza de que podrá llevar adelante sus cambios prometidos. Obama es un líder carismático, pero parece ser un líder integrador y generoso y tener todas las condiciones para ser un líder exitoso. Claramente es un líder del “nosotros”, no del “yo”. Espero que él con  la gente que lo rodea pueda llevar adelante la tarea descomunal que tiene por delante.

Para leer el artículo has click aquí.

Wednesday, January 7, 2009

Un año de blog!!!

En este año he escrito 66 entradas, un poco más de una por semana en promedio.

Mantengo los objetivos y la línea que me impulsó a escribirlo. Comentar mis reflexiones mientras empezaba a caminar hablando de mi montaña.

Estoy absolutamente satisfecho, me ha servido para ordenar ideas, eliminar otras y confirmar que este camino vale la pena ser caminado. Además, me he hecho nuevos  amigos y amigas virtuales, y eso es importante también.

Desde hace poco es parte de mi sitio web, pero no ha cambiado en su esencia. Lo empecé a escribir solo en inglés, quizás como forma de protegerme; no estaba seguro si quería quedar tan expuesto después de 35 años de clausura. Al principio sentía que era otro el que escribía en inglés por mí. Luego fue bilingüe, hasta que me dí cuenta que no justificaba el enorme esfuerzo en escribir en una lengua que no era la mía,  la pérdida de espontaneidad y el trabajo de mis pacientes y abnegadas editoras. Además, ya estaba jugado, me acostumbré a estar expuesto, y comencé a escribir sólo en español. Lo lamento por quienes se habían acostumbrado a seguirme en inglés, de hecho, alguno de ellos protestó.

Hay algunas entradas que me han gustado o importado más que otras, aún cuando no han sido las más populares. Entre las que más me importan están "Mis Viejos Amigos""Conversación en la Mitad de la Vida”“Bonus Time”“El rescate del 22 de diciembre” “Mi Viejo”, “Shackleton”, "Bevingut al Mon, Noi”, “El Maestro de Toronto”, “Katrina 1 y 2”, “Líderes, Amor y Jefes”, y algunos otros más.

Veremos como sigue. He tenido algunas crisis de “creatividad”, pero por suerte siempre he salido airoso. Generalmente tengo 3 o 4 entradas listas para enfrentar las sequías y que no se note mucho.

Mi blog tiene para mí un aceptable número de visitas.  Sé que alguien lo lee. En algunos momentos he tenido alzas importantes; en general después de alguna publicación donde se menciona mi blog o algún evento en particular. Por ejemplo, con la reciente nota en Clarín.com, el número de visitas explotó y tuve en dos horas la misma cantidad de visitas que en dos meses. Eso no lo tomo en la estadística pero espero que algo quedará de residual.  También tuve alzas significativas cuando un blog muy conocido entre los economistas me hizo una mención, cuando me entrevistó la TV de Cataluña o cuando se lanzó la Sociedad de la Nieve. Si embargo, en otras ocasiones, como cuando apareció mi reportaje en la revista de Stanford, mi blog ni se enteró.

Será mi blog base de un libro, pues creo que no. Tendrá algo que ver, espero que si. Veamos como nos va en este segundo año de existencia caminando. Desde ya, muchas gracias a quienes me siguen, me importa mucho saber que están allí.

Monday, January 5, 2009

Clarín.com y el Lago Mascardi

El 26 de diciembre, subí mi última entrada del año 2008 a este Blog y me concentré en el equipaje para salir de vacaciones hacia los lagos del sur de Argentina y Chile. Estaba ya cerrando la computadora, cuando empecé a recibir muchísimos mails de personas que no conocía y amigos que había dejado de ver hablándome de mi blog. También en el blog comencé a recibir una cantidad no usual de comentarios.

Por suerte, en uno de ellos, me hablaban de una nota en Clarín.com, la versión electrónica del diario más popular de la Argentina. Ahí me encontré con una foto mía y una nota sobre mi blog. Eso me alegró particularmente, la nota no era sobre mi, era sobre el blog. Felicitaciones Survivorwalk!!!

Ese día se rompieron todos los récords de visitas al blog y transformaron las estadísticas en algo poco representativo, ya que en dos horas recibí tantas visitas como en los dos meses anteriores.

Igual me fui al sur, donde me encuentro ahora casi sin conexión a Internet, con lo cual no he podido contestar ningún comentario.

De hecho, cuando estuve en el Lago Mascardi, un lugar remoto y paradisíaco en el sur Argentino, una señora vio en mi auto una calcomanía del Uruguay. Me preguntó si yo era de Montevideo, como ella. Hablamos del tiempo y de la pesca de truchas. Tan mal no nos había ido.

