Monday, October 15, 2012

Reflexiones a los 40 años del accidente de Los Andes


Un día como hoy, hace 40 años, nos estrellamos en un avión cruzando la cordillera de Los Andes. Setenta días después, 16 de los 45 pasajeros salimos de la montaña para el asombro del mundo quien nos había dado por muertos. No había asombro para nosotros, que siempre creímos que íbamos a sobrevivir.

Cuarenta años más tarde, los 16 que escapamos de la montaña, nos encontramos vivos y viviendo una vida normal. Una vida con satisfacciones y también con más montañas. Aquella, la de Los Andes, no fue la única que tuvimos que superar. Después, tuvimos que superar varias más, y cada vez que nos enfrentamos  una nueva, no sabíamos si la superaríamos o no, no sabíamos cuan alta era, solo sabíamos que teníamos que empezar a caminar, de la misma manera como superamos aquella, hace ya 40 años.

Hoy nos queda el recuerdo de nuestros amigos que murieron, que de alguna manera volvieron con nosotros. Ellos, los  que murieron, no eran ni mejores ni peores que nosotros, algunos incluso hicieron enormes contribuciones al grupo mientras estuvieron vivos, pero estaban sentados en el lugar equivocado el día que se estrelló el avión o estaban durmiendo en el lugar equivocado el día que nos cayó el alud. Hoy no podemos hacer otra cosa que agradecer en silencio lo que ellos hicieron al morir, permitiéndonos a nosotros vivir y poder contarlo.


Los 40 años también me hacen reflexionar sobre algunas cosas que hemos aprendido. En ningún caso nos íbamos a salvar solos. Nos salvamos porque trabajamos en equipo, pero ese trabajo en equipo, esa solidaridad, no salió de un plan o de nuestras cabezas, salió de nuestro corazón, del instinto de supervivencia individual de cada uno que quería sobrevivir, pero sabíamos que para sobrevivir, solos no podíamos.

La otra cosa que sabíamos era que para que tuviera sentido todo lo que estaba sucediendo, no teníamos que desfallecer nunca. Teníamos que estar vivos siempre y lo mejor posible.  No nos podíamos morir un poquito. Allí había que estar bien cada instante, lo mejor posible, siempre, para tener una posibilidad de llegar al final de nuestra odisea.

Allí en la montaña en la lucha diaria por la sobrevivencia fuimos encontrando sentido a lo que estábamos haciendo, y eso permitió que nunca nos desorganizamos. Siempre tuvimos una estructura. Sabíamos cual era la tarea, sobrevivir siempre un día más para poder llegar al fin de nuestro viaje. Hemos demostrado que el libro de W. Goldin,  “El Señor de las moscas” está equivocado. Los seres humanos abandonados en una situación límite, no remitimos al salvajismo y a la autodestrucción, todo lo contrario, nos organizamos para sobrevivir.

La increíble caminata de 10 días por la montaña de Roberto y Nando, es un enorme acto de liderazgo. No solo por su contenido heróico y epopéyico.  Sinó porque al salir ellos de caminata nos abandonan, y el grupo tiene que resistir y  hacerse más fuerte. De hecho, mientras ellos caminaron por los Andes, nadie más murió, y los 14 que estábamos vivos cuando ellos salieron a caminar, todavía estábamos vivos cuando finalmente 10 días después fuimos rescatados.

Si de algo somos un ejemplo, es de resiliencia. Claramente hemos sido un grupo resiliente. Y hemos sido resilientes porque allí en la montaña nunca estuvimos solos, siempre había un compañero en el que nos reflejábamos y nos hacía recordar que éramos seres humanos, y porque después cuando regresamos y contamos a los padres de los chicos que murieron cómo nos habíamos alimentado lo único que recibimos fue un aplauso sanador. Nos dijeron que estaba todo bien, que ellos entendían. Si nos hubieran perseguido o acusado de algo, posiblemente nos hubiéramos pasado nuestra vida defendiéndonos de lo indefendible y no podríamos haber hecho la vida normal que hemos hecho hasta ahora.

Por último,  todos los seres humanos somos de alguna manera  sobrevivientes. La relación que tenemos nosotros con nuestra propia experiencia de sobrevivencia, no es distinta de la relación que cada uno tiene con sus propias experiencias de sobrevivencia. A todos nos pasan cosas en la vida, un accidente, una situación límite, solo que la nuestra es más conocida, se han filmado películas, se han escrito libros. Pero ya han pasado muchos años, y los recuerdos ya son borrosos. Sinó, no podríamos haber hecho la vida normal que hemos hecho hasta ahora, con buenos y malos momentos, con éxitos y fracasos, con más montañas y valles. Por eso, si bien aprendimos mucho, también aprendimos poco y haber sobrevivido aquella montaña no es una garantía de nada y al otro día, tuvimos otra que subir, porque así es la vida, andar subiendo montañas, una tras otra.


Friday, May 4, 2012

Human Camp


Hace tiempo que no publico nada. Este video está bueno. También está buena la sesión final del Panel 4 que se puede encontrar en You Tube. Estoy al final. Estoy un poco complicado?
Pedro, qué mal la tos.......
Saludos.

Wednesday, June 15, 2011

Entrevista en Valencia, España


No he escrito mucho ultimamente. De todas maneras, aquí va una entrevista que me hicieron en Valencia, España. Toca algunos de los temas que estoy trabajando en la actualidad. Haciendo clic sobre él, se debería poder leer bien. Suerte!!!





Wednesday, October 13, 2010

Hace 38 años, un 13 de Octubre (*)

Hace 38 años, un 13 de octubre, nos estrellamos en un avión al cruzar la cordillera de los Andes. Este 13 octubre, nos encuentra a la espera de que los 33 mineros salgan de su entierro en el desierto de Atacama.

Nosotros sobrevivimos más de 70 días a cielo abierto, perdidos a más de 3.600 metros de altura, rodeados de rocas, hielo y nieve, de nuestros amigos muertos en el accidente y con los restos del avión siniestrado como único refugio. Cuando salimos, cerca de Navidad, habíamos cambiado, habíamos vivido una experiencia límite. Nuestras familias que nos buscaban, también habían cambiado. Todos tuvimos que ajustarnos.

Los mineros han pasado también casi 70 días, perdidos en el fondo de la montaña, sin poder ver la luz del día. Seguramente lo peor fueron los primeros 18 días en que no sabían si los encontrarían o no, en que es muy probable que se sintieran que estaban solos y en que, como nosotros, debieron racionar sus alimentos sin saber si alcanzarían hasta que los rescataran. Después, una vez establecido el contacto, con el cordón umbilical con el mundo exterior, la espera activa y militante, ocupándose de estar lo mejor posible, haciendo todo lo que debían hacer para mantenerse lúcidos, en control de la situación y preparándose para el rescate.

El aniversario de nuestro accidente nos obliga a mirar para atrás y recordar el espanto de la tragedia y a nuestros amigos que no volvieron. Pero también nos obliga a recordar que han pasado ya 38 años y que los 16 que sobrevivimos la montaña seguimos hoy vivos y sanos y hemos hecho vidas normales, con éxitos y fracasos, con buenos y malos momentos. Porque hemos podido vivir mucho más tiempo después de la montaña. Mirando para atrás, el accidente en Los Andes y la experiencia de sobrevivencia, si bien todavía está en nuestra memoria, ya son imágenes borrosas y relegadas por todas las experiencias que en estos 38 años hemos vivido. Las familias que hemos construido, nuestras esposas a quienes algunos todavía no conocíamos, los hijos que no teníamos, nuestros trabajos posteriores y todo lo que hemos hecho y amado, hace que el accidente en Los Andes visto 38 años después, pase a ser solamente algo más que un incidente en nuestras vidas.