Cuando nos despedíamos me dijo su nombre y yo le dije “Algorta”. “Ah, y qué sos del de los Andes, acabo de terminar la Sociedad de la Nieve y hay un Algorta entre los sobrevivientes”. En otras épocas, le hubiera dicho “Es mi primo, pero hace mucho que no lo veo”, pero le dije “Soy yo”, y me dispuse a firmar su libro.

Monday, December 29, 2008

Que se multipliquen por mil

 

El periodista Leonardo Hackendorn me preguntó, para la revista “Plena” de Montevideo, qué podía decir del “Sentido de la Vida”. Y esto es más o menos lo que le contesté:

“Cuando leí el libro de Victor Frankl, "El Hombre en Busca de Sentido", lo hice esperando que el libro me de una luz sobre cual es el "sentido de la vida". Pues allí no lo encontré, lo que encontré fue un tremendo paralelismo, aunque con diferencias, entre lo sufrido por Frankl en el campo de concentración y nosotros perdidos en la montaña, debatiéndonos quién iba a ser el siguiente en morir y esperando vivir un día más para llegar al fin de nuestro sufrimiento.


En el caso mío, lo que me mantuvo con vida fue ese instinto de supervivencia de vivir un día más, sabiendo que mientras había pequeñas posibilidades de salir teníamos que hacer todo lo posible para seguir viviendo. En una de esas, lo lograríamos.

Hoy me pregunto en qué me afectó la montaña, me ha ayudado a encontrar el sentido de mi vida?. La respuesta no es fácil, durante años no la tuve. Creo que para contestar esa pregunta debo mirar para atrás, y ver todo lo que he vivido. Nuestra montaña del 72, los años de trabajo que le siguieron, la familia que hemos construído, nuestros amigos, nuestros hijos, todos a quienes hemos amado y nos han amado, todo eso nos da sentido y nos proyecta hacia el futuro. Por eso creo que el sentido de la vida no es solo un proyecto ambicioso y eventualmente idealizado, es más bien la proyección hacia el futuro de todo lo que hemos hecho, dado y  recibido en nuestra vida y la capacidad y decisión de ir cargando esa mochila con más cosas.”

En la frase anterior, subrayo la palabra “decisión”, porque ahí es donde uno ejerce su libertad de hacer cosas, de no dejarse estar, de elegir seguir dando, de obtener sentido a través del trabajo y del amor y de mirar para atrás y ver todas las cosas que uno ha hecho y te proyectan hacia el futuro.”

Mi amiga Gabriela Nudel me dejó el siguiente mensaje, que tiene mucho que ver, que quiero hacer propio y transmitirlo a quienes me leen:

“ Cierra los ojos y recuerda todo lo que te ha hecho sonreír durante el año que termina y espera que en el 2009 esas sonrisas se multipliquen por mil”

Eso, que esperes que se multipliquen por mil.

Friday, December 26, 2008

Coche y nuestra reunión anual.

Hacía tiempo que no podía ir a una de nuestras reuniones anuales ya que al vivir en Buenos Aires, siempre estaba complicado. Por suerte, este año pude ir, y la verdad es que fue una lindísima reunión. Mucho más tranquila y sobria que la de años anteriores. El tiempo no pasa en vano, ya estamos más serios y maduros!

La reunión fue en la casa de Carlos Páez, en las afueras de Montevideo. Él tomo la iniciativa de organizar la reunión y la verdad es que se lo agradezco porque lo pasamos muy bien.

Como siempre, terminamos hablando de la montaña, y yo disfruté poder compartir recuerdos y sensaciones con varios de mis “hermanos sobrevivientes”. Hubo varios momentos emotivos. Uno de ellos fue cuando Coche repartió unos regalitos con una frase para cada uno. La mía decía: “Pedro, gracias por ser mi familiar en la montaña”. La frase me hizo gracia y me enterneció, porque en realidad no somos familiares, simplemente él es primo de mis primos. Pero allí en la montaña, teníamos una relación especial y para él, que estaba herido y sobretodo al final muy débil,  era importante que fuéramos familiares.

También me hizo gracia que me catalogara como su proveedor de cigarrillos. Yo casi no fumaba, pero me ingenié para que igual me tocara la ración de cigarrillos. Coche estaba desesperado, y probó de mil de maneras cómo conseguir uno de los míos. Primero apeló a los lazos familiares, pero no me conmovió. Luego llegó a ofrecerme hasta 100 dólares a pagar en Montevideo por un cigarrillo, pero tampoco lo consiguió. Finalmente, me ofreció parte de su ración de comida. Eso fue mucho, y en algún momento acepté y entregué algunos cigarrillos por comida. Pero no todos, el último me lo fumé mientras esperábamos los helicópteros aquel 22 de diciembre.

Por suerte el otro día nos abrazamos y nos reímos mucho de esa situación.

Sunday, December 21, 2008

El rescate del 22 de diciembre.

Hace 36 años, un día como hoy, fuimos rescatados de los Andes. Hacía 72 días que nos habíamos estrellado con el avión de la Fuerza Aérea Uruguaya. Estábamos literalmente sobreviviendo.

Teníamos cada vez menos fuerzas. Estábamos flacos y demacrados, algunos no hubieran vivido muchas horas más. Teníamos la sensación de que la tragedia se estaba por acabar. El invierno atroz se había ido, ya no venían más tormentas  y el frío estaba cediendo, hasta un pequeño pájaro se dio el lujo de volar bajito, cerca nuestro. El deshielo avanzaba rápidamente, derritiendo la nieve, dejando al avión peligrosamente erguido sobre un pedestal de hielo, destapando lo que con mucho trabajo habíamos tapado durante varios días: los cuerpos muertos de nuestros amigos que no habíamos comido todavía.

La sensación de que eso se estaba por acabar, además lo daba el hecho de que Nando y Roberto habían salido hacía 10 días subiendo la escarpada montaña que teníamos hacia el oeste;  pero no teníamos noticias de ellos, ya era mucho tiempo y para entonces debían haber llegado o muerto. Pero porqué entonces no venían a buscarnos  todavía? Esperábamos que sucediera algo en cualquier momento, que aparecieran milagrosamente rescatistas o que nos vieran desde un avión y nos arrojaran provisiones; después nos vendrían a buscar. Pero lo lógico era esperar lo peor, seguramente nuestros amigos habían muerto en su caminata y una nueva excursión debería salir; porque no se nos ocurría bajar los brazos después de todo lo vivido. Además, nos teníamos que ir de ahí. Pero cómo, quienes, hacia donde ir? Deberíamos salir todos en una excursión sin destino, dejando que los más débiles se mueran en el camino o de nuevo enviar a los dos o tres que estaban mejor en busca de ayuda? Algunos ya no podían caminar, eran piel y huesos. Los dejaríamos allí, sin compañía, mientras otros intentábamos lo que Nando y Roberto no habrían podido hacer? Todavía teníamos alimentos, tres o cuatro cuerpos intactos, que nos alcanzarían para 10 o 15 días más. Pero no llegaríamos todos, dos de nuestros compañeros ya se estaban muriendo, y otros seguirían rápidamente ese camino. Pero esos cuerpos prácticamente no nos servirían, eran piel, pus y huesos.

El 22 de diciembre, cuando amaneció salimos del avión para escuchar la radio en las horas en que recibíamos la señal más clara, bien temprano. Ese día, escuchamos algo distinto, las radios comentaban que dos personas  habían aparecido caminando en Los Maitenes y que decían ser sobrevivientes del avión caído en la montaña. Poco después la noticia fue confirmada, dieron los nombres de Nando y Roberto y que una escuadra de rescatistas con helicópteros venía a buscarnos.

Hasta el día de hoy, se me pone la piel de gallina cuando pienso en ese momento. Acurrucados alrededor de una radio, éramos seres humanos que habían sido dados por perdidos 72 días atrás, pero ahí estábamos, débiles y golpeados por el frío y las tormentas, con nuestros labios partidos por el frío y los dientes flojos por el escorbuto, algunos con sus piernas quebradas o ciegos por el reflejo del sol y rodeados de los restos de nuestros compañeros muertos. Finalmente nos estábamos acercando de verdad al fin de nuestro horrible viaje. Fin para el cual habíamos trabajado mucho, fin que estábamos esperando desde hacía tiempo, desde hacía 72 días. 

Sunday, December 14, 2008

Hugo

Hablar sobre la montaña me ha llevado a conocer gente increíble. Uno de ellos es Hugo, quien  ahora vive en Buenos Aires, pero en 1972 era uno de los Navegantes del Fairchild  FH227  N° 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya. Hugo hizo el viaje anterior del mismo  avión que se accidentó en los Andes el 13 de octubre de 1972, llevando a un grupo de jubilados a Asunción y a las cataratas del Iguazú. Como él había viajado a Asunción, nuestro viaje le tocó al Navegante Martínez.