Estoy seguro de que cuando salimos de la montaña, nuestros padres, junto con la enorme emoción de recuperarnos con vida, tenían la gran angustia por lo que nos pasaría después en la vida, qué fantasmas nos perseguirían por la experiencia límite que nos había tocado vivir. Estos temores no se cumplieron y gracias a ellos y a toda la gente que en distintas etapas nos ha dado el cariño y la comprensión, no hemos tenido las pesadillas que algunos preveían.

Espero que dentro de muchos años, los mineros que hoy están saliendo de su agujero, puedan recordar estos momentos con mucha paz y haberlo casi olvidado. Y que puedan recordar sin estremecerse los momentos de angustia en la mina y también los momentos intensos que vivirán próximamente. Los momentos del reencuentro con sus seres queridos, la necesariamente difícil adaptación a vivir nuevamente en familia, la adaptación a ser de golpe personas requeridas por los medios de comunicación y los estudiosos del mundo. Seguramente se harán películas y se escribirán libros, la gente conocerá el nombre de algunos de ellos, los veremos por televisión contando su experiencia, lo que sintieron, lo que hicieron, lo que vivieron.

Pero por suerte, todo eso pasará y tarde o temprano volverán a su rutina, deberán enhebrar nuevamente el hilo y la aguja de la vida normal, en silencio y en soledad, y tendrán la opción de hacer muchas otras cosas, de vivir el resto de sus vidas con mucha intensidad y volver a sus vidas privadas, para que dentro de muchos años, también puedan sentir que el recuerdo de su sobrevivencia en la mina se vuelve borroso y relegado por recuerdos mucho más intensos de todo lo que les faltaba por vivir.


(*) Nota publicada en La Nación On Line del día de hoy.

Sunday, September 5, 2010

Emoción en Chile




Hemos estado en el corazón de la tormenta. Estamos agotados, exhaustos, pero inmensamente felices. El viaje a Chile, la recepción por parte de las autoridades, el viaje a la mina San José, el encuentro con los técnicos encargados del rescate y sobre todo el emocionante encuentro con las familias de los mineros atrapados es sin duda un momento significativo en mi vida.

Tanto Coche, Moncho, Gustavo y yo, hemos entregado todo y hemos recibido todo. Quedamos impresionados por el trabajo técnico que se realiza, tanto por parte de los que perforan la montaña como lo que hacen los muchachos abajo y el manejo y apoyo sicológico a los mineros y sus familias. Realmente se vivía una emoción enorme en el Campamento Esperanza.

Nos encontramos con las familias en medio de un enjambre de periodistas y después tuvimos un encuentro reservado con los familiares de los mineros. Cada uno de nosotros dijo unas palabras. Dimos un mensaje esperanzador. Yo les dije que en realidad los que deberían estar allí eran nuestras madres, nuestras esposas y nuestras familias, que como ellos, nos buscaron sin perder las esperanzas por tanto tiempo. Y que en representación de ellos les dejabamos el abrazo más cálido que le podíamos dar.

Nos cantaron una canción que nos habían preparado como bienvenida y agradecimiento, en la cual hacían alusión a nuestro episodio, con la música de “Se va el caimán”, pero en vez de “irse para Barranquilla”, este caimán se iba para la mina. Cantamos típicas canciones chilenas, bailamos, nos abrazamos y también lloramos. Terminamos con el grito de “Ce hache i…….”, pero que esta vez terminaba con “Uruguayos de Chile!!”

Ellos saben que pese a que están en un momento de gran esperanza, todavía les queda mucho para trabajar, para sacarlos de esa mina y para que sus muchachos vuelvan a vivir una vida normal. También vimos la angustia apenas contenida por la espera interminable, la incertidumbre y la preparación para el encuentro.

Quedamos agotados, llenos de la emoción recibida y entregada, insolados por el sol abrasador del desierto, pero felices por haber llevado un mensaje de esperanza y amor, desde nuestra propia experiencia, desde nuestro testimonio, no desde la teoría, desde nuestras experiencia de vida.

Quedamos a disposición de la “alcaldesa”, de la Sra. Segovia, de la Sra. Barrios, de la hija de Franklin Lobo y su familia, ex jugador de futbol de la selección chilena de fútbol; quedamos a disposición de todas aquellas madres, padres, hermanas y hermanos, tías y abuelas viejitas, de las cuales en el fárrago del momento y la emoción, era imposible retener sus nombres, pero cuyas imágenes de luchadores del desierto nos llevamos grabados en nuestras retinas y nuestra memoria. No se si los volveremos a ver. Solo se que nuestro historia, mi historia, ha quedado metida, en esta historia no terminada, de los mineros atrapados en la montaña.

Wednesday, September 1, 2010

Vamos a Chile

Tengo una gran ansiedad.

Mañana iremos a Chile con Coche Inciarte y Gustavo Zerbino, con el objetivo de visitar a las familias de los mineros atrapados en la montaña. Eventualmente hablaremos con ellos.

Es una gran oportunidad de hacer un trabajo solidario y de llevar un mensaje de esperanza a las familias de los 33 mineros que esperan que los puedan sacar del agujero en el que están metidos a más de 700 metros de profundidad.

Espero que ellos, allí abajo estén bien y resistan.

No se qué nos vamos a encontrar, pero el viaje me llena de ansiedad y emoción. El viernes tenemos una apretada agenda con las autoridades de Chile, y el sábado nos llevarán a la mina para un encuentro muy emotivo.

Ojalá salga todo bien.

Monday, August 23, 2010

Sobre los mineros en Chile

Me llamó Betty Elizalde desde su programa de radio, a pedirme un comentario sobre la situación de los mineros chilenos atrapados vivos a más de 700 mts de profundidad.

Entre otras cosas, le dije que lo nuestro era distinto, ya que nosotros podíamos ver el cielo y pensar en salir caminando. Ellos están enterrados en un pozo aunque ahora en contacto con el mundo exterior. Sin embargo la situación más parecida fue cuando nosotros quedamos atrapados por 3 días bajo toneladas de nieve cuando tuvimos un alud.

Creo que la parte más particular del reportaje se produjo cuando ella me comentó sobre las secuelas sicológicas que los mineros tendrán cuando sean rescatados de su agujero. Y yo le contesté que eso no me preocupaba mucho, ya que si finalmente eran rescatados como todos hoy esperamos, necesitarán ayuda, pero finalmente podrán reintegrarse a una vida normal. Estoy convencido que el ser humano se puede recuperar de las situaciones más complejas y nosotros somos una muestra de ello.

Monday, August 16, 2010

El cambio del desafío


Cuando caímos en la montaña, estábamos perdidos, sin saber qué hacer, sin saber donde estábamos ni si podríamos salir de allí.

Y lo primero que hicimos, fue recurrir a quienes tenían algo de autoridad. Pero la autoridad que teníamos en el grupo era muy débil. Como nosotros; tampoco sabían qué hacer, estaban perdidos, ni sabían si íbamos a poder salir de allí.

Quien tenía la autoridad formal no podía dar respuesta a la magnitud de los problemas que enfrentábamos. El tenía la autoridad para organizar un viaje a Chile, tenía la autoridad para organizar un gira de rugby, para enfrentar adversarios humanos y con reglas establecidas. Con un objetivo claro y conocido.

Pero ahora, caídos en el medio de la montaña, con sobrevivir como único objetivo claro, su autoridad no alcanzaba y nos remitía al desafío pasado, no al que estábamos enfrentando en ese momento.

Lamentablemente, él murió en una avalancha y no puedo ejercer el liderazgo adaptativo que la situación requería. Allí, nada era como estábamos acostumbrados y hubo que empezar de nuevo, a preguntar, a experimentar, a cambiar nuestros hábitos, a desafiar algunos valores y dejar ir algunas creencias culturales.

De esa manera fuimos progresando, aprendiendo a vivir en la montaña, y manteniendo esa fe inquebrantable de que en una de esas, íbamos a salir y que tenía sentido vivir lo que estábamos viviendo. Y varias personas, con o sin autoridad, desde sus fortalezas y debilidades relativas fueron haciendo aportes sustantivos para que el grupo pueda progresar y mantenerse con vida.

Saturday, August 7, 2010

Carta desde Barcelona

Querido Pedro:

Hace un par de semanas tuve el placer de estar contigo en el Colegio Lafarga en Barcelona escuchando tu historia e inmediatamente después de hacerte al final, en un aparte, una pregunta sobre aquella reconciliación que mencionaste varias veces decidí escribirte. Me propuse escribirte para contarte qué aprendí de tu relato y he dejado pasar unos días para dejar que la memoria repose y evitar dejarme llevar por impresiones precipitadas.

Me gusto mucho tu intervención por la autenticidad aunque cuando comenzaste a explicar cuestiones de comportamiento grupal y liderazgo me temí que terminaríamos en una conferencia de management cosa que afortunadamente no ocurrió. Me asombraron mucho ciertos silencios a primera vista injustificados hasta que comprendí que en tu honradez buscabas las respuestas que habías de dar a quien te preguntaba.

Te escribo a la vez con el ánimo de no dejar caer en saco roto muchas cosas que percibí como valiosas para mi propia vida y con el ánimo de que el reflejo de tus palabras en mi pueda darte alguna luz adicional.

Aprendí o reaprendí desde una nueva perspectiva hasta ahora desconocida varias cosas que estimo que son relevantes y que paso a contarte:

La primera cosa que aprendí es la importancia radical de la unidad de vida y de la humildad. Para lo primero es decisivo hacer un esfuerzo constante por integrar todas las experiencias vitales tanto buenas como malas para ir construyéndonos a nosotros mismos; para la segunda lo es el empeño continuado por conocernos a nosotros mismos, acogernos tal como somos y llevar a cabo un sincero esfuerzo por ser mejores día a día.

La segunda cosa fue el cariño que hemos de desplegar con los que nos rodean ya que, sin ser capaces de atisbar la profundidad de su interior, nunca sabemos cuánto necesitan de nosotros además de que tampoco sabemos cuanto tiempo estarán con nosotros. Esto nos ha de llevar a una actitud de entrega a los demás venciendo el peligro de adoptar una egoísta postura de aprovechamiento oportunista.

La tercera cosa es lo definitivo que es Dios en nuestra vida. No me gustó la contraposición de la acción de Dios y la acción humana en el éxito de la supervivencia a la montaña. En todo caso es un regalo del Altísimo. Desde mi punto de vista en la raíz de la lucha de los hombres por ser mejores, esto empieza con la supervivencia, está el mismo Dios impulsando nuestras acciones: sin El no podemos nada valioso. En todo Dios pone el 100% pero nos pide que también nosotros pongamos el 100%.

Muchas gracias por decidir salir a buscar la reconciliación. Aunque no lo procuraras a mi me has ayudado.

Un afectuoso abrazo

Julio Vecino Gravel

Thursday, July 15, 2010

Cuenta Pendiente

Este camino, (interior y exterior), que he emprendido hace unos años, me ha llevado a visitar y reconocer gente y lugares que estaban conmigo cuando caí en Los Andes, y que después han quedado guardaditos en mi mochila, junto con los recuerdos, por muchos años.

Una parte de este recorrido, me lleva a mostrar el otro lado de la montaña, a testimoniar lo que vivimos allí arriba y lo que he hecho con ello después en mi vida, a gente que por mucho tiempo sintió que de eso, “no se hablaba”.

Hoy este camino, me llevará de nuevo a Chile, al Colegio donde terminé mi escuela secundaria, al lugar donde mis padres y compañeros ofrecieron una vez una misa por el descanso de mi alma, cuando yo no estaba.

Me tocará hablar en el Colegio San Ignacio del Bosque, pero en un ámbito distinto, donde bajo el título de “Liderazgo Ignaciano” intentaré explicar porqué hace casi 38 años llegué tarde a Chile.

No he vuelto a ver a mis compañeros, salvo aislada y esporádicamente, pero esta oportunidad, y el reencuentro posterior con ellos, será una gran oportunidad de saldar una de mis cuentas aún pendientes.

Espero con emoción ese momento.


Tuesday, June 22, 2010

Con Esteban Pino

Mi amigo Claudio Mayling, me invitó a participar en un diálogo abierto con Esteban Pino, excombatiente de la guerra de Malvinas que curiosamente vive en Uruguay.

La reunión fue muy linda, más de 150 jóvenes amigos de las hijas de Claudio estaban presentes, más un grupo de “selectos” adultos.

Esteban dio su testimonio y después en forma intercalada fuimos construyendo sobre lo que decía cada uno, marcando coincidencias y diferencias. Lo más impactante para mí, fue escuchar de voz de Esteban lo que fue su vuelta de Malvinas, escondidos en un ómnibus al cual se le habían tapado las ventanillas para que los del exterior no los vieran, y cómo a partir de ahí, el recibimiento heroico que ellos esperaban fue transformándose en marginación y desprecio por la sociedad civil.

Qué diferencia con lo nuestro, que solo hemos recibido cariño, comprensión y contención desde que volvimos. Qué falta hace en Esteban y sus compañeros el aplauso sanador que nosotros recibimos cuando volvimos de la montaña!

Me impresionó que entre sus papeles de trabajo, Esteban tenía el diálogo mío con Diego Nin que fuera originalmente publicado en este blog con el título “Sobre Traumas y Monumentos”. Esteban me comentó que ha circulado profusamente entre los combatientes de Malvinas y que ha ayudado a varios de ellos a darle sentido a su experiencia.

Agradezco a Diego por nuestro diálogo de entonces y estamos, ambos, muy contentos que haya ayudado a otros a superar sus propias montañas.

Friday, June 11, 2010

En Olavarría con la Fundación Loma Negra

El otro día en Olavarría dije algunas cosas que nunca había dicho.

Una de ellas fue acerca de la importancia de la experimentación. Efectivamente, en la montaña estuvimos permanentemente experimentando cosas nuevas para poder adaptarnos mejor a lo que estábamos viviendo.

Y casi todos nuestros experimentos fracasaron, aunque hubo algunos exitosos que nos permitieron sobrevivir en la montaña. Por ejemplo, fracasaron nuestros intentos de salir caminando hacia el este, fracasamos en hacer fuego, intentamos pero abandonamos la idea de cocinar nuestra comida y fracasamos también con nuestras botas artesanales. Sí tuvimos éxito con nuestras máquinas de agua, con los anteojos de plástico para protegernos del reflejo del sol, con la bolsa de dormir para que nuestros caminantes duerman a la intemperie, con nuestra decisión vital de alimentarnos de nuestros compañeros muertos.

Todo esto me hace reflexionar sobre lo importante que es la experimentación en el proceso de adaptarse a nuevos desafíos.

Un tema aparte. En Olavarría tuve que hablar ante casi mil personas congregadas en el Teatro Municipal. Una reunión impresionante, dentro de las Jornadas para la Juventud organizadas por la Fundación Loma Negra. Mi amigo Juan Carlos Lynch subió a su blog un relato de la jornada. Realmente, un lujo, y el video con fotos que armó, me emocionó muchísimo.