Hugo me contó varias cosas. Me contó haber asistido a una reunión con algunos de nuestros padres mientras estábamos desaparecidos y la impresión que se llevó del convencimiento de algunos de esos padres de que nosotros estábamos vivos. Pero también me contó que cuando nosotros aparecimos, “auto-rescatados”, lo que ellos sintieron en la Fuerza Aérea fue vergüenza. Vergüenza por habernos llevado a los Andes, por no haber sido capaces de encontrarnos con vida, por no haber creído que nosotros todavía estábamos vivos.

Me mostró una copia del plan de vuelo y cómo está claro que hubo un error de navegación que llevó al piloto a iniciar el descenso a los 3 minutos de sobrevolar el Paso Planchón, cuando deberían haber pasado 15 minutos entre Planchón y Curicó para cruzar la cordillera y comenzar el descenso.

Me contó también que ha ido tres veces a la montaña y que volverá este año. Fue una obsesión que tuvo durante toda su vida. Quería llegar al lugar donde se accidentó el avión, tocar las chapas del avión y tratar de entender allí qué había pasado, cómo era posible que gente experimentada como eran los pilotos del avión nos llevaran a ese lugar. Tenía esa ilusión, llegar allí, mirar las montañas, tocar las chapas frías del avión y de alguna manera entender lo que había sucedido.

Pero lo ha hecho varias veces y aún no encontró  la respuesta que busca. La montaña guarda sus misterios.  Sin embargo, ha quedado prendado del lugar donde quedaron varios de sus camaradas, por la imponencia del paisaje y por el significado de la epopeya. Y todos los años vuelve, a buscar esa respuesta, a quedar en paz consigo mismo y en paz con sus camaradas que no volvieron y que nos llevaron a ese lugar.

Este año con sus amigos del Grupo Re-Viven volverá a subir a la montaña y buscará la zona donde el avión hizo impacto. Buscará encontrar a más de 4.500 metros de altura las marcas dejadas por el avión cuando tocó las primeras rocas antes de iniciar su caída por el glaciar. Espero que a su vuelta nos cuente más de lo que encontró y sintió en la montaña.

Por otra parte, yo jamás pretendí responsabilizar a nadie por nuestro accidente, ni institucionalmente ni a una persona en particular. Son cosas que pasan, fue un error grave, pero punto, ya pasó y no tiene sentido buscar responsabilidades. Lo de la vergüenza por suerte también pasó.

 

Sunday, December 7, 2008

Mi Amigo sin Trabajo

Me encontré con Juan, quien había sido Jefe de Ventas en una de las empresas donde trabajé. Acaba de quedarse sin trabajo, está tratando de reorganizar su vida y conseguir una nueva ocupación lo antes posible.

Está bien asesorado. La empresa le ha pagado un servicio de “Out Placement” que lo ayuda, lo contiene y le dan indicaciones de cómo presentarse ante posibles empleadores, cómo escribir su Curriclum Vitae, listas de las Agencias de Empleo, en fin, ayudas muy valiosas en una situación tan compleja.

Yo también pasé por situaciones complejas en mi vida, y de las laborales también, y aprendí  algunas cosas que le transmití:

Las situaciones inciertas pueden durar un tiempo mayor del que uno quisiera, 9 meses, un año, pero al final uno encuentra lo que busca, o lo encuentran. Es decir, no hay que desesperarse y perder la confianza.

La otra cosa es que es importante generar una actividad paralela. Volver a clases, hacer un deporte, estudiar un idioma. Es decir, darse algunos gustos que a uno lo enriquezcan pero que no estén directamente relacionados con la búsqueda de empleo. Hay que aprovechar ese tiempo y evitar estar todo el tiempo pensando en el trabajo que no se tiene, eso desgasta, cansa y deprime. Y estar dispuesto a hacer cosas que antes no hubiera hecho, por ejemplo, hacer la cola para pagar un servicio o hacer más cosas en su casa.

También hay que estar preparado para momentos difíciles, socialmente incómodos. Por ejemplo, en una reunión social, cómo contestar a la insidiosa pregunta, “a qué te dedicás?” Le dije a Juan que casi todo el mundo pasa por situaciones laborales difíciles, muy pocas personas pueden tener un trabajo lineal toda su vida. Y que eso no lo hace ni mejor ni peor, ni más o menos valioso. En esos casos, sin vergüenza, sin complejos, hay que contestar la verdad: “Estoy buscando trabajo”, o “Estoy entre 2 trabajos”, o mejor, “Estoy de año sabático”, y vos?