Thursday, June 3, 2010

Carta de Marcela

Pedro,

Hoy participe de la Conferencia que diste en el Colegio San Felipe y me encanto por tu honestidad intelectual para contar tu historia.

Hace 4 años me diagnosticaron un carcinoma de tiroides y tengo esa misma sensación tuya. No me hago preguntas complicadas, hago lo que me dicen los médicos, me opere y trato de vivir todos los días trabajando para estar bien. Tan complicado y tan sencillo como eso, sin hacerme demasiadas preguntas. Es mi montaña.

Y creo que tu manera de contar la historia me impacto porque me hizo reflexionar sobre mi misma y sobre lo instintivo y puro que sale de la situaciones criticas en el ser humano. El razonamiento simple, lo egoísta en algun punto, uno quiere el grupo porque sabe que sin el no sobrevive, y esta bien que sea asi. Y todo los mecanismos instintivos de protección que nos ayudan a sobrevivir, no recordar, anclarnos en imágenes que no duelan y apartar de nuestra mente aquellas que sabemos que nos debilitaran y nos alejaran de nuestro instinto de supervivencia.

Gracias por ayudar a mi reflexión!! Magnifica charla y no dejes de hacerlo porque tenes mas de lo que creo vos mismo te das cuenta para aportarnos.

Marcela

Tuesday, April 27, 2010

Mi amigo Ignacio Rizzi

El otro día compartí una conferencia con Ignacio Rizzi, quien hace 20 años, cuando tenía 21, jugando al rugby en Francia quedó cuadripléjico. Apenas mueve sus brazos y se desplaza en silla de ruedas.

Él me dijo que uno de mis hermanos de la cordillera, le comentó que mientras nosotros estuvimos 72 días perdidos en la montaña y habíamos pasado una experiencia muy difícil de la cual hoy damos testimonio, él era un testimonio viviente, que duraba 21 años, en todo momento.

Así fue como lo sentí. Nosotros hemos tenido la posibilidad de cerrar el capítulo y luego vivir una vida común; no tenemos ninguna discapacidad. Ignacio vive con su montaña a cuestas. Es un testimonio vivo de su adversidad, está siempre presente. Sin embargo, desde su discapacidad, también él ha podido vivir una vida común, con algunas restricciones más que nosotros, pero es un hombre útil, que ha formado una familia, que ha tenido su trabajo y ha encontrado sentido a su vida. Su perseverancia, su optimismo, su deseo de estar lo mejor posible, son una gran fuerza inspiradora.

Un testimonio impresionante.


Conociendo a Pedro Algorta

Cuando me convocaron para ir a disertar a INRIVILLE (Córdoba) tenía la misma motivación que tengo cuando transmito mi propia experiencia de vida en cada lugar q me convocan. Pero cuando me notificaron que en la misma mesa iba estar un sobreviviente de los Andes, la emoción y la motivación fue mucho mayor; ni les cuento cuando me enteré q viajaba junto a él en el auto durante 5 horas.

Pedro resulto ser sereno, tranquilo, pensante y lo más interesante, es que le gusta escuchar. A él le intereso mucho saber de mi vida aunque yo me moría por saber detalles de lo que vivieron en la cordillera.

Al regreso a Bs As, ambos pudimos profundizar sobre nuestras disertaciones y fue muy enriquecedor, al menos para mí. Pudimos saber más de cada uno, él de mi vida personal y yo de cómo vivieron esos días en la montaña. En pleno viaje recibí un llamado de mi padre (ex - rugbier de la misma edad que Pedro) él cual no podía creer que este junto a un sobreviviente de la cordillera de los Andes porque cuando aconteció dicha tragedia, él era jugador de rugby y lo vivió muy intensamente.

Una de las cosas que planteo en mi vida, es el NO preguntarse “porque” me toco a mi accidentarme sino “para que” me pasó, y lo vivido esos 2 días en INRIVILLE son parte de la respuesta al “para que “ de mi vida. Para poder conocer a mi AMIGO Pedro Algorta.

Nacho Rizzi

Monday, March 22, 2010

Un Equipo de Alto Rendimiento

Hace un par de años, cuando recién comenzaba a explorar lo que me había pasado en los Andes, un profesor de una prestigiosa universidad me preguntó si yo consideraba que nosotros, allá en Los Andes, luchando por sobrevivir, habíamos sido un “Equipo de Alto Rendimiento”.

Y la verdad es que no supe qué contestarle porque jamás me había puesto a catalogar nuestro esfuerzo. Y tampoco sabía qué era un “Equipo de Alto Rendimiento”. Mi improvisada respuesta solo hizo confirmar que yo no sabía lo que era un “Equipo de Alto Rendimiento”.

Ahora lo sé. Hace unos días, en una reunión en la que yo debía participar, alguien hizo una gran presentación sobre equipos de alto rendimiento y yo anoté, esperando que la próxima vez poder contestar algo más armado cuando me lo vuelvan a preguntar.

Lo que se dijo es que los fundamentos de un equipo de Alto Rendimiento son:

  1. Liderazgo Participativo
  2. Clima Positivo
  3. Relaciones Cooperativas
  4. Participación Balanceada
  5. Diversidad Valorada
  6. Conflicto Gestionados
  7. Objetivos Claros
  8. Roles Definidos
  9. Comunicación Clara y Abierta
  10. Toma Efectiva de Decisiones

La verdad es que yo lo hubiera dicho más sencillo, pero describe bastante bien cómo trabajamos nosotros en la montaña.

Thursday, March 4, 2010

Valores

Tuve el gusto de compartir un panel con Paula del Bosco y Andrea Saporiti, dos mujeres de un gran nivel. Debíamos hablar sobre “Herramientas para superar la Adversidad” ante un gran número de docentes convocados por el P. Tomás Llorente.

Sus presentaciones me hicieron reflexionar sobre la necesidad de los “valores” para superar la adversidad. Y eso es algo que yo no he incorporado en mis reflexiones sobre la forma en que nosotros superamos la montaña. Como que lo mío es una mirada casi instintiva, donde lo más importante era la lucha por la supervivencia y los valores humanos estaban relegados a un segundo plano.

Siempre he dicho que el instinto de supervivencia era la fuerza motor y que todo lo demás estaba alineado con la supervivencia; pero que los valores, aquellos que nos enseñaron nuestros padres, que aprendimos en nuestra educación, que llevamos adentro por nuestra tradición y nuestra cultura; a los pocos días habían caído y éramos simplemente seres humanos, básicos, luchando por sobrevivir. Y que cualquiera, independientemente de sus valores, hubiera hecho lo mismo, porque queríamos vivir y necesitábamos a los demás.

Pero supongo que no debe ser tan así. No caímos en blanco en la montaña. Nos comunicábamos, nos respetábamos, asumíamos responsabilidades, confiábamos en el otro, éramos optimistas, teníamos templanza, trabajábamos y valorábamos el trabajo; apreciábamos la generosidad y el esfuerzo y no el egoísmo; teníamos nuestra religión, fuimos solidarios, esperábamos cosas parecidas y nos entendíamos.

Probablemente esto no fue tan natural. Fue aprendido, y se lo debemos a nuestras familias, lo teníamos adentro. O es tan así que cualquiera hubiera hecho lo mismo?

Sunday, February 21, 2010

El instinto de supervivencia

Una de las cosas que me dejó la experiencia de Los Andes es la idea de que el instinto de supervivencia es individual, que allí arriba, uno quería salvarse uno mismo. Pero también es cierto que nos dábamos cuenta de que eventualmente nos salvaríamos en grupo, y por eso trabajamos como un equipo, pero porque individualmente cada uno, quería salir. En definitiva, lo que nos hizo superar todas las dificultades que se nos fueron presentando, era ese deseo de vivir, que salía de adentro de cada uno de nosotros y que nos llevaba a vivir un día más, un instante más. Y ese instinto es individual, no grupal.

Pero también es cierto, que en ocasiones, los seres humanos pueden reprimir o sublimar ese instinto de supervivencia individual, y en esos casos, entregar la vida por el otro o quitarse uno mismo la vida. Sucede cuando una madre entrega la vida por su hijo, o cuando alguien se inmola por una causa propia, o bien cuando un soldado arremete hacia una muerte segura en la línea de combate, o cuando alguien en un estado de desesperación decide poner fin a su vida.

Estos casos no cambian la esencia de mi argumento, pero multiplican el valor o el significado del esfuerzo de aquellos que pueden de alguna manera ser más fuertes que su propio instinto de supervivencia y entregar su vida por alguna causa. Si el instinto de supervivencia es tan fuerte como yo creo, qué difícil es sin embargo ir en contra de él. Por las buenas o malas razones.

Monday, December 28, 2009

Tintín, Carlitos y Aldo

He estado un poco alejado de este blog. He estado muy ocupado y además la visita de mi nieto Mateo durante diciembre absorbió todo mi tiempo libre. Efectivamente los nietos rejuvenecen y son una bendición para los abuelos.

Durante este período, estuve dando un par de conferencias y talleres, pero además pude asistir a conferencias dadas por algunos de mis “hermanos sobrevivientes”.

La primera fue de “Tintín” Vizintín, con quien me une una gran amistad. Tintín es un gran expositor y habló en “La Posada del Té”, muy cerca de mi casa. Su charla estuvo rodeada de una gran emotividad. Me gustó mucho su comienzo, en la que cuenta la anécdota de las chicas que conoció la noche anterior al accidente en Mendoza y en la cual en una pared de un bar, una de ellas escribió “amigos para la eternidad”, sin saber que al día siguiente, dos de sus tres amigos morirían en Los Andes. Tintín me invitó a contestar juntos preguntas, lo que también disfruté mucho.

También escuché a Carlitos Paez en la Fundación Padre Mario. Carlitos tiene una presentación muy armada, muy dinámica y de una gran profundidad. Me gustó particularmente cuando cuenta que en la montaña maduró a partir del trabajo y se dio cuenta que cuanto más trabajaba más se lo respetaba. Me pareció muy bueno cuando habla del trabajo en equipo a partir del respeto y la especialización, y también me gustó el rol protagónico que él da a su padre en toda la presentación. Me impresionó la anécdota de que su padre en su desesperada búsqueda fue a ver al Padre Mario con una fotografía de nuestra delegación, y que el Padre Mario, con su poder parasicológico le indicó quién estaba vivo y quién no.

Por último, quiero destacar el mensaje que recibí en el post anterior, “Mexico”, en el cual hablaba del encuentro con Aldo, un muchacho sin brazos que me fue a escuchar. Qué alegría enorme fue recibir el saludo espontáneo de Aldo, en el que me cuenta que él también, a partir de su dificultad, cuenta su historia ante quienes lo quieren escuchar.

Sunday, November 22, 2009

México

Estuve una semana en México. En los primeros días fui al sur, a Chiapas. Me recibieron y trataron casi como un “Celebrity”. Di dos conferencias, y además de un trato muy generoso y amable por parte de los organizadores, cuando terminé mis conferencias un enjambre de gente se me acercó para sacarse fotos conmigo. Como si viniera de otro planeta. Muchos me tocaban la espalda, como si querían asegurarse de que realmente estaba vivo, si yo era real, de carne y hueso. Nunca me había pasado algo así.

Esto me recordó lo que Roy dijo el otro día. El había dicho que la experiencia de Los Andes nos había dado “fama”. No creo que esa sea la palabra adecuada; lo que sucede es que la gente nos da su cariño, afecto y comprensión por lo que pasamos y ese cariño justamente es lo que yo digo que es parte de nuestro proceso de recuperación e inserción a la sociedad. Sin él, si nosotros hubiéramos sido señalados con el dedo y castigados e incomprendidos por la sociedad, si no recibiéramos tanto cariño y comprensión donde vamos, obviamente nuestra historia sería otra y no estaríamos tan cómodos, viviendo y contando lo que nos pasó.

Esto es parte del proceso de resiliencia; recibir afecto, comprensión y cariño es fundamental para recuperase del trauma y no vivir vidas acosadas por los fantasmas y las pesadillas.

Después, en la Ciudad de México di dos conferencias más en un ambiente mucho más formal. También estuvieron muy buenas. Al final de una de ellas, me hicieron una pregunta difícil: si yo me consideraba “Ordinariamente Extraordinario o Extraordinariamente Ordinario”. No supe que contestar, además ya estaba cansado, así que dije que la iba a contestar en el blog. Y aquí esta la respuesta: no le encuentro sentido a la pregunta, es un juego de palabras, no tiene contestación.

Lo que si me emocionó mucho, es que entre la audiencia, en primera fila, había un muchacho joven sin brazos, apenas unos muñoncitos asomaban por su camisa de manga corta. Se llamaba Aldo. Antes de la reunión, me acerqué a él; me contó que era abogado y que trabajaba en la empresa de su padre, y le pregunté si eventualmente lo podía mencionar en la conferencia. Pero no hubo oportunidad, el tiempo era muy estricto. Pero al final, cuando todos se habían ido, me encontré con él y me agradeció mis palabras, diciéndome que se había sentido muy comprendido por lo que decía. Me preguntó en qué me había cambiado la montaña, y yo le expliqué que no sabía, que había sido una dificultad importante en mi vida, pero que la vida seguía igual. Y él con sus muñoncitos me dio un gran abrazo y me dijo gracias. Sentí que solo eso ya de por si justificaba mi viaje.

Saturday, November 14, 2009

La reunión en Las Moradas.

Hay algunas reuniones muy especiales y esta fue una de ellas.

Empezando por la invitación. Decía "Pedro Algorta, Vecino, Padre de Familia, Directivo de Empresas y Sobreviviente de los Andes". Me encantó, porque es como me siento.

También fue muy especial porque pude llevar a Roy Harley. Es la primera vez que uno de mis "hermanos sobrevivientes" asiste a una charla mía. Y estuvo muy bien, porque después de mi presentación, Roy pasó al frente y nos deleitó a todos con sus comentarios y recuerdos.

Recuerdo en particular cuando contó la alegría que sintió cuando regresó al avión después de pasar 8 días con Roberto casi solos en la cola, tratando de arreglar la famosa radio del avión. Estábamos muy deteriorados y el avión estaba lejos de ser un lugar cómodo, pero para él, volver a estar con nosotros fue casi como volver a casa.

En esa reunión, como quería hablar menos, no conté todo el relato ni mostré las fotos, simplemente hablé sobre dos o tres puntos y dejé el espacio para el invitado de honor. Y la verdad es que valió la pena.

Sunday, November 8, 2009

Los hundidos y los salvados.

Primo Levi, en “Si esto es un hombre”, el increíble libro sobre su experiencia en un campo de concentración, cuenta que allí los hombres se dividían en “los hundidos y los salvados”.

Los hundidos eran aquellos "que simplemente cumplían las órdenes que recibían, que comían solamente la ración que les correspondía y se atenían a la disciplina del trabajo forzado". Esta gente, perdía el deseo de vivir y se desmoronaba, y "a ellos no valía la pena dirigirles la palabra, porque ya se sabe que se lamentarán y contarán lo que comían en su casa, porque no tienen amistades ilustres, no comen raciones extras, no conocen ningún modo secreto de organizarse".