Por último, tener la mente abierta, uno no  sabe donde saltará la próxima liebre.

 

Sunday, November 30, 2008

Una Presentación de Nando Parrado

Nando Parrado me invitó a una de sus charlas y fui con todo entusiasmo para escuchar de su propia voz la narración de su epopeya y además para aprender de él como conferencista. Aunque parezca increíble, yo nunca lo había escuchado. De su impresionante caminata, sabía lo que había leído, pero él nunca me la había contado. En realidad, cuando salimos de los Andes, nos lo habrá contado, pero eso no lo recuerdo, teníamos otras cosas en la cabeza.

Fue muy emocionante escucharlo. Nando para mi es claramente uno de los héroes, porque hizo lo heroico. Después de perder a su madre y a su hermana, dio vuelta la hoja de su vida, y se propuso salir de la montaña. Salió junto con Roberto, volvió a buscarnos, y nos sacó.

Su relato es así, cargado de emoción. Fue presentado como un especialista en “Manejo de Crisis”, aunque de eso no habló, presentó su testimonio como lo hacemos todos, bastante descarnado y directo. No hubo necesidad de conceptualizaciones, el testimonio hablaba por sí solo. Nando lo tiene muy elaborado, con un buen film al inicio, bien acompañado por fotografías, diagramas del accidente y de cómo vivíamos en la montaña y cierra con un lindo video en homenaje a su familia. Permanentemente va interrogando a la audiencia, tratando de que cada uno viaje imaginariamente a la montaña y se ponga en su lugar. “Cualquiera de Ustedes, hubiera hecho lo mismo”, dice.

Lo que también me gustó, es que hablamos de lo mismo, su mensaje no es distinto del mío, claramente, estuvimos los dos en la misma montaña! Pero cuando termina él dice que su otra montaña empezó ahí, cuando salió de los Andes y tuvo que recomenzar su vida con su familia diezmada y sus mejores amigos muertos. Eso me impresionó.

Su presentación duró exactamente la hora y media prevista, habló ante más de 2000 personas con gran soltura y manejo, no hubo preguntas y dejó a la audiencia  estremecida, recibiendo una impresionante ovación cuando terminó.

Un gran testimonio, felicitaciones Nando.

Sunday, November 23, 2008

Un Premio Significativo

Hace ya varios años, cuando intentaba no darle importancia a lo que nos había pasado en la cordillera, alguien me llamó diciéndome que el grupo “Viven” había ganado el premio al “Sentido de la Vida” y me preguntaron si yo estaba dispuesto a ir a recibirlo.

Contesté que no, y me olvidé del tema. Unos meses más tarde me enteré que Daniel, Fito y Moncho venían a Buenos Aires a recibir el premio al “Sentido de la Vida” y me invitaron a que asistiera a la ceremonia de entrega del premio. Acepté ir con la condición de que en ningún momento se mencionara que yo estaba en la ceremonia, escondido entre el público.

El premio se otorgaba todos los años a diversas personalidades o grupos por testimoniar “el Sentido de la Vida”. Desde el primer momento me generó una enorme desconfianza, qué teníamos que hacer nosotros con el “Sentido de la Vida”?

Ese año, se otorgó el premio al rabino Sergio Bergman por su contribución al diálogo interreligioso, a la Sra. de Terzano por su labor entre los condenados en las cárceles, a un grupo de damas por su asistencia a los más necesitados, al Chaqueño Palavicino, no sé porqué, y al grupo “Viven”, tampoco sabía porqué.

Mis amigos recibieron el premio y dijeron unas palabras de forma y agradecimiento por la distinción recibida. Yo asistía perplejo, con algo de vergüenza ajena. Creía que todo aquello era algo sin sentido, justamente.

Sin embargo, en esa ceremonia, entregaron junto con el premio el libro de Victor Frankl, “El hombre en busca de sentido”. A la salida de la reunión, mi amigo Renzo Terzano, que había acompañado a su esposa a recibir su merecido premio, me recomendó leerlo. Por lo cual, llevado por mi impulsiva curiosidad, una de las primeras cosas que hice fue ir a una librería y lo compré.

 El libro me cautivó, y desde entonces es uno de mis libros de cabecera. Pero sentí una gran decepción por el momento vivido. Pensé que si yo hubiera conocido la obra de Victor Frankl antes de esa ceremonia, probablemente hubiera aceptado participar de la entrega de premios y  habría querido reconocer que en definitiva, tenemos algo que ver con la obra de Victor Frankl. La lectura de libro, en muchos pasajes me hizo acordar mucho lo que pasamos nosotros en la montaña.