Por otra parte los salvados son" los adaptados, los individuos fuertes y astutos con quienes los mismos jefes tienen relaciones, son aquellos que han podido desarrollar alguna especialidad; son sastres, médicos, músicos, cocineros o bien individuos particularmente crueles, vigorosos e inhumanos que han sido instalados como Kapos y como tales deben vigilar a los prisioneros comunes. Quien encuentra una ventaja que le produzca un beneficio personal y exclusivo, tratará de mantenerla en secreto, y por ello será estimado y respetado, será más fuerte y temido por ello, y quien es temido se convierte en un candidato a sobrevivir. En el lager, la lucha por la supervivencia no tiene remisión porque cada uno está desesperadamente y ferozmente solo".

Primo Levi cuenta que los más antiguos en el Lager, los salvados, los que habían sobrevivido más tiempo, eran los que habían encontrado la forma de sobrevivir, eran los que luchaban con más fuerza contra el destino; mientras que los otros, los hundidos, los hombres mansos y comunes, rápidamente se deterioraban y morían o eran seleccionados para morir.


Friday, October 30, 2009

Montañas y Talentos

En la vida, atravesamos nuestras montañas y valles. Tenemos éxitos y fracasos. A veces nos sorprende la adversidad cuando menos la esperábamos y nos voltea de un golpe. En otras, salimos airosos de situaciones que podrían haber sido muy comprometidas. Hay quienes tienen vidas más complicadas, y otros parece que más sencillas, pero todos tenemos los altibajos. A mí me cuesta hacer un inventario de lo bueno, de todas las bendiciones recibidas, sin que se cuelen también aquellas donde hemos sufrido. Igualmente, es un buen ejercicio, que vale la pena hacer.

También tenemos nuestros talentos más o menos distribuídos. Algunos tienen algunos talentos en abundancia, pero también tienen menos de otros. No creo que haya gente tan talentosa que tenga más de todo. Todos tenemos mucho de algo, y menos de otra cosa.

Quienes tienen talentos y atraviesan los buenos momentos, sin duda que los multiplicarán. Los pondrán en juego y el resultado está garantizado. Tendrán más. También, los talentos los ayudarán a atravesar los malos momentos. Con talento, las dificultades se hacen más llevaderas.

Pero el gran desafío es enfrentar la adversidad con pocos talentos. Cómo hacemos? Cómo hacemos para transformar la adversidad en talentos y que al final del día tengamos una nueva oportunidad de agradecer, aún en la adversidad los talentos recibidos? Cómo hacemos para encontrarle sentido a la adversidad y a partir de ella crecer, mantenernos optimistas, alegres y esperanzadores?

Hay quienes lo han podido hacer, sus testimonios de vida son estremecedores.

Thursday, October 15, 2009

Otro 13 de Octubre

Hace 37 años, el 13 de octubre nos accidentamos en Los Andes.

El año pasado, escribí mis recuerdos del accidente. Esta vez no, aunque la fecha es importante, trae recuerdos, recibo saludos, pienso en mis amigos que no volvieron, trato de encontrar sentido a lo que pasó.

Este 13 de octubre me encontró en un vuelo diurno entre Madrid y Buenos Aires, atravesando el Atlántico. Leyendo un largo libro, sin mayores complicaciones.

Monday, October 5, 2009

La Montaña sigue allí.

Así es, la montaña sigue allí. Imperturbable, sin inmutarse con el paso del tiempo. Seguro que cambia, en forma imperceptible; el glaciar avanza, las rocas se erosionan, hay más o menos nieve. Pero nosotros no nos damos cuenta, ella sigue allí.

También nuestra aventura en la montaña no cambia. Pasó una sola vez, hace ya casi 37 años, y los hechos son lo que fueron, objetivamente, lo que realmente pasó. Nada nos puede volver hacia atrás, y evitar que pase lo que pasó.

Pero la historia sí cambia. Primero, cada uno tiene su historia, la vivió con sus propios ojos, en su propia carne, y son historias y experiencias distintas. Por lo tanto mi montaña, lo que realmente viví yo es distinta de la que vivieron mis hermanos. Pero además, cómo cada uno cuenta lo que pasó, también cambia. Porque a medida que pasa el tiempo y evolucionamos, cambiamos y también cambia el prisma con que miramos y recordamos la montaña.

Por eso 37 años después, para nosotros recordar la montaña es un ejercicio fascinante. Siempre descubrimos algo nuevo, siempre hay una mirada distinta sobre un hecho que vivimos muy profundamente y que siempre nos explica algo más sobre cómo reaccionamos en el límite de nuestras fuerzas.

El hecho es estátitico, cambia el prisma con el cual nos aproximamos a la montaña.

Wednesday, September 23, 2009

En San Ramón Nonato

El Padre Santiago Aduriz nos invitó a Coche y a mí a que diéramos nuestro testimonio a los alumnos del Instituto Secundario San Ramón Nonato de Buenos Aires.

Coche, a último momento no pudo venir, así que tuve que dar dos charlas seguidas a más de 600 chicos y chicas de 13 a 18 años.

Quedé agotado pero muy satisfecho. Al principio me sentí un poco intimidado por “tanta juventud”, pero después, los chicos y yo nos fuimos soltando y las dos charlas fueron muy buenas, seguidas por preguntas muy sesudas. El primer grupo me escuchó con atención y me ametralló a preguntas. El segundo grupo me escuchó en absoluto silencio, pensando cada palabra que yo decía.

Me concentré en algunos aspectos. Lo primero, que en la vida, todos tenemos que subir montañas, y que después de subir una, tenemos que saber que ya vendrán otras, porque así es la vida, subir una montaña tras otra. También les conté sobre cómo nos sentíamos allí arriba, de la importancia de estar en el grupo, del temor a quedar marginado. Y como también, cuando salimos de la montaña, lo que más queríamos era estar con nuestros amigos, reírnos juntos, disfrutar de nuestros códigos, y la molestia que me ocasionaba las demostraciones excesivas de cariño de mi familia.

Les hablé también de la importancia de la recuperación, de cómo pude hacer una vida normal después de pasar un hecho extraordinario, y de mil cosas más de las que siempre hablo. Pero es la primera vez que hablo para jóvenes de 13 a 18 años. Fue una experiencia fuerte que disfruté mucho.

Al terminar, el Padre Santiago Aduriz me hizo notar que San Ramón Nonato, es el santo de la vida, el patrono de las embarazadas, y que además su fecha es el 31 de agosto. El día de mi cumpleaños.

Friday, September 18, 2009

Conferencias con Altgelt: a modo de resumen

Cuando el año pasado, cuando conocí a Miguel Altgelt jugando golf, no imaginaba que era el comienzo de una gran amistad.

Meses después, Miguel me llamó un día, conmovido, leyendo “La Sociedad de la Nieve” y habiendo encontrado algunas intervenciones mías en You Tube.

Quería que participara en una reunión con la gente de su empresa para que los ayudara a superar sus montañas, a encarar el futuro con entusiasmo y solidificar el trabajo en equipo.

La reunión fue muy buena, y al término de la misma, Miguel y Francisco, su hijo, me pidieron hacer extensiva la reunión para sus clientes, amigos, amigos de sus amigos y también, mis amigos.

Así nacieron las dos conferencias que con el título “Lecciones de Sobrevivir a los Andes” realicé en marzo y septiembre en el Auditorio del Colegio San Pablo. Ambas fueron emocionantes y conmovedoras, aunque distintas entre si.

En la primera, con el auditorio absolutamente colmado, sentí la presencia de muchos amigos míos que me han acompañado durante toda mi vida desde que salí de la montaña pero que nunca se habían animado a hablarme del tema. Esa fue la oportunidad de mostrarles la otra cara de la montaña, esa cara que todos imaginaban, pero que ellos por respetar mi intimidad, nunca me habían pedido que les mostrara.

También estaba mi madre, mi “primer fan”, quien durante todo este tiempo me acompañó dando gracias a Dios, todos los días, por haberme traído de vuelta. Ella nunca había escuchado mi historia completa y fue muy emocionante que hubiera viajado desde Montevideo, dejando a mi Papá enfermo al cuidado de mis hermanas para escucharme.

La segunda conferencia fue también muy intensa. Con un video preparado por el equipo de Miguel con fotos del rescate y también de mi familia, de mis hijos, de Noelle, de Papá que había fallecido unos días atrás y de mi nieto Mateíto, que de partida me hicieron subir al escenario con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta.

Por todo eso, creo que valieron la pena. Yo pienso que nuestra recuperación de la montaña es una línea recta que se inició allí en Los Maitenes cuando salimos de los Andes y que aún no ha terminado; porque reuniones como las que organizó Miguel, en la cual contamos nuestra experiencia y recibimos el cariño y la comprensión de todos quienes nos escuchan, nos han ayudado a reinsertarnos en la sociedad y vivir vidas plenas y fructíferas.

Friday, September 11, 2009

Otra conferencia con Miguel Altgelt

Hace unos días, se hizo la segunda conferencia organizada por Miguel Algelt. Fue una conferencia intensa. Por de pronto, estaban varios de mis amigos que alguna vez han pasado con su testimonio por este blog.

Ya desde el principio, Miguel Altgelt me sorprendió con un video donde se muestran escenas del rescate, de nuestra vida posterior y termina con fotos con Noelle, mis viejos, mis hermanos, mis hijos y con Mateíto, mi nieto. Ya subí al escenario con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta.

Entre los que estuvieron presentes, estaba Hugo, quien siendo navegante designado para el fatídico vuelo en el que nos accidentamos, intercambió favores con Ramirez y él quedo esa vez en tierra y salvó su vida. Hugo, quien hoy es uno de los participantes del grupo Re-Viven, me mostró el plan de vuelo programado y dónde fue que sus colegas al mando del avión, a los 2 minutos de sobrevolar el paso Planchón, equivocan el rumbo e inician el descenso en el medio de la Cordillera de los Andes.

Estaba también Elina, a quien no había visto en 35 años y quien dejó un testimonio imborrable en este blog cuando contó cómo parturienta y sufrida había vivido el accidente y mi rescate.

Estaba también Miguel Savage, combatiente de Malvinas, quien dejó en este blog el testimonio de su experiencia límite, olvidado por la sociedad en un pozo de combate pesando solo 52 kilos y rodeado de sus compañeros muertos. Después que habló Miguel, yo expliqué porqué a mi entender nosotros hemos tenido una reinserción algo más fácil a la sociedad, y ellos, combatientes de Malvinas, tanto más difícil. Hablé del aplauso sanador que recibimos cuando volvimos y del cariño y del afecto que hemos sentido siempre, incluso y por supuesto, por parte de los familiares de los caídos.

Lo más emocionante fue cuando uno de los participantes, espontáneamente propuso un reconocimiento y aplauso sanador para Miguel y sus compañeros, quienes no lo habían recibido cuando volvieron de la guerra.

Fue un instante increíble, una ovación enorme que Miguel Savage agradeció enormemente a todos los que en ese momento le estaban ofreciendo su cariño y comprensión. Creo que le hizo mucho bien.

Solo faltaron Juan Pedro y Sandra.

Friday, September 4, 2009

Atravesando la Adversidad

He escrito un artículo que supongo que en algún momento publicaré en algún medio y que mientras tanto trataré de ir validándo con experiencias de terceros cuando lo pueda hacer.

En este artículo, que por ahora titulo “Atravesando la Adversidad”, describo los elementos que nos han ayudado a nosotros a superar nuestra cordillera y lo aplico a las situaciones que las personas y las empresas, enfrentan cotidianamente cuando los visita la adversidad. Si bien no hago mención explícita a nuestra montaña, ella está siempre presente.

Resumidamente, estos elementos son:

* Lo primero, defender lo más importante, la vida misma.

* Después, no quedarse solo. Buscar contención, compartir, dialogar.

* Ser realista. Aceptar y negociar con la realidad. Buscar lo positivo.

* No perder el panorama. Subir al balcón y ver el horizonte.

* Guardar la esperanza. Trabajar duro y perseverar.

* Y por último, darle sentido a la adversidad y aprender.

En la reflexión me ha ayudado el libro de Alvarez de Mon “Desde la Adversidad” y varios amigos a quienes ya les he circulado un borrador.

Gracias a ellos por sus comentarios.

Sunday, August 30, 2009

Algorta Sr.

Ayer murió mi Papá.

Tuvo una larga enfermedad pero ahora descansa en paz. Podría decir mucho sobre él, pero será en otra oportunidad.

Agradezco, por este medio, a todos los que me han expresado sus condolencias.

Gracias a todos nuevamente.

Saturday, August 22, 2009

Aguas abajo

Yo había vivido en Chile unos años antes y conocía algo la montaña. Al menos, sabía que para salir, debíamos seguir el curso de las aguas hacia abajo.

De hecho, la primera expedición salió hacia el este, siguiendo el curso de las aguas, esperando que en algún momento el valle doblara hacia el oeste y nos sacara hacia Chile. Estábamos convencidos de que estábamos en el lado chileno, por más que estábamos en un valle que se abría hacia el este, tapado por una enorme montaña que después supimos que era el volcán Sosneado.

Pero esa expedición fracasó. Después de algunos días de caminata hacia abajo, nuestros expedicionarios tuvieron muy mal tiempo, encontraron la cola del avión con valijas, alimentos y varias cosas más y cambiaron los planes. Desde entonces, tratamos de hacer funcionar una radio en vez de continuar caminando. No se que hubiera pasado si seguían caminando, quizás hubieran salido antes y dos vidas más se hubieran salvado; quizás no, quizás el mal tiempo reinante los hubiera acabo antes.

Cuando finalmente fracasó el intento de hacer funcionar la radio, los expedicionarios salieron esta vez hacia el oeste, directamente escalando la espantosa montaña que teníamos a nuestras espaldas. Yo había dicho lo que pensaba, pero cuando el grupo decidió que había que salir hacia el oeste, me callé y apoyé con todas mis fuerzas la alternativa que se había elegido. No pensé más en la otra salida.

Monday, August 10, 2009

La presentación en el Newman

Hace unos días participé en la presentación de “La Sociedad de la Nieve” que se hizo en el Colegio Newman con Roberto Canessa, Pablo Vierci y Juan P Nicola. Estuvo muy bueno, lleno de gente y una comunidad que nos sigue con mucha atención.

Recuerdo que en la reunión dije algunas cosas. Lo primero es que allí arriba, no era todo paz y amor. Que si bien existió el afecto y el compañerismo entre nosotros, también teníamos nuestros conflictos y disputas. Como cualquier grupo humano trabajando juntos. Y que lo que nos unía, era la adversidad. Teníamos claro cual era nuestro objetivo, y trabajamos juntos para superarla.

La otra cosa es que lo que nos movía no era el amor desinteresado por salvar a nuestros compañeros. En el fondo, los más profundo, uno quería salvarse a si mismo. El instinto de supervivencia es individual, es lo más fuerte que tenemos, queríamos vivir; pero en la búsqueda de esa salvación, buscábamos la salvación del grupo, porque sabíamos que solos no podíamos. Nuestro trabajo de equipo no surgió de la razón ni de la búsqueda de la salvación colectiva; en el límite, surgió del deseo individual de cada uno por salir de la montaña. Cada uno quería salir, por eso trabajamos en equipo para salir. Es como los animales en una manada, tienden a juntarse, porque solos no pueden sobrevivir. Eso nos pasó a nosotros.

Wednesday, August 5, 2009

La caja de Pandora

Resulta ser que cuando Pandora abrió su bendita caja, escaparon de ella todas las maldades y plagas que azotan a los hombres, pero pudo cerrarla a tiempo y quedarse con La Esperanza, que venía mezclada con todas las tragedias.

Pandora, guardó La Esperanza para que los hombres puedan soportar todos los males.

Hoy estoy convencido de que lo que nos mantuvo con vida en la montaña fue La Esperanza. Siempre he dicho que mientras mantenemos la esperanza seguimos aferrados a la vida y ella nos da fuerza para luchar. Solo pediendo la esperanza uno se abandona y se entrega para morir.

La Esperanza de salir de allí, de seguir viviendo nos hizo superar mil adversidades, subir mil montañas, volver de cuando casi habíamos muerto.

Hay otra interpretación que dice que La Esperanza viene con las maldades y las dificultades, para que ellas sean más dolorosas aún para los hombres, para que nos animemos a desafiarlas. Si no hay Esperanza, uno se entrega, y no sufre más. La Esperanza te hace durar, te hace sobrevivir, te hace sufrir lo inimaginable para llegar al fin. Sin Esperanza nos entregamos. Por eso La Esperanza da sentido al sufrimiento.

No sabía que La Esperanza fue lo que quedó en la caja de Pandora. Qué bueno!

También La Esperanza es una de las virtudes teologales: “Lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido……”.

Thursday, July 30, 2009

Fer


Fer es mi hija mayor. La luz de mis ojos.

Hace unos días, se casó en Madrid, con Rodrigo, un chico español.

Fer es muy importante para nosotros. Vino a los dos años de haber salido de la montaña, cuando éramos muy jóvenes. A partir de ella, Noelle y yo comenzamos a construir una pareja fuerte y una familia que dura hasta el día de hoy.

Fer, fue la primera que nos dejó para irse a vivir a España. Es puro sentimiento, voluntad, pasión y ganas de vivir. Su boda, como dicen en España, fue muy linda, muy a lo Fer, única y personal.

Ojalá que la pareja y familia que construyan con Rodrigo crezca y perdure, y que por sobre todo sean muy felices. Fer lo pondrá todo de sí; tiene una fuerza de voluntad admirable que la ayudará con todas sus montañas.

Rezo para que se cumplan todos sus deseos y que además, nos traiga algún nieto.

Wednesday, July 22, 2009

Desde la Adversidad

He leído con sumo interés “Desde la Adversidad”, el libro de Alvarez de Mon.

Me sentí muy identificado con lo que se escribe en ese libro. El autor rescata varios casos límite de gente que ha enfrentado la adversidad y ha seguido adelante. Menciona como características de estas situaciones la importancia del grupo en la supervivencia y en la recuperación, la importancia de trabajar para el día siguiente para llegar al final, la significación de la inmediatez y lo relativo del largo plazo. Rescato además la visión de que después de una montaña, viene otra, y que para esa que viene no necesariamente estamos mejor preparados. Y que en definitiva, se puede aprender, pero la vida sigue igual y nos presenta nuevos retos y desafíos.

El escritor reflexiona en particular sobre la forma como diferentes personas han atravesado la adversidad, y entre otros menciona a Mandela, Hellen Keller, Messner, Lance Amstrong, Shackleton y a mi hermano Gustavo Zerbino quien ocupa un papel preponderante en ese libro.

Presenta a un Zerbino muy profundo, que dice cosas muy bonitas y muy lógicas. Que tienen mucho sentido.

Me gustó lo que dice Zerbino.

Thursday, July 16, 2009

Lo más importante

De qué se trata nuestra tragedia en los Andes?

Hoy creo que lo nuestro es fundamentalmente un viaje a lo más básico del ser humano, un viaje a reconocer en las situaciones límites el instinto más fuerte que tenemos todos, el instinto de supervivencia.

Por supuesto que trato de extraer algunas lecciones, intento racionalizar algunas cosas, pero al final me vence la emoción cuando aparece lo que verdaderamente importa, lo que está presente en nuestro relato: cuánto queríamos vivir, cómo surge de nuestro interior esa fuerza que todos tenemos para superar las montañas más complicadas.

Y me conmuevo por todo lo que el ser humano puede hacer cuando está solo consigo mismo, en contacto con lo más básico; respirar, comer, vivir, pensar poco, recordar menos. Cuando vive bajito, cuando todo lo que intenta hacer es conservar energías para poder vivir un día más, si quiere tener esperanzas de llegar hasta el final de su viaje. Concentrado en uno, pero dando todo.

Thursday, June 25, 2009

Viviendo bajito

El otro día estuve conversando con un experto montañista que ha subido varios “ochomiles”.

Me dijo muchas cosas que me recordaron cómo vivimos nosotros en la montaña; viviendo bajito. Me habló de la importancia de “conservar energía”. Estando en grandes alturas, la falta de oxígeno hace que todo cueste más, respirar cuesta más, pensar cuesta más, vivir cuesta más. Hay que alimentarse muy bien e hidratarse en abundancia, pero sobre todo, cuidar la energía, vivir con las señales vitales al mínimo.

En grandes alturas, la gente no piensa mucho, es difícil tener pensamientos complejos, uno piensa poco, porque pensar también cuesta. Los grandes montañistas experimentan ese volver a lo más básico del ser humano, a la necesidad de concentrarse en respirar, en vivir, en pensar muy bien cual es su próximo paso, para poder llegar a la cima.

Viviendo bajito, también es el título de mi capítulo en la “Sociedad de la Nieve”. Creo que refleja muy bien cómo vivíamos allí.

Wednesday, June 17, 2009

Más sobre Shackleton

Ayer pensaba en Shackleton. Ellos estuvieron a principios del siglo pasado, dos años perdidos entre los hielos Antárticos antes de que todos los 27 tripulantes del Endurance fueron rescatados, por el mismo Shackleton quien fue a buscar a sus hombres.

Cuenta la historia que una de las grandes preocupaciones de Shackleton era mantener la motivación de su gente. Tenían sus fiestas, organizaban partidos de futbol en el hielo, representaban obras teatrales y cantaban. Incluso tuvieron la humorada de raparse la cabeza para una fecha determinada. Qué es eso sino una fortaleza emocional encomiable?

Una de las pasajes que me impresiona de la historia de Shackleton, es la mención que hace de su última caminata cruzando la cordillera helada de la isla San Pedro en las Islas Georgia del Sur, a donde había arribado, en búsqueda de la estación ballenera. En determinado momento eran dos, pero él dice que tenía la sensación de que había un tercero caminando con ellos. Esto es tomado por S.T. Elliot en un poema que dice:

“When I count, there are only you and I together
But when I look ahead up the white road
There is always another one walking beside you”

“ Cuando cuento, estamos solamente tu y yo
Pero cuando miro hacia delante en el camino blanco
Siempre hay otro más caminando a tu lado.”

Me gustó. Les voy a preguntar a Nando y Roberto qué opinan de este pasaje.